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Piratas

( 17 resultados encontrados )
Historia Moderna

María Pita, una heroína de armas tomar

El 4 de mayo de 1589, la Invencible Inglesa con el pirata Drake a la cabeza inició su ataque a A Coruña, defendida por aguerridas mujeres como María Pita.

Historia Moderna

¿Existieron mujeres piratas?

A pesar de que las mujeres escasean en ciertos ámbitos, la Historia nos habla de importantes científicas, astronautas, políticas, historiadoras, guerreras, gladiadoras, guerrilleras, bastantes literatas, pintoras, médicas, espías y no pocas actrices, modelos... Un listado en el que, evidentemente, también se cuelan personajes femeninos del otro lado de la ley, como gangsters, bandoleras, mafiosas y, claro está, piratas.

Historia Moderna

El antipirata con carisma de líder

Barts Roberts, idolatrado por sus hombres, que lo siguieron fielmente hasta el final. Bart el Negro fue un capitán ecuánime. Sus víctimas no lo veían igual.

Hª Moderna

La historia del Pirata Barbanegra

Su reinado de terror duró apenas dos años (1716-1718), pero Barbanegra dejó tal impacto en la imaginación popular que su época fue conocida como la Edad de Oro de la Piratería. Su nombre real era Edward Teach.

Hª Moderna

Los auténticos piratas del Caribe

Durante los siglos XVI y XVIII, galeones españoles cargados de oro y plata americanas surcaban el Atlántico, excitando la codicia de corsarios y filibusteros.

Hª Moderna

Hallan el "barco del tesoro"

Hundido y lleno de lingotes de cobre, monedas de oro y colmillos de elefante. Así se han encontrado los restos de un antiguo navío frente a las costas de Namibia, en África. Los indicios apuntan a un origen español o portugués.

Hª Moderna

Un barco pirata convertido en museo

El año pasado, un grupo de arqueólogos de la Universidad de Indiana descubrió frente a las costas de la Isla Santa Catalina, en la República Dominicana, los restos del barco del capitán Kidd. Ahora han decidido convertirlo en un original museo subacuático.

Historia Moderna

Bart Roberts el mejor pirata de la historia

Conocido como Bart el Negro, Bartholomew Roberts nació en el pueblo de Casnewydd- Bach, Gales. Destacó por su conducta sobria (ver recuadro) y su currículo: se estima que a lo largo de tres años de pillaje capturó unos 450 barcos, lo que le convierte en el pirata con más éxito de la Historia. Se supone que se hizo a la mar por primera vez a los 13 años, y que comenzó su carrera en la piratería en junio de 1719, a la edad de 37, cuando el barco en el que viajaba como tercero de a bordo -el carguero dedicado al tráfico de esclavos Princess of London, al mando del capitán Abraham Plumb- fue atrapado por el pirata Howell Davis en Annama boa, un centro negrero situado en la Costa Dorada africana, en Ghana. Después, la tripulación del Princess fue obligada a enrolarse en la flota de Davis, galés como Roberts. Éste mostró pronto sus grandes habilidades de navegante y cuando Davis murió en una emboscada que le tendieron los portugueses en la Isla del Príncipe, fue elegido capitán. Bart aceptó alegando que puesto que se había visto obligado a "mancharse las manos de barro como pirata, era mejor hacerlo como jefe que como grumete". Su primera decisión fue regresar a Príncipe para vengar la muerte de Davis. Amparándose en la oscuridad de la noche, sus hombres se desplegaron por la isla, mataron a cuantos individuos les salieron al paso y robaron todo lo que fueron capaces de cargar con ellos. Después, Roberts capturó el barco inglés Experiment y con el voto mayoritario de su tripulación, a la que gobernó con equidad y que siempre mostró hacia él una lealtad total, pusieron rumbo a Brasil. A lo largo de 1720 cruzaron el Atlántico y costearon durante nueve semanas el litoral brasileño, hasta que localizaron un bajel portugués en la bahía de Todos los Santos que abordaron y saquearon. El botín, destinado al rey de Portugal, alcanzaba las 40.000 monedas de oro, además de diamantes y joyas. Roberts rebau tizó a su buque insignia como Fortune y, usando siempre el factor sorpresa y la velocidad en sus ataques, se hizo de oro abordando barcos a lo largo de dos años superprovechosos por las costas de Surinam, Guayana, Martinica y Barbados, tanto que el gobernador martiniqués puso precio a la cabeza del pirata. La reacción de éste fue ir a su vez a por el gobernador, atraparlo y matarlo colgándolo del mástil de su barco. Quince barcos abordados en sólo tres días Luego Roberts puso en su bandera una imagen alegórica que lo mostraba pisoteando las islas de Barbados y Martinica y extendió su radio de acción a la costa atlántica de Norteamérica, llegando incluso a Terranova, en Canadá. De vuelta al Caribe, los piratas abordaron más de 15 barcos ingleses y franceses en apenas tres días. Luego pusieron rumbo a África. El final de Bart llegó en febre ro de 1722, cuando fue sorprendido y abordado por dos barcos de guerra británicos en Gabón. El combate fue desigual y el capitán pirata murió por una ráfaga de metralla que le dio de lleno en el cuello. Antes de que capturaran su cuerpo, su tripulación lo arrojó al mar por la borda, siguiendo sus deseos. La mayoría de sus hombres murieron ahorcados. El antipirata Roberts fue un caso atípico entre los piratas. Una descripción de la época lo presenta alto, bien parecido y habitualmente vestido con "elaborados chalecos y pantalones carmesí, una pluma roja en el sombrero y una cadena de oro al cuello con una cruz de diamantes colgada". A diferencia de la mayoría de sus colegas de profesión, no le gustaba el alcohol. De hecho sólo bebía té, le repugnaba el ron y odiaba ver a sus hombres borrachos. Además era pulcro, se afeitaba, aborrecía el juego, mostraba buenos modales y trataba a todos con amabilidad y respeto, le encantaba la música y contrataba músicos a bordo, y escribía con letra clara y correcta ortografía. Él mismo redactó una especie de código de comportamiento para la tripulación que incluía entre sus artículos la prohibición de jugar por dinero a las cartas y a los dados, la obligación de que cada hombre a bordo mantuviera limpia su indumentaria y armamento, el deber de apagar las candelas a las ocho y la prohibición bajo castigo severo de subir niños o mujeres al barco. También estableció el voto igualitario para todos los marineros a la hora de tomar decisiones y la equidad en el momento de repartir las raciones de comida o agua, que deberían ser iguales para todos sin excepción.

Historia Moderna

Jack Rackham, el pirata más elegante

El pirata más elegante del siglo XVIII fue Jack Rackham, más conocido como Calico Jack por la camisa y los pantalones de calico o tela de algodón estampada que llevaba normalmente. Pero sobre todo fue célebre por sus hazañas en alta mar y su pasión por el ron y las mujeres: llegó a llevar a dos a bordo, Anne Bonny y Mary Read, y protagonizaron un trío amoroso. De Rackham, una presencia habitual entre los corsarios que atacaban la navegación costera del Caribe a inicios del XVIII, se desconoce su fecha y lugar de nacimiento. La primera mención sobre él data de 1718, cuando viajaba a bordo del barco de guerra inglés Treasure como intendente del capitán Charles Vane. En un momento dado, éste rehusó perseguir a un buque de la Armada francesa que tenía a su alcance, lo que puso en su contra a toda la tripulación. Rackham consiguió que los marineros se amotinaran contra el capitán y le aclamaran como líder. Luego mandó virar al barco, y persiguió y capturó a los franceses con un gran botín. Desde ese día, Rackham y su tripulación se dedicaron a la piratería con una estrategia de atacar objetivos modestos, pequeñas corbetas y barcos de pesca locales, lo que les reportó buenos beneficios. No tenían alternativa ya que a raíz del motín les perseguía la justicia, pero en mayo de 1719, Rackham pidió y obtuvo el perdón real en las Bahamas y se instaló en Nueva Providencia, en la actual isla de Nassau. Flechazo en la cantina del puerto Una noche en una taberna del puerto, Rackham conoció a una mujer casada llamada Anne Bonny y empezó a cortejarla. Cuando la relación entre ambos se hizo pública, el gobernador de Nueva Providencia amenazó con azotar a Anne por adulterio, por lo que la pareja decidió robar un navío y reclutar una tripulación. Temiendo que los marineros se negasen a compartir el viaje con una mujer, Anne se vistió de hombre y adoptó el nombre de Adam Bonny. Una vez en alta mar, se comportó como un miembro más del grupo y luchó junto a sus compañeros en muchas acciones peligrosas. Al poco tiempo, Calico, Anne y el resto se convirtieron en un punto de mira preferente de las autoridades tanto españolas como británicas, que mandaron varios barcos armados desde las Bahamas en su búsqueda y les obligaron a huir. No tardaron en ser capturados por un buque español, pero lograron escapar navegando alrededor de Jamaica, haciéndose con varios pesqueros y un bergantín. Finalmente, el gobernador de Jamaica decidió intervenir y contrató al experto cazador de piratas capitán Barnet, que logró atrapar a Rackham. Es posible que éste hubiera intentado firmar un pacto de rendición con el gobernador si concedía clemencia a Anne y a la otra mujer de la tripulación, Mary Read, que navegaba bajo la identidad de Mark Read. Verdad o no, ambas consiguieron escapar de la horca alegando estar embarazadas. Jack Rackham y sus hombres fueron juzgados en Spanish Town, Jamaica, el 16 de noviembre de 1721, sentenciados como culpables de piratería y ahorcados al día siguiente. Sables en lugar de tibias La bandera clásica de los piratas, diseñada para infundir temor al ser avistada en el horizonte, era conocida como Jolly Roger. El origen de ese nombre no está claro, aunque podría provenir de la expresión inglesa Old Roger, que era una forma de llamar al Diablo. Su diseño más común consistía en una calavera cruzada por dos tibias sobre un fondo negro, pero existían muchas variantes y había capitanes que diseñaban la suya propia. Por ejemplo la de Edward Teach, más conocido como Barbanegra, mostraba un esqueleto sosteniendo un reloj de arena en una mano y un dardo o lanza en la otra al lado de un corazón sangrante. Bartholomew Roberts, Bart el Negro, usaba la imagen de un hombre y un esqueleto que sostienen una lanza en una mano. La de Calico Jack Rackham llevaba dos sables cruzados en vez de las clásicas tibias, como una manera de expresar su ferocidad en la lucha. En principio, no parecía buena idea advertir de las intenciones izando la amenazadora enseña, pero se trataba de una forma de guerra psicológica para intimidar a la tripulación enemiga y obligarla a rendirse sin disparar un cañonazo ni lanzarse a un violento abordaje. Y si la presa se resistía a rendirse, los piratas la arriaban e izaban la bandera roja, para anunciar que se lanzaban a un ataque a muerte y sin piedad.

Historia Moderna

Barbanegra, el pirata más temido

Su reinado de terror duró apenas dos años (1716-1718), pero Barbanegra dejó tal impacto en la imaginación popular que su época fue conocida como la Edad de Oro de la Piratería. Su nombre real era Edward Teach y nació probablemente en Bristol, aunque no existen datos fiables sobre su infancia y juventud. Algunos relatos proclaman que llegó a tener 14 mujeres, pero tampoco hay documentación que lo pruebe. Sí se sabe que la última fue Mary Ormond, natural de Bath, en Carolina del Norte. Teach impresionaba por su elevada estatura, a la que añadía una imagen impactante: le gustaba mostrarse en público tocado con un aparatoso tricornio con plumas y armado a conciencia con varias espadas, cuchillos y una pistolera con tres juegos de pistolas de diversos calibres. Para rematar, acicalaba su poblada barba oscura con mechas de cañón que le colgaban como adornos navideños y que encendía cuando entraba en combate. Quienes le vieron luchar decían que se parecía al diablo, con su terrorífica mirada y una nube de humo en torno a la cabeza. En ese sentido, fue el verdadero inventor del look pirata. Se inició de marinero muy joven y en los años de la Guerra de Sucesión española (1700-1713) navegó en barcos corsarios por aguas del Caribe, cerca de Jamaica. En algún momento se unió a la tripulación del pirata británico Benjamin Hornigold, quien se retiró en 1716 aprovechando una amnistía del gobierno inglés a los corsarios. Entonces Teach tomó el mando y con su barco, el Queen Anne?s Revenge (ver recuadro), expolió a fondo el Caribe y la costa atlántica de América del Norte durante dos años. Su táctica favorita consistía en perseguir barcos mercantes y encaminarlos a canales de navegación peligrosa que él conocía bien, para abordarlos y apoderarse de todos los objetos de valor, comida, licor y armas que llevaran. Un botín de seis barcos y una paliza a la Royal Navy Por ese procedimiento, Teach y sus hombres capturaron seis navíos y derrotaron al buque de guerra de la Royal Navy Scarborough, que iba armado con 30 cañones. Gracias a la poderosa flota que reunió en la costa atlántica de Norteamérica, Barbanegra estableció varios refugios piratas en Bahamas, Carolina del Sur y Carolina del Norte, a cuyo gober nador Charles Eden pagaba regularmente a cambio de impunidad. En mayo de 1718, Teach protagonizó una de sus acciones más sonadas al bloquear el puerto de Charleston con el Queen Anne?s y otros cuatro bajeles, cercar la ciudad y secuestrar a varios ciudadanos prominentes, por cuya libertad pidió un rescate insólito: una caja de medicinas. Cuando la recibió, Teach liberó a sus prisioneros y se hizo a la mar. Al parecer no era tan fiero como proclamaba su leyenda. En todo caso, los comerciantes de los enclaves atlánticos perdieron la paciencia ante las fechorías de Barbanegra y pidieron ayuda al gobernador de Virginia, que envió en su persecución dos balandros al mando del teniente Robert Maynard. Este alcanzó a la flota pirata junto a la isla de Ocracoke el 2 de diciembre de 1718, cuando la mayoría de la tripulación de Barbanegra estaba en tierra. Los hombres y cañones de Maynard superaban a los piratas en proporción de tres a uno, que salieron derrotados en el desigual combate. Teach recibió cinco balazos y varias heridas de sable antes de caer. Maynard lo decapitó y colgó su cabeza en el patio de la guarnición de Hampton. La venganza de la reina Ana En 1716, Barbanegra y sus piratas capturaron cerca de la Martinica un barco negrero francés procedente de Nantes llamado La Concorde. Teach lo rebautizó como Queen Anne?s Revenge ("La Venganza de la Reina Ana"), lo rearmó con 40 cañones adicionales y lo convirtió en su temido buque insignia a cargo de una tripulación de 300 hombres. Medía 33 metros de eslora y 7 de manga, y podía desplazar 300 toneladas. Tras la muerte del pirata en 1718 no volvió a saberse del barco, pero en 1996 un equipo de cazadores de tesoros encontró cerca de Beaufort Inlet, en Carolina del Norte, un pecio que llamaba la atención. Tras una inves tigación del Museo Marítimo de ese estado, los expertos concluyeron que las características del navío concordaban con las del Queen Anne?s Revenge. En su interior se han hallado numerosos objetos, algunos pertenecientes al botín o al equipaje personal del pirata, como una campana española de bronce, piezas de un trabuco inglés y una jeringuilla uretral francesa para tratar la sífilis, mientras que otros podrían ser parte del equipamiento del buque, como unas granadas de mano de fabricación casera y 24 cañones de diferentes tamaños, algunos todavía cargados con la peculiar metralla usada por los piratas.

Historia Moderna

EL Olonés, el famoso bucanero francés

Jean-David Nau fue el más famoso bucanero francés del siglo XVII y uno de los más crueles y temidos de la historia de la piratería, si es cierta su leyenda. Con sus prisioneros solía seguir una rutina siniestra consistente en interrogarlos, torturarlos y elegir a uno para cortarlo en pedazos, sacarle el corazón y luego masticarlo y escupirlo a la cara de los otros, para que supieran lo que les esperaba si no se atenían a sus normas. Le llamaban el Olonés porque era natural de Les Sables-d?Olonne, una localidad situada en la costa Atlántica de Francia, al norte de Burdeos. Después del servicio militar hizo la guerra por su cuenta Siendo apenas un adolescente fue alistado a la fuerza en el ejército francés y enviado a la Martinica. Cuando cumplió los años de servicio obligatorio decidió quedarse en las Antillas atraído por el estilo de vida de los bucaneros, y pronto él mismo empezó a piratear en el Caribe con el consentimiento tácito del gobierno de Francia, que por aquellos años se hallaba en guerra contra España. Una de sus expediciones más devastadoras tuvo lugar en 1666, cuando navegó con su barco el Golfo de Venezuela y se internó en el lago de Maracaibo. En menos de tres horas, él y sus hombres tomaron el Castillo de San Carlos y a continuación arrasaron la ciudad, donde se apropiaron de alimentos, vino, coñac y 20.000 reales, además de 20 prisioneros que fueron cruelmente torturados. También se apoderaron de las mejores casas para vivienda de la tropa e hicieron del recinto de la iglesia su cuartel. Durante dos meses se dedicaron a asaltar las plantaciones cercanas, capturando prisioneros para venderlos como esclavos y acumulando riquezas, comida y bienes que pudieran transformar en dinero. Después de regalarse unas cuantas fiestas y borracheras e incendiar todos los edificios que pudieron, los piratas abandonaron Maracaibo. Al año siguiente salió el Olonés desde Santo Domingo al frente de una flota de 6 barcos y 700 hombres. En el sur de Cuba robaron canoas para navegar por las aguas poco profundas de los Cayos y luego pusieron rumbo hacia el Golfo de Honduras. Cuando se terminaron los alimentos, atacaron un poblado indígena, requisaron el maíz y los animales de granja, y después expoliaron todas las poblaciones por donde pasaron. A continuación navegaron a lo largo de la costa mexicana de Yucatán, atacando a todo bicho viviente, incluido un buque español. Sin embargo, cuando el Olonés propuso invadir Guatemala, parte de la tripulación decidió separarse. Tras una fracasada incursión por la selva, Nau y los fieles que le siguieron regresaron al mar para instalarse en la isla Tortuga. En 1669, el Olonés reapareció en Campeche, Yucatán, a cuya playa llegó a nado con sus hombres después de sufrir una tempestad y perder los barcos. Luego fueron atacados por los españoles, que esta vez ganaron la partida. Al verse perdido, el Olonés se hizo el muerto y logró engañarles. Cuando recuperó fuerzas y curó sus heridas escapó en una canoa y pudo volver a Tortuga. Desde allí preparó otra expedición al norte de Cuba y Centroamérica, donde capturó nuevos botines y aterrorizó por unos meses a la población con sus robos, asaltos y asesinatos. Sin embargo, su final estaba próximo y fue tan violento como los actos que le habían proporcionado su siniestra fama: en Darién le capturaron unos caníbales de la tribu Kuna, que cumplieron con su rito habitual y lo despedazaron vivo, lo asaron y se lo comieron. Tortuga, refugio de bucaneros Tortuga es una pequeña isla de 200 km2 situada en el océano Atlántico al noroeste de La Española. Durante el siglo XVII fue un bastión para los piratas que surcaban el Caribe y la principal base de los bucaneros franceses, entre ellos el Olonés, que instaló allí su centro de operaciones. El territorio, cuyo contorno recuerda vagamente a una tortuga, es accidentado y montañoso en el interior, y su costa norte, plagada de arrecifes, resulta inaccesible. En cambio en el sur dispone de un puerto que ofrece un excelente refugio a los barcos y que sirvió como establecimiento para el tráfico de tabaco y de cuero para los piratas que comerciaban con la cercana isla de La Española y que asaltaban los barcos españoles. En 1640, el enviado francés Le Vasseur, al mando de una tropa numerosa, tomó el control de la isla y expulsó a los ingleses, lo cual favoreció a los bucaneros, que encontraron más facilidades para avituallarse de víveres y pólvora. En lugar de cargar con su botín, muchos aventureros lo dejaban allí en espera de recuperarlo y transportarlo en una jornada de navegación hasta los puertos haitianos, lo que alimentó la leyenda de que la isla estaba llena de tesoros enterrados.

Historia Moderna

John Hawkins, aventurero y corsario

Además de aventurero y corsario, John Hawkins fue el primer traficante de esclavos inglés a gran escala. Nacido en Plymouth, en la costa sur de Inglaterra, era hijo de William Hawkins, confidente de Enrique VIII y capitán de la Marina Real. John comenzó su carrera en el comercio marítimo africano y pronto se convirtió en negrero, al transportar esclavos desde la costa de África occidental a las Antillas, lo que suponía desafiar la legislación española y entrar en conflicto con su Armada, pues el tráfico estaba prohibido a los extranjeros no autorizados. Con sólo 22 años, Hawkins montó un consorcio para la trata de negros con varios inversores, que él mismo dirigió. Durante una de sus travesías recaló en Tenerife, a donde llegó en 1560 haciéndose pasar por un honrado comerciante de paños y vinos. Al año siguiente volvió y se llevó como piloto al vecino de Santa Cruz Juan Martín, pues lo necesitaba como requisito legal para poder entrar en Guinea. Allí saqueó varios barcos portugueses, cuyo contenido vendió en Santo Domingo. Su primer embarque de esclavos (1562) por cuenta de una sociedad londinense resultó tan rentable que en su segunda expedición (1564-1565) contó con la participación de un selec to grupo de socios que incluía a la reina Isabel I. A bordo del inmenso navío de 700 toneladas Jesus of Lübeck realizó su periplo más largo, durante el cual volvió a desembarcar en Tenerife, aunque tuvo que salir huyendo al saber que en La Laguna iban a procesarlo por sus actos de pillaje en Guinea y Antillas. El gobierno español, bien informado sobre los negocios de Hawkins, presentó una protesta formal en Londres, donde prometieron controlarle, cosa que nunca sucedió. Con lo que no contaba el mari no inglés era que su tercer viaje (1567- 1569), en compañía de Drake, iba a acabar en desastre. Después de capturar el barco negrero portugúes Madre de Dios, vender el cargo de esclavos y otras mercancías en el Caribe y de amenazar con saquear varias ciudades, entre ellas Cartagena de Indias, Hawkins y sus hombres se vieron obligados a tomar tierra en San Juan de Ulúa, cerca del puerto mexicano de Veracruz, donde fueron sorprendidos por una flota española que hundió cuatro de sus seis barcos. Fingió traicionar a la reina para obtener información Hawkins logró escapar con los otros dos navíos, y durante el penoso viaje de vuelta a Inglaterra pensó que la guerra contra España era inevitable. De ahí que en 1570 fingiera traicionar a Isabel I ofreciendo sus servicios a los españoles, con el verdadero propósito de liberar prisioneros y obtener información sobre la futura invasión de la Armada Invencible a Gran Bretaña. Luego ayudó a desmontar una conspiración para sustituir a Isabel por María Estuardo en el trono inglés, y su lealtad fue recompensada con un escaño en el Parlamento, lo que impulsó su carrera política (ver recuadro). Su vuelta activa a los mares se produjo en 1588, cuando como capitán del Victory fue uno de los líderes de la flota que derrotó a la Armada Invencible. En los años sucesivos, Hawkins realizó varias expediciones corsarias contra los buques españoles. En 1590 fracasó en las islas Azores en su intento de interceptar la flota de las Indias cargada de metales preciosos. En 1595, a los 63 años, tras fallar también en el intento de atacar las islas Canarias, partió con Drake y una flota de 27 barcos al asalto de los puertos españoles en las Indias. Murió justo antes de un asalto frustrado a Puerto Rico y su cuerpo fue entregado al mar. Cargos para limpiar su imagen En 1571, Isabel I necesitaba dinero y apoyo para afrontar los desafíos que amenazaban su reinado: por un lado, la competencia interna de María Estuardo, y, por otro, el acoso exterior de Felipe II y su Armada. Ahí entró en juego el próspero traficante y pirata John Hawkins, que a cambio de su lealtad fue recompensado con honores y cargos: en 1571, la reina le otorgó un asiento en el Parlamento y en 1578 le nombró tesorero y después organizador de la Marina Real inglesa. Sorprendentemente, Hawkins destacó por su honestidad y su visión al preparar galeones bien artillados y manejables y organizar la reconstrucción de viejos barcos y el diseño de navíos más rápidos. Desde su cargo pertrechó a la Armada inglesa para la guerra con España, para lo cual aumentó el tamaño de la flota. Su papel en la batalla contra la Invencible le valió ser nombrado caballero y aumentar su influencia en la corte. En el capítulo de sus negocios privados, se dice que una de sus contribuciones fue introducir, junto con Francis Drake, las patatas en Inglaterra.

Historia Moderna

Francis Drake, el más famoso pirata inglés

El más famoso pirata inglés, héroe en su país y demonio para los españoles a los que saqueó sin misericordia en el siglo XVI, nació en Tavistock, Devon, en una familia de granjeros protestantes. A los 13 años, Francis Drake zarpó a la mar en un carguero en el que aprendió a navegar y fue ascendiendo hasta convertirse en capitán con sólo 20 años. Tenía 23 cuando hizo su primer viaje a América en compañía de John Hawkins, su primo segundo. Juntos fletaron la primera expedición inglesa para comerciar con esclavos. Tras ser atacados por una flota española que destruyó dos naves, Drake emprendió una guerra personal contra España que le ocupó toda su vida. Expedición de castigo en Irlanda del Norte En 1572 dirigió una expedición de saqueo contra las plazas hispanas del Caribe y tomó el puerto de Nombre de Dios. Desde un alto situado en el istmo de Panamá divisó por primera vez el océano Pacífico. En 1573 regresó a Inglaterra con una carga de plata española y la reina Isabel lo tomó bajo su protección, aunque no podía reconocerlo oficialmente dado que había firmado una tregua temporal con Felipe II. Eso no fue obstáculo para que le ayudara en sus expediciones y le encargara importantes misiones. En 1575, Drake iba al mando de los barcos que transportaban tropas y colonos ingleses al Ulster, acción que se saldó con la masacre de 600 hombres, mujeres y niños irlandeses después de que se hubieran rendido. En diciembre de 1577, Isabel I lo envió en secreto a una expedición contra las colonias españolas. Tras zarpar de Plymouth con cinco barcos y 166 hombres y cruzar el Atlántico, tuvo que abandonar dos naves en el estuario del Río de la Plata. En agosto de 1578 se adentró con las tres naves restantes en el estrecho de Magallanes hasta alcanzar el Pacífico, donde las tormentas destruyeron una de las naves y obligaron a otra a volver a Inglaterra. Drake, que navegaba en su buque insignia Golden Hind, recorrió la costa chilena, donde saqueó Valparaíso y capturó varios barcos españoles, lo que le permitió usar sus cartas de navegación. En su periplo hacia el norte recaló para reparar su barco en una bahía californiana que hoy lleva su nombre. Luego puso rumbo oeste a través del Pacífico y llegó a las Molucas, las Célebes y Java, bordeó el cabo de Buena Esperanza y finalmente volvió a Londres en septiembre de 1580 con una gran carga de especias y tesoros. Fue aclamado como el primer inglés que había dado la vuelta al mundo y la reina le nombró Sir. Después fue alcalde de Plymouth, miembro del Parlamento y vicealmirante de la Marina Real. Tras participar en la victoria contra la Armada Invencible, fue a Portugal para liderar una rebelión contra Felipe II y de paso saqueó La Coruña. Al no lograr ocupar Lisboa, se embarcó en una larga y esta vez desastrosa campaña contra la América hispana, en la que sufrió varias derrotas. Su final llegó tras un ataque frustrado a San Juan de Puerto Rico, donde sobrevivió a los cañonazos pero no a la disentería. En su honor, su tripulación saqueó y quemó Portobelo, mientras las campanas de las iglesias de Castilla lo celebraban repicando y Cervantes y Quevedo dedicaban versos a la muerte del más innoble enemigo de Felipe II. Pleno contra la armada invencible La más famosa anécdota sobre la participación de Drake en la victoria de los ingleses (y de los elementos) sobre la Armada Invencible refiere que estaba jugando a los bolos en Plymouth cuando recibió noticias de que la flota de Felipe II se acercaba, a lo cual repuso que primero terminaría la partida y luego derrotaría a los españoles. Los hechos probados son que en 1587, después de haberse dedicado a la piratería en las Antillas durante años y haber obtenido cuantiosos botines, el marino británico volvió a Europa. Antes de recalar en Inglaterra aprovechó para saquear Cádiz, donde destruyó más de 30 barcos destinados a la famosa flota que se prepa raba para atacar Gran Bretaña, lo cual retrasó los planes de invasión por un año. Cuando finalmente esta se produjo, en julio y agosto de 1588, Drake, como vicealmirante de la Royal Navy, participó en la captura del galeón Rosario, que llevaba dinero destinado a la guerra de Flandes, de su almirante Pedro de Valdés y de la tripulación. Después, el 29 de julio, el pirata hizo quemar varios barcos y obligó a la mayoría de los capitanes de la Invencible a romper la formación y a salir de Calais hacia mar abierto. Al día siguiente estuvo presente en la Batalla de Gravelines.

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¿Quién fue Pata de Palo?

Piet Heyn (1577-1629) fue un pirata holandés que trajo de cabeza a los barcos españoles que navegaban por las costas caribeñas.