La Edad de Hielo

La Edad de Hielo es el nombre que se le suele dar a la glaciación Würm, que además no es la única que ha tenido lugar en nuestro planeta.

 

Una glaciación es un periodo de larga duración durante el cual la temperatura global baja y, como resultado, se produce una gran expansión del hielo continental de los casquetes polares y de los glaciares. Las glaciaciones son cíclicas y se van alternando con periodos interglaciares o postglaciares, como en el que nos encontramos actualmente.

La glaciación Würm o Edad de Hielo terminó hace 12.000 años, y fue la última de las cuatro grandes glaciaciones que ha sufrido la Tierra en el Cuaternario: Würm, Riss, Mindel y Günz.

En esas fechas, ya habitaban la Tierra especies del género Homo y las teorías más recientes apoyan la idea de que fue este momento de glaciación cuando los humanos aprovecharon para cruzar de Asia a América por el estrecho de Bering. Esto fue posible porque el nivel del mar era de 125 metros menor que hoy en día, lo que permitió que hubiera mayor superficie de tierras emergidas y surgieran penínsulas que hoy están sumergidas o son islas.

En este periodo de glaciación el clima se volvió muy frío y el paisaje cambió mucho, debido a que los casquetes polares se extendieron hasta casi aproximarse a los trópicos. Estos  severos cambios tuvieron su impacto sobre la fauna y la flora, ya que grandes extensiones de terreno quedaron completamente despobladas debido a la expansión del hielo.

 

La megafauna

Los animales, incluido el género Homo, se desplazaron a otras zonas buscando una meteorología menos adversa. Además, son muy curiosos los cambios que sufrió la fauna: durante el Pleistoceno, una de las épocas del Cuaternario, se produjo el surgimiento y la desaparición de grandes criaturas que poblaban la Tierra, lo que hoy en día conocemos como megafauna. El mamut, el mastodonte o el ciervo gigante irlandés son algunos ejemplos de las especies que formaban este grupo.

A día de hoy, aún no se sabe a ciencia cierta cuáles fueron los motivos de su extinción, pero la hipótesis más acertada es que todo se deba al cambio cíclico de nuestro planeta y a sus cambios climáticos. Otros expertos también afirman que la caza excesiva por parte de los humanos pudo ser un agravante importante.

Por lo que respecta al estilo de vida humano, en aquél momento las poblaciones eran nómadas que sobrevivían gracias a la caza y la recolección de alimentos. El Homo neanderthalensis era la especie mejor adaptada al frío extremo.

 

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