Descubierto el posible origen de los monos azules de Akrotiri

Aunque se creía que el mural representaba a monos africanos, una nueva investigación apunta a un origen mucho más lejano.

Akrotiri es el nombre que se da a una ciudad situada en la isla griega de Santorini. De estrecha relación con la cultura minoica y centro neurálgico del comercio en el mar Egeo durante la Edad de Bronce, los restos arqueológicos del asentamiento quedaron perfectamente conservados bajo capas de ceniza y restos de lava (arrojados por las erupciones del volcán Thera en el siglo XVI a.C.) hasta su redescubrimiento en 1967. Entre los hallazgos se encontraron vasijas, utensilios y muros enteros, pero uno de los hallazgos más llamativos fue una serie de pinturas murales y, entre ellas, la de unos monos de pelaje azul.

Este fresco en concreto lleva siendo objeto de estudio desde finales de la década de los 60 y durante toda la de los 70. Mientras que las primeras hipótesis apuntaban a primates originarios del norte de África (probablemente Egipto) por la proximidad y por la conocida relación entre estos y los habitantes Akrotiri, una nueva investigación basada en la primatología apunta a que su origen sería mucho más lejano y el mundo de la Edad de Bronce mucho más globalizado.

 

De África al subcontinente indio

Dado que la ceniza preservó los restos arqueológicos, el estado de conservación del yacimiento es extraordinariamente bueno para una civilización tan temprana en territorio europeo y, por ello, se ha considerado una fuente de conocimiento sobre la sociedad, economía y cultura egea sin igual. Esto explica la importancia que se ha concedido al desentrañar el valor de los murales y demás piezas.

Los arqueólogos pensaron que los monos que se representan en los frescos de Akrotiri pertenecían a una especie africana dado que los egeos que construyeron la ciudad mantenían un comercio regular con Egipto, punto más cercano en el que existiese una población natural de monos. Las especies con las que generalmente se ha relacionado a los monos del mural, basándose en los rasgos faciales, la morfología de las extremidades y el color del pelaje, son babuinos, vervets o grivets. Sin embargo, la primatóloga Marie Pareja y el ilustrador taxonómico Stephen Nash plantearon un nuevo punto de vista en la identificación de estos primates azules al ampliar el área de búsqueda.

Yacimiento arqueológico de Akrotiri. Imagen: iStock Photos.

 

“Si esperas encontrar un mono africano, solo buscarás monos africanos como explicación posible”, afirma Pareja en un artículo publicado en la revista online The Conversation. El nuevo equipo llevó a cabo comparaciones similares a las que pudieron hacerse previamente pero considerando también el tamaño del cuerpo, la proporción de los miembros o la posición de la cola y, sobre todo, sin centrarse exclusivamente en monos africanos. El pelaje azul fue descartado como elemento identificativo debido a que, aun cuando existe un primate forestal llamado “mono azul”, no existe ningún mono que tenga sea de ese color. Lo que marcó la diferencia, según explica Pareja en su artículo, fue la posición del cuerpo y la cola para determinar que los monos del mural eran langures grises, un tipo de mono que habita el subcontinente indio. Aunque los langures se parecen a los vervets, los primeros tienden a poner su cola en forma de S o C (tal y como se puede ver en los frescos).

 

¿Qué dice esto de la humanidad?

La determinación de la especie probable de los monos del mural abre una nueva e interesante hipótesis en relación con la movilidad del ser humano en la Edad de Bronce. Las conclusiones a las que han llegado Pareja y su equipo son que, dado el rico nivel de detalles artísticos del mural de Akrotiri respecto a otras ilustraciones de primates de la época, parece lógico pensar que los responsables vieran a estos animales en persona, probablemente mientras viajaban. De ser así el pueblo egeo habría llegado a viajar a más de 4.000 kilómetros de distancia, una distancia muy superior a lo habitual en la época.

 

Referencia: Marie Nicole Pareja Cummings & Tracie McKinney. How we solved the Greek monkey mystery and found an important clue to Bronze Age world. The Conversation (2020).

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