¿Qué son los extraños "alineamientos de Carnac"?

A lo largo y ancho del mundo se pueden encontrar numerosos monumentos megalíticos que llevan causando la admiración del ser humano desde tiempos remotos. Ese es el caso de los conocidos como “alineamientos de Carnac”. Hoy los conoceremos un poco mejor.

Para comenzar, hay que decir que este monumento, o mejor dicho, grupo de monumentos prehistóricos, construidos entre el quinto y el tercer milenio a.C., se sitúan muy cerca del pequeño y pintoresco pueblo de Carnac, localizado en la Bretaña francesa. Y están considerados, en su conjunto, como uno los más grandes del mundo de este tipo, ya que sumando todo el espacio que ocupan, estos abarcan la nada desdeñable cifra de varios kilómetros cuadrados.

En cuanto a su nombre, el uso del término “alineamientos” no es casual. Pues este hace referencia a su disposición sobre el terreno, formando larguísimas hileras de menhires (piedras alargadas), que en algunos casos es superior a los 1000 metros. Unas hileras que acaban flanqueadas, por ambos lados, por varios círculos de piedras, más pequeños, al estilo de Stonehenge. En este sentido, en el caso de Carnac, los alineamientos son cuatro en total, y cada uno tiene un nombre propio: Le Menec, Kermario, Kerlescan y Petit Menec. Siendo los dos primeros los más famosos, visitados e importantes.

De hecho, el de Le Menec destaca porque tiene, nada más y nada menos que 1099 menhires colocados en once filas que abarcan 100 metros de ancho y 1200 de largo, con la particularidad de que están ordenados de más alto a más bajito. Y el de Kermario, situado muy cerca, es reconocido no por la cantidad de menhires, que también se aproxima a los 1000, si no por la altura de alguno de ellos, que alcanza en algunos casos los 7 metros de altura. Algo que impresiona, pues conviene recordar que una piedra de estas características pesa fácilmente varias toneladas y hace más espectacular si cabe, su transporte y posterior levantamiento.

Le Menec
Imagen de uno de los alineamientos de Carnac, concretamente Le Menec. Fuente: Wikimedia Commons.

Descrito el lugar, ahora la pregunta es obvia: ¿qué función o qué finalidad tuvieron esas alineaciones de piedras? Pues a diferencia de otros emplazamientos neolíticos realmente conocidos es el caso de Stonehenge (localizado cerca de Amesbury, en el suroeste de Inglaterra) donde parece haber cierto quórum, en el caso de Carnac, su uso sigue siendo un asunto que genera bastante debate aún hoy en día, pues no existe ninguna teoría dominante y ampliamente aceptada entre los arqueólogos y prehistoriadores.

De hecho, la más antigua que se propuso data del mismísimo siglo XVIII, cuando el escritor francés Jacques Cambry planteó, fruto de la gran influencia en él de los mitos locales, que el lugar fue una especie de observatorio astronómico usado por los druidas en sus rituales y celebraciones. Sin embargo, para las fechas en las que se construyó, que repito, fue entre el quinto y el tercer milenio a.C., la cultura druídica aún no existía. De hecho, estaba bastante lejos de existir, ya que la referencia más antigua que se tiene de estos archiconocidos sacerdotes celtas data del año 200 a.C. Por lo que esta opción quedó descartada.

Otra, propuesta durante la década de los 70 del pasado siglo XX por un ingeniero británico afirmaba que estos alineamientos pudieron guardar una relación directa con algunos eventos astronómicos importantes del año como es el caso de los solsticios o los equinoccios, ya que la proximidad de zonas fértiles al lugar, seguramente tuvo que ver con su construcción. No obstante, hay que decir que la gran mayoría de la comunidad científica ha descartado esta opción ya que no se ha encontrado vínculo entre dichos monumentos y las fechas simbólicas propuestas como sí ha sucedido en otros casos.

Además de las anteriores, aunque sea solo por curiosidad, debéis saber que han existido otras muchísimo más extravagantes. Como por ejemplo las que afirmaron que el los menhires eran una especie de balizas para la navegación y aterrizaje de naves espaciales, las que proponían que eran restos de lo que dejó tras de sí la destrucción provocada por el diluvio universal, o la que apostaba porque las piedras eran restos fósiles de una gigantesca serpiente que habría habitado esa zona de Francia hace millones de años.

A modo de conclusión, teorías fantásticas y locas aparte, lo que se cree actualmente es que su función en el pasado tuvo que estar directamente relacionada con las creencias o la religión de estos primitivos habitantes de la zona, apostando muchos expertos por la idea de que pudo estar relacionada de alguna forma con diferentes cultos telúricos, es decir, los relacionados con las fuerzas de la naturaleza.

 

Referencias:

Scarre, C. (2008). Nuevos enfoques para el estudio de monumentos megalíticos de Europa Occidental. Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Nº67. pp 12-23.

Guilaine, J. (2011). Megalitos de Francia: distribución geográfica y cronología. Revista de prehistoria de Andalucía. Nº1. pp 77-101.

Seglins, V., Kukela, A. (2019). Stone studies of the Carnac alignements. 19th International Multidisciplinary Scientific GeoConference SGEM. University of Latvia.

 

 

Pedro Pérez

Pedro Pérez (El cubil de Peter)

Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo, habiendo cursado, también en la misma Universidad como posgrado el Máster del profesorado de Educación Secundaria, Bachillerato y Formación profesional. Actualmente ejerce como profesor de Geografía e Historia en las etapas de Secundaria y Bachillerato, en el que desarrolla diferentes metodologías de aprendizaje como el flipped classroom o los breakout educativos (escape rooms). Es el creador del canal de Youtube "El Cubil de Peter", en el que divulga gran diversidad de contenidos relacionados con la historia y la arqueología, incluyendo los que tienen relación con las materias que imparte como docente. Es autor del libro de divulgación juvenil "Un dia en el Imperio Romano" bajo el sello de la editorial Alfaguara, y trabajado como coordinador de la sección de Historia del programa de RNE "Una noche en el Laberinto". Además, ha participado como colaborador en programas de televisión como "El Condensador de Fluzo" de la2 de TVE.

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