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Denisova: cuando compartimos hogar con neandertales y denisovanos

Nuevos hallazgos en esta cueva de Siberia echan luz sobre uno de los lugares más fascinantes de nuestra historia evolutiva.

Denisova y Neandertal
Dr. Richard G. Roberts

Más de 300 años atrás, una pequeña cueva en las montañas Altai (Siberia) era el hogar de un ermitaño ortodoxo a quien todos en la zona conocía como Denis. Puede que este devoto hombre no haya alcanzado su nirvana, pero su nombre pasará a la Historia, así, en mayúsculas: gracias a él se ha nombrado una nueva especie de nuestro árbol evolutivo: los denisovanos.

La cueva de Denisova, como también se conoce,  se ha hecho famosa por el descubrimiento de los denisovanos, una forma extinta de humanos que en Asia central y oriental. En el sitio también se han encontrado restos de neandertales, el hueso de un niño que tenía una madre neandertal y un padre denisovano (lo que demuestra que ambos grupos se reunieron en la región), joyas, herramientas y la que podría ser la aguja más antigua que se conozca: más de 50.000 años.

Sin embargo, hasta ahora solo se han recuperado ocho fragmentos de huesos y dientes de neandertales y denisovanos, que cubren un período de más de 300.000 años. Un registro muy escaso para reconstruir la historia del sitio en detalle.

Para intentar remediar esto, Michael Shunkov, de la Academia de Ciencias de Rusia y director de las excavaciones en la cueva, reunió a un equipo interdisciplinario de arqueólogos, genetistas, geocronólogos y otros científicos que durante años se dedicaron a analizar el recinto. Y ya contamos con las primeras respuestas en un estudio publicado en Nature.

Elena Zavala, la autora principal del estudio, pasó dos años en el laboratorio para extraer y secuenciar pequeños rastros de ADN mitocondrial de homínidos y animales antiguos de la colección de más de 700 muestras. "Estos esfuerzos dieron sus frutos y detectamos el ADN de denisovanos, neandertales o humanos modernos antiguos en 175 de las muestras", nos explica Zavala desde Alemania.

Al hacer coincidir los perfiles de ADN con las edades de las capas, los investigadores encontraron que el ADN de los homínidos más antiguo pertenecía a los denisovanos que se establecieron aquí hace unos 250.000 años, luego llegaron los neandertales (80.000 años después aproximadamente). Hubo un período, entre 130.000 y 100.000 años atrás, cuando no se detectó ADN de denisovanos en los sedimentos. Los denisovanos que regresaron después de este tiempo portaban un ADN mitocondrial diferente, lo que sugiere que llegó una población distinta.

El ADN mitocondrial humano moderno aparece por primera vez en las capas que contienen herramientas del Paleolítico Superior Inicial. "Esto proporciona no sólo la primera evidencia de humanos antiguos y modernos en el sitio – nos confirma Zavala –, sino que también sugiere que pueden haber traído nueva tecnología a la región. La importancia del hallazgo es que no solo hemos podido  identificar denisovanos y neandertales, también hallamos restos  por primera vez de nuestros antepasados directos...Todos en un mismo sitio. A esto hay que sumarle que durante estos tiempos se produjeron importantes cabios climáticos que no solo influyeron en temperaturas extremas, sino en cambios en la fauna. Esto nos ha permitido comprender cómo estas especies reaccionaban al cambio climático”.

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