¿Cuál es el tatuaje más antiguo que se conoce?

Las arenas del desierto y los glaciares alpinos han conservado cuerpos tatuados durante milenios, pero ¿cuál es el primer tatuaje conocido?

Tatuarse se ha convertido en una práctica común en occidente. Ya sea como mecanismo de expresión de la individualidad, como táctica de subversión o como puro divertimento estético, el tatuaje ha dejado su carácter marginal de antaño para integrarse de pleno en la cultura popular.

¿Qué sabemos de los inicios de esta práctica? Es imposible determinar con precisión quién fue el primer humano que se tatuó, aunque arqueólogos como Aaron Deter-Wolf han lazado la hipótesis de que la práctica habría dado inicio ya durante el Paleolítico superior. Para las etapas más antiguas de la historia no se dispone de documentación escrita, pero la arqueología podría tener la clave. Algunos de los cuerpos momificados en la antigüedad que se han encontrado en lugares tan distantes entre sí como Siberia, China o los Andes presentaban tatuajes. De entre todos ellos, ¿cuál es el más antiguo?

Los tatuajes de las momias de Gebelein

Momia Gebelein
Momia de Gebelein. Imagen: Wikicommons

En Gebelein, a una treintena de quilómetros de Tebas, el calor del desierto desecó los tejidos blandos de varios cuerpos inhumados hace cinco milenios. Conservadas de manera natural, las momias de Gebelein muestran restos de tatuajes en la piel. Estos cuerpos que llegaron al Museo Británico entre finales del XIX y principios del XX, son los ejemplos de momias egipcias tatuadas más antiguas de las que se tiene constancia.

Antes de que un minucioso escaneo con rayos infrarrojos permitiera identificar las manchas en los brazos como tatuajes, se creía que los tatuajes más tempranos procedentes de Egipto databan del 2000 a.C., aproximadamente. Son, además, los primeros tatuajes figurativos que se conocen y se considera que se realizaron utilizando hollín como pigmento.

En el brazo de una momia masculina, los investigadores han identificado un toro salvaje y un muflón, dos representaciones habituales en el arte cerámico predinástico. En el hombro y el brazo de una momia femenina, se han encontrado formas geométricas similares a una S (cuatro en total) y, quizás, unos bastones en el brazo. Las momias de Gebelein prueban que tanto hombres como mujeres se tatuaban.

Aunque las momias de Gebelein ofrecen las evidencias más tempranas de tatuajes en Egipto, se contienden el primado con otro cuerpo: el de Ötzi, el hombre de los hielos.

Ötzi, el hombre congelado del Tirol

Reconstrucción Ötzi
. Reconstrucción de Ötzi. Imagen: Wikicommons

Se calcula que  Ötzi falleció en torno al año 3250 a.C. Lo inhumaron bajo un glaciar alpino que preservó su cuerpo. Cuando lo descubrieron en 1991, además de sus vestidos y de objetos de la vida cotidiana, los estudiosos encontraron algo todavía más sorprendente: Ötzi presentaba 61 tatuajes en distintos puntos del cuerpo como las muñecas, la parte inferior de las piernas y la parte baja de la espalda. La mayoría representaba grupos de líneas geométricas posicionadas en paralelo o cruces.

Junto a las momias de Gebelin, durante mucho tiempo se creyó que la momia tatuada de Chinchorro (Perú), hallada en el yacimiento de El Morro junto a otros 95 cuerpos momificados, presentaba el tatuaje más antiguo documentado. La datación por radiocarbono confirmó, sin embargo, que el cuerpo de Ötzi presenta los tatuajes más antiguos conocidos hasta el momento.

¿Por qué se tatuaban en la antigüedad?

Maud Wagner
Retrato de Maud Wagner. Imagen: Wikicommons

El análisis de los datos a disposición ha mostrado que, en el pasado, los tatuajes se realizaban tanto en parte visibles del cuerpo (el rostro, los brazos y las piernas) como en las partes cubiertas (la vulva, las nalgas y la cara interior de los muslos).

Se cree que las distintas culturas de la prehistoria y la antigüedad practicaban el tatuaje con distintos fines. Podía utilizarse en los rituales de paso que marcaban la entrada en la edad adulta, por ejemplo, donde el dolor actuaba como un poder transformador. Los tatuajes también funcionaban como un signo de estatus o de pertenencia a un determinado clan o familia: la momia de una mujer encontrada en Deir el-Medina mostraba, en los 30 tatuajes que adornaban su cuerpo, una posible relación con el culto religioso a Hathor. Tatuarse podía indicar el haber conseguido logros en las batallas y los enfrentamientos bélicos, y por ello funcionaba como una suerte de condecoración.

Se considera que los tatuajes también permitían conectar con lo divino o con fuerzas sobrehumanas, y proteger a la persona que los llevaba a modo de amuleto. Igualmente, los tatuajes tenían fines curativos: se sabe que el carbón y el hollín son sustancias estériles que poseen efectos antinflamatorios. Esta práctica está bien atestiguada en comunidades del presente, como los Kayan.

Referencias

Deter-Wolf, A. et al. 2016. The world's oldest tattoos. Journal of Archaeological Science: Reports, 5: 19-24. DOI: https://doi.org/10.1016/j.jasrep.2015.11.007

Friedman, R. et al. 2018. Natural mummies from Predynastic Egypt reveal the world's earliest figural tattoos. Journal of Archaeological Science, 92: 116-125. DOI; https://doi.org/10.1016/j.jas.2018.02.002

Piombino-Mascali, D.; Krutak, L. 2020. Therapeutic Tattoos and Ancient Mummies: The Case of the Iceman, en S. Guise Sheridan y L. A. Gregoricka (eds.), Purposeful Pain: The Bioarchaeology of Intentional Suffering. Berlín: Springer.

Weisberger, M. 2016. Egyptian Mummy's Symbolic Tattoos Are 1st of Their Kind. LiveScience (acceso: 08/04/2022). https://www.livescience.com/54687-egyptian-mummy-tattoos.html

Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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