Stalin o el terror

Escucha nuestro podcast para conocer más sobre la historia de la URSS en nuestro tercer episodio.

De Lenin a Putin es una serie de podcast que relata el pasado de la nación rusa que hoy ocupa tantos titulares.

Una alternativa perfecta para todos aquellos que estén cansados de leer pero aún así quieran seguir ampliando su conocimiento respecto a esta cuestión.

Hoy os adelantamos las primeras líneas del tercer capítulo de la saga de Grandes Reportajes: De Lenin a Putin.

Como os contábamos en anteriores capítulos, el sueño revolucionario de Lenin acabó con la autarquía de la casa Romanov, pero derivó en poco tiempo en una auténtica sangría.

La Revolución, la guerra civil, las enfermedades y la hambruna causaron diez millones de muertos entre 1917 y 1922. Pese a todo, los revolucionarios fueron capaces de levantar los pilares de una nueva nación. Cuando tenía todo el poder en sus manos, el líder de los bolcheviques propuso al georgiano Iósif Stalin como secretario general del Partido Comunista en 1921.

Aquella medida, que pretendía frenar la progresiva influencia de León Trotski en la nomenklatura (las élites del partido), iba a abrir las puertas al estalinismo. “De la autocracia del zar se pasó en apenas tres años a la consolidación de la primera dictadura moderna del siglo XX”, recuerda el historiador español Julián Casanova.

Meses después, tras sufrir varios ataques de hemiplejía, Lenin se arrepintió de su decisión y recomendó a los dirigentes bolcheviques que prescindieran de Stalin porque era muy ambicioso y demasiado grosero. Pero ya era tarde. Desde su nuevo cargo, el georgiano tejió una intrincada red de alianzas que le situó en el primer puesto de la lista de candidatos a suceder a Lenin en el Kremlin.

El que fue llamado el “Zar del pueblo” falleció en Nizhni Nóvgorod, cerca de Moscú, el 21 de enero de 1924.

“Cuando Lenin, el hombre, murió, nació Lenin el Dios”, afirma el historiador británico Orlando Figes. En ese momento comenzó en la URSS el culto a la personalidad de sus líderes, una peculiaridad del régimen soviético que el georgiano cultivó con gran destreza. Los grandiosos funerales de Estado fueron organizados por Stalin, lo que le consolidó definitivamente como el mejor situado para presidir la Unión Soviética.

El georgiano formó una troika junto a Kámenev y Zinóviev para dejar a un lado a Trotski, cuya estrategia era difundir la revolución a escala mundial, una postura que chocaba frontalmente con la que defendía Stalin, que apoyaba la idea del socialismo en un solo país. Poco después, Kámenev y Zinóviev se aliaron con la viuda de Lenin para frenar la creciente ambición del “hombre de acero”. Pero sus planes se vinieron abajo ante la rápida reacción de su astuto contrincante.

Si quieres saber cómo continúa, no te pierdas el capítulo 3 de la serie De Lenin a Putin, ya disponible en todas las plataformas de podcast (Spotify, Apple Podcast…).