La guerra fría, pugna por el poder mundial

El podcast con un formato novedoso y útil para conocer más sobre el pasado de Rusia.

Muy Historia presenta De Lenin a Putin, una serie de podcast con los que comprenderás el pasado de este país.

Hoy te avanzamos el inicio del cuarto episodio: La guerra fría, pugna por el poder mundial.

La confirmación de la primera prueba de una bomba nuclear soviética en agosto de 1953, pocos meses después de la muerte de Stalin, cogió por sorpresa a la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Su director, Allen Dulles, reconoció que Estados Unidos no disponía de información de inteligencia fiable sobre lo que ocurría en la Unión Soviética ni tampoco sobre los planes de sus dirigentes.

El Kremlin era un coto cerrado para Washington. ¿Los nuevos dirigentes soviéticos pensaban atacar Estados Unidos? ¿Cuántas armas nucleares poseían?

La CIA logró fotografiar documentos robados de la oficina de correos de Berlín Este, en los que aparecían los planos de las redes subterráneas de telecomunicaciones que empleaban militares y funcionarios soviéticos. Gracias a esas fotos, Estados Unidos planeó una operación encubierta para pinchar esas redes y tratar de averiguar qué tipo de armas albergaba el arsenal nuclear soviético.

Tras cavar un túnel de 450 metros que se adentraba en el Berlín oriental, los estadounidenses lograron contactar con la red en febrero de 1955. Semanas después los británicos colocaron los micrófonos y a partir de entonces los equipos de escucha angloamericanos comenzaron a transcribir las conversaciones y los teletipos de los militares soviéticos.

El caudal de información incluía datos muy valiosos sobre fuerzas nucleares y convencionales soviéticas en Alemania y Polonia. Pero ¿eran auténticos? El Kremlin había sabido todos los entresijos de aquella operación desde el principio gracias a un topo soviético infiltrado en la inteligencia británica.

Moscú permitió que el túnel estuviera operativo durante once meses para coger a la CIA con las manos en la masa y revelar al mundo en una rueda de prensa los métodos que utilizaba el “Imperio estadounidense” para espiar a naciones pacíficas como la Unión Soviética. El golpe propagandístico fue espectacular y causó gran daño en Washington. Además, Estados Unidos seguía sin saber cuáles eran los planes de Moscú, ni tampoco obtuvo más información sobre sus armas nucleares.

Desde entonces, los servicios de inteligencia de ambas potencias incrementaron su lucha encubierta en plena efervescencia de la Guerra Fría.

Si te has quedado con ganas de saber cómo se resuelve este conflicto, no te pierdas el cuarto capítulo de esta serie documental, ya disponible en todas las plataformas de podcast.