Eugenia de Montijo

Descubre la historia de la una de las más famosas aristócratas españolas

 

 

María Eugenia Ignacia Agustina de Palafox Portocarrero y Kirkpatrick, nacida un 5 de mayo de 1826 en Granada y fallecida un 11 de julio de 1920 con 94 años, fue emperatriz consorte francesa siendo esposa de Napoleón III. Hija del Duque de Peñaranda y grande de España, Cipriano Palafox y PortoCarrero Idiaquez, militar y político liberal, miembro destacado de la masonería y que luchó en la Guerra de la Independencia Española junto a Jose Bonaparte. 


Desde 1835 estudió en Francia y se quedó huérfana de padre en 1839, por lo que viajó junto a sus hermanas por toda Europa mientras su madre intentaba casarlas con las realezas y jefes de estado europeos. 


En 1849 le presentan en una fiesta a Carlos Luis Napoleón Bonaparte, el que más tarde sería su marido, y también conoció a Napoleón III, al que cautivó con su belleza. 


Ella volvió a Madrid pero no dejó de recibir misivas por parte de Carlos para que acudiera a verle al Palacio de las Tullerías. En 1853, tras la boda, nuestra protagonista pasó a ser Emperatriz de Francia. 


Eugenia se ganó a la sociedad francesa en poco tiempo, ayudando con donaciones a los más necesitados mientras su esposo mantenía relaciones fuera del matrimonio lo que apresuró a que la joven protagonista buscase quedarse embarazada lo antes posible, algo que logró en 1856. 


Todas las casas reales de Europa se fijaron en la belleza y estilo de Eugenia a la hora de vestir, tanto es así que un tipo de sombrero lleva su nombre, el sombrero Eugenia que hemos visto en multitud de películas que daban a conocer la vida de 1930 y que las chicas llevaban de lado de modo muy sensual y con una pluma en la cabeza.


En 1858 María Eugenia sufrió un atentado junto a su marido, donde murieron varias personas y muchas quedaron heridas, ellos sin embargo no sufrieron ningún percance. Los periódicos de la época se hicieron eco de tal atentado aumentando su popularidad entre la ciudadanía y otros países. 


Participó en muchas decisiones políticas influyendo sobre su marido y fue una de las precursoras de la alta costura francesa, sentando las bases de lo que hoy en día es una de las industrias más importantes de este país. Se dice que Eugenia también financió hospitales, orfanatos y casas de señoritas además de colaborar económicamente a las investigaciones de Louis Pasteur. 


Sin embargo, todo imperio llega a su fin, y en 1870 finalizó la guerra franco-prusiana donde el emperador fue capturado y encarcelado, por lo que este fue destronado y todos abandonaron a Eugenia y a su hijo, haciéndoles huir a Inglaterra. Meses más tarde se reuniría allí junto a su marido, aquejado de una enfermedad intestinal que terminó con su vida el 9 de enero de 1873. 


María Eugenia fue perdiendo a sus más importantes familiares, su hermana de tuberculosis en 1860, su marido en 1873 y finalmente a su hijo en 1879 mientras huía en una batalla de la guerra que los británicos mantenían con los zulúes. 


La emperatriz volvió a España, al estar relacionada con la casa de Alba, se alojó en varios de los palacios de estos como la Quinta de Carabanchel, y sus visitas a la reina consorte Victoria Eugenia de Battenberg eran más que frecuentes. 


Como te dije al principio, esta mujer vivió hasta los 94 años, por lo tanto estuvo 40 años vistiendo el luto oficial y viajando desde Inglaterra a Madrid en varias ocasiones, con una vida alejada de la política francesa.


Es más, Eugenia vio cómo cayeron ante sus ojos varias casas reales con la I guerra mundial, y también vivió de cerca la temida gripe española, esa que tanto hoy se nos asemeja al coronavirus. 


En 1920 fue operada de cataratas, una operación poco habitual aún en la época, pero que fue todo un éxito, algo que la ya anciana dama celebró pero por poco tiempo, ya que meses más tarde fallecería en el Palacio de Liria de Madrid. 


Para poder vivir durante todos esos años, María Eugenia vendió casi todas sus joyas, que fueron compradas por el joyero norteamericano Charles Lewis Tiffany para después venderlas a las mujeres norteamericanas 


A veces se antoja complicado imaginar vidas tan ajetreadas, con viajes, encuentros políticos, compra y venta de joyas, traiciones palaciegas y fiestas señoriales….Pero como ves, hay personas que sí han tenido todo eso, una de ellas nuestra protagonista de hoy, Eugenia de Montijo. 


Hoy en día, en Madrid, encontramos un parque y una calle con su nombre. Esta calle se encuentra en el distrito madrileño de Carabanchel, y transcurre desde la Av. de los poblados hasta los muros que dan a los jardines de una residencia de ancianos, el Palacio Nuevo de la Finca Vista Alegre y otros edificios públicos.