Simón Bolívar, la pluma y la espada

El político y militar venezolano fue el principal impulsor de la emancipación de las colonias hispanoamericanas.

Densas patillas de un negro intenso y semblante sereno con mirada ardiente. Su elegante traje de azul oscuro y pechera roja, decorada con motivos vegetales de oro, le concede el aire de guerrero y aristócrata que su sangre criolla confirman. El elegante sable en que se apoya su mano remata la imagen. Simón Bolívar es uno de los personajes históricos más relevantes de América latina y su retrato es de sobra conocido en todo el mundo. Bajo el título de ‘El Libertador’, fue el principal promotor de la independencia de las colonias americanas del Imperio español.

La propia biografía de Bolívar, además de la importancia que tuvo en la historia, le convierte en una figura interesante para el estudio. Hijo de la nobleza caraqueña, quedó huérfano a muy corta edad y pasó su juventud viajando de hogar en hogar y sin un tutor que fuera capaz de enseñarle. Los registros de la época señalan su rebeldía y habilidad, cualidades que solo su maestro Simón Rodríguez supo aprovechar. Viajó por las principales ciudades europeas durante muchos años, pasando largas estancias en Madrid, París o Roma. Sería en el país del Mediterráneo donde cambiaría su concepción del mundo y comenzaría su cruzada. En el monte Aventino de Roma, durante el conocido como ‘Juramento Sacro’, Bolívar prometió“no dar descanso a su brazo ni su espada hasta el día en que hayan roto las cadenas del dominio español que los oprime”.

En 1806, Bolívar regresaría a su Venezuela natal para unirse al General Miranda y enfrentarse a las tropas españolas, que tuvieron que afrontar una invasión francesa en 1808 que desatendió los movimientos independentistas que surgían en las colonias. Esta situación hizo que el avance de Bolívar fuese prácticamente imparable durante las siguientes dos décadas y este derivó en la independencia de los territorios de Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela, además de la reorganización de Perú.

Su muerte en diciembre de 1830 por tuberculosis y fiebre tifoidea, cuando solo tenía 47 años, fue el broche final a una vida llena de grandes hazañas y defensa de sus convicciones. Se convirtió en un símbolo para toda América latina que aún hoy en día sigue siendo utilizado y recordado por muchos países del continente.  Ya fuese por su brillante estrategia militar, su pensamiento ilustrado propio de la época o la mitificación que se ha producido desde su muerte, Simón Bolívar ‘El Libertador’ es un icono de la lucha revolucionaria que llega hasta nuestros tiempos con la misma fuerza que le empujaba a la batalla.

CONTINÚA LEYENDO