¿Qué político británico fue ejecutado dos veces?

Oliver Cromwell lideró una revolución que acabó con la muerte del rey Carlos I. Cuando se restauró la monarquía, el hijo del rey asesinado decidió vengarse.

Oliver Cromwell es uno de los personajes más controvertidos de la historia británica. Si para unos fue el cabecilla de una de las primeras luchas contra el modelo autoritario del Antiguo Régimen, para otros se convirtió en un tirano brutal. Defensor del puritanismo, estuvo a punto de abandonar Inglaterra para poder practicar su fe libremente en las colonias del nuevo mundo, pero fue convencido para permanecer en las islas británicas y destacar en la vida política como defensor de las libertades en el Parlamento.

Desde 1629, esta institución había estado cerrada y el rey Carlos I gobernaba como un monarca autoritario sin controles ni restricción. La rebelión que intentaba sofocar en Escocia y las revueltas en Irlanda hicieron que precisase del apoyo de los nobles y del Parlamento para poder seguir sufragando las contiendas, pero la fuerte oposición que encontró hizo que intentase detener a sus rivales políticos y que se viera obligado a huir de las islas. Darían así comienzo las guerras civiles inglesas (1642-1649) en las que Cromwell destacaría como político y como militar y acabaría por convertirse en la cabeza de los revolucionarios.

Las batallas de Marston Moore (1644) y Naseby (1645) y la captura de Carlos I en 1646 supusieron la derrota definitiva de las fuerzas realistas. Se produjo entonces un conflicto interno entre el Parlamento, que poseía una parte que buscaba la restauración de la monarquía, y los revolucionarios de Cromwell que eran partidarios del modelo republicano. En 1648, con la Cámara de los Lores disuelta, Cromwell aprovechó un intento de huida de Carlos I para juzgarlo por traición y decapitarlo. En mayo de 1649 se proclamaba la primera y única república inglesa de la historia.

Hasta su muerte en 1658, Cromwell presidió la república y consiguió implantar libertades propias de las revoluciones burguesas que se verían durante el siglo XVIII como la libertad religiosa y de pensamiento o la libertad de prensa. También demostró su talento como militar en numerosas ocasiones al derrotar a irlandeses, escoceses y reminiscencias realistas a lo largo de los años. Se convirtió en una figura tan importante que, a su muerte en 1658, el sistema de la república colapsó y se hizo una restauración monárquica en la figura de Carlos II, hijo del rey decapitado una década antes.

Al regresar a Inglaterra como monarca, Carlos II consideró que era necesario vengarse del hombre que había mandado asesinar a su padre y le había privado de su derecho al trono. Oliver Cromwell llevaba dos años muerto, pero Carlos II mandó exhumar su cadáver para ahorcarlo, decapitarlo y exponer su cabeza por 23 años.

Laura Marcos

Laura Marcos

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