La insólita historia de un zamorano, un burro y George Washington

¿Qué tienen que ver una pareja de zamoranos, un burro y George Washington? Mario Garcés te cuenta la curiosa historia del que fue, probablemente, el primer espía de nuestro país.

 

En el año 1785 una pareja de arrieros zamoranos atravesó a pie media España, desde Zamora hasta Bilbao, con el objetivo de subir a un barco y entregar un burro a George Washington.

El origen de la aventura

En 1778 Juan de Miralles, que era el alto comisionado de Carlos III en Filadelfia, entró en contacto con George Washington. Más allá de las actividades políticas y militares que desarrollaban, ambos tenían algo en común: los dos eran comerciantes y agricultores. George Washington tuvo conocimiento de la importancia de los burros españoles, y desde ese momento pensó que, para desarrollar toda la yeguada americana, era necesario que que algún burro español cubriera la totalidad de esa yeguada.

Le encargó esta gestión a Miralles, pero cinco años después, y antes de poder completar toda la burocracia necesaria, Miralles falleció en una parada militar organizada, precisamente, en una finca de George Washington. Le sustituyó en esta función Diego de Gardoqui, que finalmente consiguió encontrar a este matrimonio de zamoranos.

Esta pareja realizó un viaje insólito, ya que el mulo fue llevado directamente, y en camilla, en una ruta a pie desde Zamora hasta Bilbao. Allí les esperaba un bergantín norteamericano llamado Ranger en el que embarcaron el burro y el arriero Pedro Téllez.

 

Un espía doble

En el puerto de Boston se había organizado la recogida del mulo, que debía ser llevado a Mount Vernon, sede de la residencia familiar en aquel momento de George Washington. Fue así como Pedro Téllez, que no tenía ni idea de inglés, llegó al estado de Virginia y estableció contacto con sus habitantes.

Por cierto, la razón por la que el labriego fue acompañado en todo momento, primero por su mujer, y luego por el gobernador y el mayordomo, es que tenía fama de bebedor y pendenciero: no se fiaba de él ni su mujer ni el propio George Washington.

Lo que mucha gente no sabe es que este hombre podría haber sido el primer  espía doble de la historia de nuestro país, pues entre sus andanzas se enteró de que ese burro iba a cubrir a la yeguada que se usaría con el objetivo de conquistar la parte de EEUU que estaba siendo dominada en aquella época por España, en concreto el estado actual de Misuri, desde San Luis hasta Nueva Orleans. Cuando el arriero volvió a la corte de Carlos III, explicó lo que había visto y, como hemos comentado, se convertiría así en el primer agente doble de nuestra historia.

Para terminar, si fuéramos justos con Pedro Téllez, deberíamos nombrarle embajador honorífico de España en Estados Unidos.

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