La curiosa conexión entre Víctor Hugo y el Joker

La novela ‘El hombre que ríe’ del autor francés sirvió como inspiración para que Bob Kane y Bill Finger crearan al Joker.

Víctor Hugo es uno de los autores más relevantes y mejor valorados de Francia y de toda Europa. Resultó tener un talento natural para las artes escritas desde muy joven y aunque comenzó su carrera con la poesía, género en el que recibió numerosos premios, el paso de los años hizo que se centrara más en el teatro y la narrativa. La obra de Víctor Hugo ha influido en la historia y la cultura de maneras insospechadas.

Parece imposible no mencionar la importancia que tuvo Nuestra Señora de París en su momento. Publicada a principios de la década de 1830, fue la materialización de la indignación que Víctor Hugo sentía por el desgaste y abandono que París había hecho de su catedral Notre Dame. Con una maravillosa evocación a la Edad Media y personajes tan inolvidables como el jorobado Quasimodo, la novela presenta una profundidad sentimental que Hugo compagina con su sentido trágico y su peculiar ironía.

Comprometido con la política y la realidad social que le tocaba vivir, desarrolló su labor como autor dentro del movimiento del Romanticismo, en el que se convirtió en uno de sus mayores exponentes y que le permitió dar voz a personajes marginales u olvidados y denunciar las injusticias que vivían las clases bajas. Los Miserables, publicada en 1862, es probablemente el mejor ejemplo de este rasgo tan característico del autor.

Pero la influencia de Víctor Hugo no se quedó en su tiempo, sino que sus obras sirvieron como base o inspiración para numerosas creaciones culturales posteriores. Más allá de musicales y películas, una de las influencias más sorprendentes de la obra de Víctor Hugo está probablemente, en el mundo del cómic.

La novela El hombre que ríe (1869) se separa del resto de la obra de Hugo y nos plantea una historia barroca que casi roza el surrealismo. El autor nos cuenta la dramática vida de Gwynplaine, el hijo de un lord inglés que es secuestrado por orden del rey y vendido a un cirujano que deforma su rostro hasta hacer que tenga una sonrisa permanente. Siendo todavía un niño, Gwynplaine salva a un bebé en un bosque de ahorcados y se refugia en una feria, donde ambos son rescatados por el buen Ursus.

El rasgo más característico del personaje protagonista sirvió como inspiración para Bob Kane y Bill Finger para dar forma al mayor villano de su creación, Batman. El Joker apareció por primera vez en 1940 en un cómic titulado igual que la novela de Víctor Hugo como claro homenaje al escritor francés.

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