George Washington, primer presidente electo de los Estados Unidos

George Washington, quien encabezó la lucha contra los ingleses durante la Guerra de Independencia, fue elegido Presidente de los Estados Unidos por unanimidad.

Era uno de los hombres más ricos y respetados del país. Su labor a la cabeza del Ejército continental en la lucha contra los ingleses y su aparente convencimiento puro en los valores que las colonias afirmaban defender se unían a una mente inteligente y capaz de tomar decisiones que contentaban a casi todos en situaciones de riesgo. Con todo esto, pocos serían los que se sorprendieron cuando se anunció que George Washington había ganado las elecciones de 1789 y era el primer presidente de los Estados Unidos de América.

Al acabar la Guerra de Independencia (1776-1781) tras la derrota y rendición británica en Yorktown, George Washington decidió dar un paso atrás y renunció a su puesto como comandante en jefe del Ejército continental, acción que fue vista por muchos como un gesto personal por el que el propio Washington daba prioridad al gobierno civil sobre el militar. El general volvió a Mount Vernon (Virginia) donde tenía una portentosa hacienda en la que podría dedicarse a la sosegada vida campestre y a hacer florecer las más de cinco granjas que poseía en el terreno. Sin embargo, su retiro duró poco ya que fue llamado para presidir la Convención Constitucional de 1787. La alta estima en la que todo el mundo tenía a Washington y su papel conciliador a favor del proyecto constitucional suelen ser consideradas dos de las principales causas por las que se pudo crear y ratificar un documento que sirviera como Carta Magna para el país.

Con la Constitución aprobada por diez de los trece estados, el Congreso convocó elecciones para determinar quiénes serían los electores presidenciales de cada estado (entre diciembre de 1788 y enero de 1789) y a su vez estos tendrían que elegir al presidente y al vicepresidente del país el día 7 de enero. Cada elector podía entregar dos votos, siendo el vencedor elegido presidente y el segundo vicepresidente. La votación fue a mano alzada, rápida y unánime ya que George Washington recibió un voto de cada elector (69 en total), seguido por John Adams (34). El ganador fue notificado oficialmente en abril de 1789 y ese mismo día emprendió un viaje desde Mount Vernon hasta Nueva York para tomar posesión del cargo. Washington era aclamado en cada pueblo o ciudad por la que pasaba.

George Washington
Imagen: iStock Photo

 

El 30 de abril, en el balcón del Federal Hall de Wall Street, George Washington posó su mano sobre la Biblia (un ejemplar que había sido tomado de una logia masónica local) y juró solemnemente ‘que ejercería con fidelidad su labor como Presidente de los Estados Unidos y preservaría, protegería y defendería la Constitución de los Estados Unidos’.  Resulta curioso saber que Robert Livingston, canciller del Estado de Nueva York que tomaba juramento a Washington, exclamó ‘¡Larga vida a George Washington, Presidente de los Estados Unidos!’, una proclama tradicionalmente vinculada a las monarquías.

George Washington consiguió mantener inmaculada su imagen de héroe nacional y establecer un clima de estabilidad política que iría desapareciendo paulatinamente con sus sucesores. A pesar de que siempre dijo que su deseo era retirarse de la vida pública y volver a Mount Vernon, aceptó mantenerse en el cargo tras ser reelegido en 1792 aunque no se presentó a las elecciones de 1797, que ganó John Adams. George Washington pudo volver a su Virginia natal, donde murió el 14 de diciembre de 1799.

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