Auschwitz: el reto de explicar lo inexplicable

La exposición itinerante 'Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos'. muestra unos 400 objetos, la mayoría de ellos inéditos, que se conservan del campo de concentración ubicado en Polonia.

 

"¿Cómo explicar lo inexpicable?". A este difícil reto se enfrenta 'Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos', la exposición itinerante que muestra unos 400 objetos, la mayoría de ellos inéditos, que se conservan del campo de concentración ubicado en Polonia. El objetivo: preservar la memoria de la tragedia cuando sus últimos testigos desaparezcan.

Pero, y la Historia bien lo sabe, para comprender un hecho, es necesario conocer su contexto. Y los crímenes del holocausto y sus responsabilidades merecen la comprensión detallada de los antecedentes.

 

La exposición itinerante ‘Auschwitz, no hace mucho, no muy lejos’ podrá visitarse en Madrid hasta el 7 de octubre de 2018.

 

En Muyhistoria.es hemos hablado con el director de Musealia y comisario de la exposición en Madrid, Luis Ferreiro.

 

"Auschwitz no comienza con las cámaras de gas". Lo afirma contundente el comisario de la exposición y director de Musealia, Luis Ferreiro. De hecho, detalla, "Este es el úlitmo paso de un proceso muy largo. Realmente Auschwitz empieza con la cosificación y deshumanización del que piensa, actúa o reza distinto".

El antisemitismo tiene un origen muy antiguo. "Empezamos en el Cristianismo, con el antijudaísmo, y su evolución es compleja. También surgieron ciertos mitos que explota muy bien el régimen nazi".

Pero, como recuerda Ferreriro: "El verdadero problema estaba en la sociedad: nosotros somos los enfermos, y por ello era importante analizar todo el caldo de cultivo que posibilita el exterminio".

 

"El verdadero problema estaba en la sociedad: nosotros somos los enfermos".

Hitler sembraba en un campo ya muy cultivado. Y muchos objetos interesantes en la exposición dan cuenta de ello. Un ejemplo es un juego de mesa en el que los niños debían enviar a Palestina a los judíos, representados con caras mostruosas.

La dolorosa pregunta que debemos hacernos también es: ¿estaba la sociedad alemana ajena a todos estos crímenes? "No", dice Ferreiro con rotundidad. "No hubiera sido posible sin la complicidad de las élites políticas, científicas, burocráticas... 

 

 

"La carretera que lleva a Auschwitz estaba pavimentada con el odio"

El camión Barney

Uno de los objetos más impactantes de la exposición es el juguete de un niño llamado Barney. Este camión fue rescatado por su padre, pero el niño murió en el campo.

¿Quién mató a Barney?  ¿Quién es el culpable de su muerte? ¿Es acaso el conductor del tren, la persona que organizó las listas de deportación, el médico que decide que esa persona debe acudir a la cámara de gas, la persona que vierte en Zyklon B...?

Eso es lo que caracteriza este genocidio. Al no haber un responsable directo, la responsabilidad queda diluida, en un genocidio conjunto, y posibilitado por el conjunto de la sociedad. Y este fue, de hecho, el argumento de los acusados durante los juicios de Núremberg.

"Sería muy cómo decir que el Holocausto es responsabilidad de una única persona. Pero también sería una locura", Admite Ferreiro.

No obstante, como decía Primo Levi: "Comprender es imposible, pero recordar es necesario".

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