¿Quiénes fueron los mosqueteros?

La mítica guardia del rey de Francia debe su nombre a las armas que llevaban y su fama a la novela de aventuras de Alejandro Dumas.

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Los Mosqueteros de la Guardia Real, título oficial de este cuerpo, fueron una unidad del ejército francés de la rama de la Maison du Roi o de la Casa Real. Estaba compuesta por compañías de un centenar de soldados de infantería elegidos entre los mejores espadachines y tiradores del ejército con la única misión de proteger la vida del rey fuera de palacio. Conocidos internacionalmente por la novela de Alejandro Dumas Los tres mosqueteros, esta fuerza militar jugó un papel de gran relevancia en uno de los momentos históricos más importantes de Francia.

 

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En 1610, el rey Enrique IV de Francia y Navarra caía muerto en las calles de París. El fanático católico François Ravaillac consiguió acercarse lo suficiente al monarca como para poder apuñalarle y acabar con su vida, convirtiendo en rey a un niño de 9 años que la historia conocería como Luis XIII.

El asesinato del rey dejó fuertemente consternada a la corte y por ello, intentando aprender de los errores pasados, se decidió constituir un cuerpo militar formado por soldados de élite que se dedicarían en cuerpo y alma a la protección del rey allá donde fuese. En su residencia oficial, Luis XIII contaba con un gran número de guardias que le protegían de forma constante pero cuando la abandonaba quedaba expuesto. Los mosqueteros, llamados así porque se les equipó con mosquetes en lugar de con carabinas, deberían acompañar al rey y proteger su vida en las visitas oficiales, viajes y campos de batalla.

El cuerpo de mosqueteros estaba formado por compañías de un centenar de soldados procedentes de la aristocracia y la nobleza. Se buscaba en ellos cualidades excepcionales tanto en el combate con arma blanca como en el de arma de fuego. Muchos ellos eran elegidos de familias de clase alta no excepcionalmente ricas y con la ayuda extra de cartas de recomendación, contactos o sobornos.

Gran parte de los mosqueteros, y por cosas del destino también los más valerosos, provenían de las provincias de Béarn y Gascuña, en la frontera con España. Estos hombres solían ser reconocibles debido a su baja estatura, cabello y piel morenos y al peculiar dialecto bearnés que usaban y que nada tenía que ver con el francés. La burguesía de Béarn y Gascuña había crecido considerablemente debido a la prosperidad comercial que la región vivió durante el reinado de Enrique IV y comenzaron a comprar tierras y títulos nobiliarios que permitieron a sus descendientes optar a formar parte de los Mosqueteros de la Guardia Real. Precisamente la región de Gascuña fue el lugar de nacimiento de un tal Charles d’Artagnan.

 

D’Artagnan: ¿mito o realidad?

Hijo de un carnicero y recaudador de impuestos y de la heredera de una rica familia, Charles de Batz-Castelmore D’Artagnan marchó a París con 17 años para ingresar en el cuerpo de mosqueteros igual que habían hecho sus hermanos. Comenzó como soldado raso pero acabó por lograr su sueño y de hecho llegaría a ocupar puestos de mando y responsabilidad como capitán de compañía o escolta personal del rey Luis XIV, hijo de Luis XIII, en alguno de sus viajes. El famoso mosquetero moriría de un balazo en la garganta durante un asalto en Maastrich, ciudad de Holanda en la que se puede encontrar una estatua en su honor.

Si bien es cierto que la vida de Charles D’Artagnan resulta interesante, esta habría pasado desapercibida como la de otro soldado cualquiera de no ser por Alejandro Dumas. El escritor francés conoció la historia de D’Artagnan gracias al profesor de Historia Auguste Maquet, quien era colaborador habitual de Dumas y le habló de quien se convertiría en uno de sus personajes más conocidos. Los tres mosqueteros fue publicada en forma de folletín en 1844 y fue un éxito absoluto, convirtiendo a Athos, Porthos, Aramis y D’Artagnan en iconos literarios.

Esto, por supuesto, no significa que lo narrado en la novela sea la pura verdad pues se trata de una ficción de aventuras. Sin embargo, parece que Dumas utilizó muchos datos reales de la vida de D’Artagnan para crear a su personaje e incluso es muy probable que hiciese lo mismo para los otros tres mosqueteros protagonistas (aunque fuese únicamente con sus nombres). El aspecto histórico que Dumas sí plasmó en su novela fue la disputa y tensión que existía entre Luis XIII y Richelieu.

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Las tensiones entre el rey y el cardenal

En tiempos de Luis XIII, el poder absoluto lo ostentaba el rey pero este solía dejarse aconsejar o derivarlo en sus personas de confianza que bien eran nobles o bien religiosos de alto grado. Armand-Jean du Plessis (su nombre real) entraba en el segundo grupo y había conseguido escalar por la escala social tras ganarse el favor de la reina. Tal fue su ascenso que fue nombrado cardenal y adquirió numerosas responsabilidades en el gobierno del país, el cual intentó modernizar y enriquecer.

Cuando se constituyeron los mosqueteros, la nobleza los vio como una forma de contrarrestar la influencia de Richelieu sobre el rey y por ello los grandes hombres de Francia se convirtieron en sus protectores. Comenzó así una época de duelos, enfrentamientos y conspiraciones entre los Mosqueteros de la Guardia Real y la Guardia Cardenalicia de Richelieu que se extenderían al panorama político de la corte. El celo con el que se trataban Luis XIII y Richelieu no hizo más que exaltar los ánimos hasta el punto de que el propio rey, buscando acallar las quejas del cardenal y probablemente fastidiarle, se nombró a sí mismo capitán del cuerpo de mosqueteros.

Richelieu y Luis XIII murieron con menos de medio año de diferencia y el nuevo gobierno, controlado por la regente Ana de Austria y sus consejeros, decidió disolver el cuerpo de mosqueteros en 1646 al no poder controlarlo ni garantizar su obediencia. En 1657, el cardenal Mazarino sugeriría a Luis XIV la restauración del cuerpo bajo el mando de su propio sobrino y este seguiría vigente hasta 1767, cuando desapareció definitivamente y sus hombres fueron integrados en el ejército.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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