Japón

Japón, el país del sol naciente

Japón es tierra de misticismo, de guerreros samuráis y hermosas geishas. Japón es tierra de contrastes, donde la más avanzada tecnología y la tradición arraigada hace siglos se unen. Japón es un país único cuya historia y cultura suscitan el interés de aquellos que lo ven con ojos ajenos, como extranjeros o gaijin. ¿Qué tiene el país asiático para atraer, hechizar y atraer de la manera que lo hace?

Etimológicamente hablando, el nombre de Japón deriva de una europeización del término chino. La pronunciación correcta sería Nippon y literalmente significa “lugar de donde sale el sol”. No es casualidad que se le conozca como el país del sol naciente, ya que su posición al este de China y Corea (dos países con los que tuvo una estrecha relación) marca tanto su denominación como su economía o modelo social. Se cree que los primeros pobladores de las islas japonesas aparecieron hace 30.000 años, conectados al continente por desaparecidos puentes de tierra. Para el siglo III d.C., existían un centenar de reinos independientes que se relacionaban con China y la fundación de Japón como tal se suele situar en el siglo VII.

Precisamente de China llegó a las islas el sistema caligráfico y el budismo, religión que creció a la par que el sintoísmo. Japón fue estructurándose en reinos que seguían el sistema feudal de forma similar al modelo europeo y basaban sus gobiernos en la figura del shogun, quien reunía y comandaba el poder militar. En el periodo Heian (794-1185) se vivió el florecimiento de la cultura japonesa y de la corte imperial. Con las invasiones de los mongoles en el siglo XI, los señores feudales fueron uniéndose y reforzaron la posición del emperador al tiempo que veían crecer su poder. Llegaría así el periodo Sengoku, una sucesión de guerras civiles y disputas internas que duró más de un siglo.

A esta convulsa época la siguió la primera unificación real de la isla, que comenzó de la mano de Oda Nobunaga y Toyotomi Hideyoshi y fue completado bajo el dominio de Tokugawa Ieyasu. En el periodo que lleva su nombre (1603-1868), Japón vivió el momento de mayor esplendor de los guerreros samuráis y un aislacionismo derivado del miedo a que las potencias europeas corrompieran su cultura e iniciaran una invasión camuflada con el comercio y la religión occidental. Este bloqueo autoimpuesto desapareció en 1868, cuando la Guerra Boshin dio paso al periodo Meiji y Japón sufrió una inmensa modernización.

El siglo XX llevó a Japón hacia el imperialismo dominante en aquel momento y de esta política expansionista se explica su participación en la guerra contra China y Rusia y en las dos guerras mundiales. La derrota sufrida en 1945 contra los aliados volvió a cambiar el paradigma del país y, con la ayuda estadounidense, se alzó como una potencia económica mundial (especialmente en el ámbito tecnológico) desde los años 60 y 70.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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