Witch bottles o botellas de las brujas: qué son y cómo se preparan

Las botellas de las brujas o witch bottles se utilizaron en la Inglaterra moderna para protegerse de la hechicería. Te contamos cómo se fabricaban.

Si encontraras una botella llena de pis y clavos bajo el suelo de tu casa, ¿qué harías? ¿La tirarías? ¿O más bien te preguntarías cuál es su función?

Descubrimientos como este no nacen de la imaginación desbocada, sino de la propia arqueología. En el folclore británico a estos recipientes se los conoce como witch bottles o botellas de las brujas, y servían para protegerse de la magia nociva realizada por encantadoras. Se estima que la práctica nació durante el medievo en la región de Anglia Oriental, donde se hallan actualmente las regiones de Norfolk y Suffolk.

El uso de estos recipientes mágicos experimentó su máximo auge entre los siglos XVI y XVIII, pico de la persecución de brujas en Europa y Norteamérica. Se utilizaban en combinación con otros métodos de protección contra las hechiceras, como la inclusión de signos y marcas que se grababan o incidían en la arquitectura: por ejemplo, la M de María, o la combinación VV, Virgen entre las vírgenes. Se estimaba un mecanismo de protección eficaz en un contexto en el que se desconocía la identidad de la bruja.

Estos símbolos solían posicionarse en puntos de entrada de la casa como las puertas, las ventanas y las chimeneas, considerados vulnerables a los ataques de lo sobrenatural. Del mismo modo, también se grababan signos de protección en los trashogueros, las placas de hierro que protegían el hogar en el que se hacía la lumbre.  

¿Cómo se prepara una witch bottle?

Witch bottles
Ejemplos de witch bottles. Imagen: Wikicommons

Para fabricar una witch bottle canónica, se necesita una botella de vidrio o cerámica. En su interior, se deposita orina y una cierta cantidad de alfileres doblados, generalmente en un número múltiplo de tres. Hecho esto, la botella se cierra con un corcho o se sella para que sus contenidos se mantengan intactos. Aunque este era el modo más habitual atestiguado por la arqueología, las witch bottles también se elaboraban con cabellos o recortes de uñas, clavos y objetos cortantes o punzantes. En algunos ejemplos, se han identificado fragmentos de tejido o cuero recortados en forma de corazón y atravesados por alfileres.

Un tipo de botella habitual usada para estos menesteres fue la belarmina, un recipiente cerámico de influencia alemana que se caracterizaba por estar decorada con el motivo de un hombre barbudo. También en España fueron comunes estas ollas de conjuros. En ocasiones, se reutilizaban viejos recipientes, como botellas de vino, para fabricarlas.

Una vez llena con su contenido mágico y bien sellada, la botella se enterraba bajo el suelo, por lo general, en las zonas de paso, como los umbrales de las puertas, o en el hogar o chimenea, muy cerca del fuego. Las witch bottles podían colocarse con la boca del recipiente hacia abajo. El calor de la lumbre, además, habría activado el contenido de la botella y causado un malestar profundo en la bruja. Cada vez que la hechicera intentase orinar, la atormentarían atroces dolores.

Según sostiene el arqueólogo Eamonn P. Kelly, la orina atraía a la bruja, mientras que los alfileres la atrapaban, impidiéndole así que pudiese hacer daño a los que habitaban en la casa o revirtiendo el mal hecho, de manera que este cayese sobre la bruja. Las botellas contra las brujas también se habrían utilizado para curar males y disturbios de origen mágico.

La ‘witch-bottle’ de Holywell, un hallazgo in situ

Durante las obras realizadas en la red de metro de la capital inglesa, el servicio arqueológico del Museo de Londres hizo un descubrimiento inusual. Depositado bajo el suelo de una casa del siglo XVIII, en High Street, hallaron un recipiente cerámico sellado. Se trataba de una witch bottle. La habían enterrado en posición vertical en un hueco del suelo, junto a la entrada que daba acceso a un sótano o a una letrina. Luego habían cubierto el hueco de tierra. Cuando los arqueólogos examinaron los contenidos del recipiente, descubrieron alrededor de 60 alfileres de cobre que habían sido doblados, además de clavos y un fragmento de madera o hueso.

Se conocen más de 200 ejemplares registrados de botellas de brujas, casi todos ellos procedentes de las islas británicas. La práctica también se exportó a los Estados Unidos, aunque en el Nuevo Mundo se utilizaron preferentemente botellas y frascos de vidrio para su elaboración. Casi todos los objetos proceden del área de Nueva Inglaterra, área en la que se instalaron los primeros colonos.

Referencias

Becker, M. J. 1980. An American Witch Bottle. Archaeology, 33: 18-23. https://www.jstor.org/stable/41726316?mag=is-there-a-witch-bottle-in-your-house&seq=1

Kelly, E. P. 2012. Trapping Witches in Wicklow. Archaeology Ireland, 26(3): 16-18. https://www.jstor.org/stable/23320106?mag=is-there-a-witch-bottle-in-your-house&seq=1

Manning, M. C. 2014. The Material Culture of Ritual Concealments in the United States. Historical Archaeology, 48(3): 52-83. https://www.jstor.org/stable/43491309?mag=is-there-a-witch-bottle-in-your-house&seq=1

Meier, A.C. 2019. Is There a Witch Bottle in Your House? JSTOR Daily (acceso 10/04/2022). https://daily.jstor.org/is-there-a-witch-bottle-in-your-house/

Meier, A.C. 2019. Witches’ Marks Protected Spaces from Evil. JSTOR Daily (acceso 20/04/2022). https://daily.jstor.org/witches-marks-protected-spaces-from-evil/

2008. The Holywell witch-bottle. MOLA (acceso: 20/04/2022). https://www.mola.org.uk/blog/holywell-witch-bottle

Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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