Verónica Franco: una feminista en el siglo XVI

La cortesana más deseada de Venecia. Poeta y musa de artistas que luchó por los derechos de las mujeres del Renacimiento.

 

El siglo XVI ofrecía pocas oportunidades de prosperar a una mujer por sí sola. Las opciones pasaban por depender de los hombres o trabajar para ellos como objeto sexual. Sin embargo, tenemos casos de mujeres que lograron una independencia notable y ganaron fama no solo por su belleza y artes amatorias, sino por su inteligencia, cultura y modales. Verónica Franco es una de las mayores exponentes entre las cortesanas de aquella Italia. Fue tan deseada como envidiada y entre sus escrituras descubrimos un enfoque adelantado a su tiempo, en los que defendía los derechos de las mujeres y criticaba la vida de opresión que tenían sus compañeras.

Compañía de lujo

Verónica Franco nació en 1546, hija de un matrimonio veneciano de clase media. Por aquel entonces, la ciudad de los canales empezaba a perder preeminencia en una Europa Occidental que dirigió su interés al comercio con América. Pero las últimas décadas del Renacimiento siguieron con la opulencia característica de la época entre los poderosos y adinerados que se daban cita en Venecia. Entre los productos de lujo y placeres más demandados de la ciudad estaba el sexo. Un oficio completamente regulado que incluso contaba con una guía publicada en 1565: “Catalogo di tutte le principal et più onorate cortigiane di venezia”. Entre estas páginas se recogían direcciones, precios y talentos en los que destacaban las mejores compañías femeninas de la ciudad. Pero solo las de alta gama, unas 200 destacadas de entre las más de 3000 prostitutas que había censadas. Tanto es así, que estamos ante un concepto distinto al de meras puttane.

Las prostitutas de lujo eran las llamadas meretrice sumptuosa, destacadas por ser las más bellas y hábiles en las prácticas amorosas. Pero todavía existía otro ámbito de acompañantes al que se hacía referencia como cortigiane oneste. Estas mujeres era unas “cortesanas honestas” u “honorables” que se diferenciaba del resto por sus saberes cultos y refinados que nos recuerdan a las geishas japonesas:

“Eran meretrices que unían a su belleza y distinción una amplia cultura e incluso un cierto dominio de las artes y las letras, cualidades que les permitían actuar como auténticas compañeras de los varones no solo en el sexo, sino también en la conversación y en la mesa”.

Esta posición dotaba a estas cortesanas de una libertad y autosuficiencia inconcebible para el resto de las mujeres, incluidas las que pertenecían a familias aristócratas y burguesas, obligadas a cumplir el papel de medio para conseguir alianzas a través de matrimonios concertados.

Una joven culta y deseada

Verónica Franco no se libró tampoco de esta práctica. A sus dieciséis años se casó con Paolo Panizza, un médico con el que su madre le había concertado el matrimonio. Pero Panizza resultó un borracho maltratador al que la joven Verónica no consintió entregar su vida. En 1564, dos años después de su boda, Verónica Franco se separó de su marido y, con solo dieciocho años y embarazada de su primer hijo, reclamó su dote para ser la dueña de su propio destino.

La madre de Verónica, Paola Fracassa, había sido una famosa cortesana antes de dejar su oficio para formar una familia. Pero la temprana muerte del cabeza de familia obligó a Paola a volver a trabajar y formó a su hija en las artes cortesanas para salir adelante juntas. En la edición de 1572 de la “Tariffa delle puttane” aparecían madre e hija con una tarifa de dos escudos por noche. Aunque el valor de Verónica no hizo más que crecer hasta convertirse en la más demandada de Venecia.

Verónica podía permitirse el lujo de escoger a sus clientes. Acabó viviendo en un palacio donde reunía a artistas e ilustres de todos los ámbitos como Michel de Montaigne o el pintor Tintoretto, a quien se le atribuyen un par de retratos se Verónica Franco. El culmen de su popularidad llegó cuando hizo compañía al príncipe de Francia, futuro Enrique III, en un viaje que hizo a Venecia en el verano de 1574.

Verónica Franco
Verónica Franco

Feminismo en el Renacimiento

Gran parte de su vida podemos conocerla de su propia mano. Además de poemas, Verónica Franco editó “Lettere familiari e diversi”, una serie de cartas privadas que, junto a un par de testamentos, son documentos que la convierten en todo un símbolo del feminismo renacentista. Destinó parte de su fortuna a mantener a mujeres solteras, huérfanas y, en definitiva, vulnerables en una sociedad machista. Intentó convencer a las autoridades para que crearan un asilo de acogida donde instruir a cortesanas enfermas, ancianas o que simplemente decidieran abandonar un oficio lamentable.

Verónica Franco murió el 22 de julio de 1591 a los 45 años tras un declive marcado por una denuncia a la Inquisición que la tachó de bruja. Envidias y corazones rotos que había dejado la mujer más deseada de Venecia, sabedora de la situación de las mujeres:

“Condenadas a comer con boca ajena, dormir con ojos ajenos, moverse según los deseos ajenos, corriendo en manifiesto naufragio siempre de las facultades y de la vida […] Cuando nosotras también estemos armadas y entrenadas, podremos convencer a los hombres que tenemos manos, pies y un corazón como los suyos”.

Referencias:

Blánquez, J. 2022. Verónica Franco: cortesana, 3 estrellas Michelin, poeta y redentora. elmundo.es.

Queralt del Hierro, M. P. 2014. Reinas en las sombras. Amantes y cortesanas que cambiaron la historia. Edaf.

Sanz, J. 2016. Verónica Franco. La prostituta que demostró que la educación haría libres a las mujeres del Renacimiento. historiasdelahistoria.com.

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Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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