Frases de Maquiavelo

Nicolás Maquiavelo nació en Florencia en 1496 y fue el primer filósofo que, en oposición a las tendencias de su tiempo, consideró que no siempre triunfa la virtud y que, en ocasiones, es mejor para el gobernante ser inmoral. Recopilamos algunas de sus mejores frases.

"De los hombres, en general, puede decirse que son ingratos, volubles, simulan lo que no son y disimulan lo que son, huyen del peligro y están ávidos de riquezas".

"Un hombre que quiere ser bueno entre tantos que no lo son labrará su propia ruina".

"Los hombres ofenden antes al que aman que al que temen".

"Vale más hacer y arrepentirse, que no hacer y arrepentirse".

"Todos ven lo que aparentas; pocos advierten lo que eres".

"Hay que ser zorro para conocer las trampas y león para espantar a los lobos."

 

 

Nicolás Maquiavelo es posiblemente el pensador político más influyente del Renacimiento italiano. Tras la publicación de su obra maestra de teoría política El príncipe en 1932, su nombre se convirtió en sinónimo de despiadadas maquinaciones políticas. Pero, ¿era este filósofo florentino realmente tan malo?


Maquiavelo nació en 1469 en la República independiente de Florencia. Mucho antes de ser conocido como el primer teórico político moderno, Maquiavelo trabajó como diplomático al servicio del gobierno florentino. En 1498, con solo 29 años de edad, fue nombrado jefe de la Segunda Cancillería, que lo puso en control de las relaciones exteriores de la ciudad. Su principal preocupación era el posible retorno de la familia Médici, que fueron expulsados de Florencia en 1494. Maquiavelo supervisó el reclutamiento y entrenamiento de una milicia oficial para mantenerlos a raya, pero su ejército no era rival para los Médici, que eran apoyados por la milicia papal de Roma. Cuando los Médici retomaron Florencia en 1512, su primer objetivo fue despedir, y, por el mero gusto de hacerlo, también torturar a Maquiavelo.

Como diplomático y erudito en una época de guerra constante, Maquiavelo observó y absorbió las reglas del juego político. Después de perder su trabajo como diplomático (e incluso estuvo algún tiempo en la cárcel), recurrió a la erudición, estudiando minuciosamente los textos latinos de los antiguos filósofos políticos romanos para inspirarse. A finales de 1513, había completado la primera versión de lo que se convertiría en su obra maestra: El Príncipe, un manual para los hambrientos de poder. El libro ofrecía consejos a los políticos en ascenso para tomar el poder y consejos a los príncipes en ejercicio para mantenerlo.

Irónicamente, Maquiavelo le dedicó el libro a los Médici.

 

Sigue sin estar claro si alguna vez fue leído por el público al que estaba destinado, y Maquiavelo nunca pudo ver esta obra volverse viral. Fue publicada en 1532, cinco años después de la muerte de su autor.

Una de las lecciones principales de El Príncipe fue que los líderes siempre deben tratar de encontrar un equilibrio entre buscar el amor de sus subordinados e inspirar temor. Si un líder es demasiado suave o amable, la gente puede volverse ingobernable; demasiado crueles, y podrían rebelarse. Maquiavelo tenía una clara preferencia. "Dado que el amor y el miedo difícilmente pueden existir juntos", escribió, "si debemos elegir entre ellos, es mucho más seguro ser temido que ser amado".

 

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