¿Quién inventó el telescopio?

Galileo cambió para siempre la astronomía cuando aplicó el telescopio al estudio de cuerpos extraterrestres a principios del siglo XVII. Pero, ¿quién lo inventó?

El telescopio es, sin duda, la herramienta de investigación más importante en la historia de la astronomía: proporciona un medio para recolectar y analizar la radiación de los objetos celestes, incluso aquellos en los confines del universo. 

La aparición del primer telescopio no está clara en cuanto a fecha, lugar y autoría. No obstante, se considera que fue en octubre de 1608 cuando Hans Lippershey patentó un instrumento conocido como kijker, que significa ‘mirador’. Lippershey era alemán, vivía en Holanda y patentó su invento en Bélgica.  

Pero lo que realmente traería una revolución fue su uso: Galileo cambió para siempre la astronomía cuando aplicó el telescopio al estudio de cuerpos extraterrestres a principios del siglo XVII. Hasta entonces, los instrumentos de aumento nunca se habían utilizado para este propósito. De hecho, en sus inicios, este pequeño tubo con dos cristales en sus extremos fue concebido como un instrumento diabólico. 

Desde el trabajo pionero de Galileo, se han desarrollado telescopios ópticos cada vez más potentes, al igual que una amplia gama de instrumentos capaces de detectar y medir la radiación en cada región del espectro electromagnético. La capacidad de observación se ha mejorado aún más mediante la invención de varios tipos de instrumentos auxiliares (por ejemplo, la cámara, el espectrógrafo y el dispositivo acoplado a la carga) y mediante el uso de cohetes y naves espaciales junto con sistemas de telescopios. Estos desarrollos han contribuido drásticamente a los avances en el conocimiento científico sobre el sistema solar, la Vía Láctea y el universo en su conjunto. 

Por su parte, Newton usó espejos en lugar de lentes para enfocar la luz y formar imágenes, dando lugar al telescopio reflector. Los reflectores se usan no solo para examinar la región visible del espectro electromagnético sino también para explorar las regiones de longitud de onda más corta y más larga adyacentes (es decir, el ultravioleta y el infrarrojo). El nombre de este tipo de instrumento se deriva del hecho de que el espejo primario refleja la luz de vuelta a un foco en lugar de refractarla. El espejo primario generalmente tiene una forma cóncava esférica o parabólica y, al reflejar la luz, invierte la imagen en el plano focal.  

Sin embargo, los comúnmente conocidos como refractores se usan típicamente para examinar la Luna, otros objetos del sistema solar como Júpiter y Marte, y estrellas binarias. El nombre refractor se deriva del término refracción, que es la curvatura de la luz cuando pasa de un medio a otro de diferente densidad, por ejemplo, del aire al vidrio. El vidrio se conoce como lente y puede tener uno o más componentes. La forma física de los componentes puede ser convexa, cóncava o plana paralela. Este diagrama ilustra el principio de refracción y el término distancia focal. El foco es el punto, o plano, en el que convergen los rayos de luz del infinito después de pasar a través de una lente y recorrer una distancia de una distancia focal. En un refractor, la primera lente a través de la cual pasa la luz de un objeto celeste se llama lente objetiva. Cabe señalar que la luz se invertirá en el plano focal. Una segunda lente, conocida como lente ocular, se coloca detrás del plano focal y permite al observador ver la imagen ampliada o ampliada. Por lo tanto, la forma más simple de refractor consiste en un objetivo y un ocular. 

Laura Marcos

Laura Marcos

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