¿Qué hizo el Gran Capitán?

Logró una revolución militar que hizo de él uno de los personajes más famosos de la historia de la España.

 

Gonzalo Fernández de Córdoba fue un noble y militar de finales del siglo XV y principios del XVI. Recibió el apodo de “Gran Capitán” por sus éxitos militares y diplomáticos al servicio de los Reyes Católicos en la conquista de Granada y la Guerra de Nápoles. Se le atribuyen innovaciones técnicas y tácticas con las que modernizó a un ejército ágil capaz de vencer a los soldados acorazados propios de la Edad Media. Su nueva concepción de la infantería sembró el germen para la formación de los Tercios de Flandes, las unidades militares de élite de la monarquía española durante los siglos XVI y XVII.

De la conquista de Granada...

Gonzalo Fernández nació el 1 de septiembre de 1453 en el seno de los Aguilar, por entonces una de las casas nobiliarias más importantes de Andalucía. Fue el segundo hijo de Pedro Fernández de Aguilar y Elvira de Herrera y Enríquez. Creció sabiéndose a la sombra de su hermano mayor, Alfonso, quien heredaría el título nobiliario, las riquezas y el reconocimiento social. Como todo segundón noble de la época, debía escoger entre dos carreras posibles: la eclesiástica o la militar. Nunca sabremos hasta qué posición habría llegado entre los hombres consagrados a la fe católica, pero acabó eligiendo el camino de las armas y, aquí estamos hablando de él quinientos años después de sus hazañas.

Durante su niñez acompañó en calidad de paje al infante Alfonso en sus batallas durante la guerra de Sucesión que estalló tras la muerte del rey Enrique IV. Sin embargo, su primera gran aparición en el ámbito militar tuvo lugar con los Reyes Católicos ya en el trono. Isabel y Fernando decidieron conquistar el reino de Granada, el último reducto musulmán que permanecía en la península ibérica desde los tiempos de al-Ándalus. Gonzalo Fernández destacó con su estratega militar y ejerció un papel determinante como diplomático durante el proceso de conquista del territorio nazarí.

Boabdil, rey de Granada, tuvo escasas posibilidades de resistir en aquella contienda, que acabó con victoria para la monarquía española. Debido a sus méritos, Fernando el Católico encomendó a Gonzalo Fernández la labor de negociar las condiciones de rendición con el rey nazarí en 1492.

…a la conquista de Nápoles

La conquista de Granada le sirvió como campo de pruebas, donde gestó su genio militar, pero lo consolidó y desarrolló en Italia. El reino de Nápoles estaba gobernado desde mediados de siglo por una dinastía vasalla de la Corona de Aragón, que puso gran interés en el control del Mediterráneo occidental. Fernando el Católico vio peligrar su espacio estratégico en suelo italiano cuando Carlos VIII de Francia atravesó los Alpes con su ejército con el objetivo de adueñarse del reino napolitano. En 1495, el rey de Aragón envió al hombre del momento, Gonzalo Fernández de Córdoba, al mando de un ejército que impidiera los objetivos del rey de Francia. Los integrantes del ejército español venían en su mayoría de las contiendas para conquistar Granada y la realidad era que pocos consideraban que estos hombres tuviesen alguna oportunidad contra la poderosa y numerosa gendarmerie francesa que se desplazó hasta Italia.

Pero Gonzalo Fernández de Córdoba desplegó toda su astucia y experiencia en la guerra de asedios y defensa de fuertes, hizo uso de la guerra de guerrillas y de hasta espías e informadores para adaptar su estrategia militar al terreno y circunstancias según el conocimiento que procuraba adquirir antes de las batallas. No solo logró defender los enclaves señalados por su rey, sino que Gonzalo Fernández fue capaz de conquistar emplazamientos para la causa aragonesa. Fue tras estas muestras de su talento cuando recibió el apodo por el que sería recordado hasta nuestros días: el Gran Capitán.

El Gran Capitán, recorriendo el campo de la batalla de Ceriñola de Federico de Madrazo y Kuntz
El Gran Capitán, recorriendo el campo de la batalla de Ceriñola. Federico de Madrazo y Kuntz

Una revolución militar

Su rotundo éxito en Italia le valieron para gobernar como virrey de Nápoles durante cuatro años. Entre sus aportaciones al arte militar estuvo el desarrollo de una guerra de desgaste contra los enemigos franceses, a priori superiores. Y, sobre todo, basó todo su potencial en una infantería ágil capaz de salir ilesa de las primeras cargas de la caballería pesada que, tras estas embestidas, perdían mucha capacidad de movimiento, ventaja que explotaba al máximo el ejército del Gran Capitán.

“Fue iniciador de una nueva forma de entender la guerra de asedio y desgaste, la retirada, no como salida deshonrosa y señal de cobardía en el campo de batallas, sino como recurso estratégico para obtenerla victoria; el papel de la infantería, la relación entre este cuerpo y el de caballería; el orden de la guerra, la reorganización y reestructuración del escuadrón de piqueros y arcabuceros como unidad de combate fundamental del ejército; la instrucción y adiestramiento de la tropa, amén de la importancia de factores como el régimen disciplinario y el tratamiento de la moral de los soldados antes y después de la batalla”.

A su enorme fama le siguió el mito. Su poder y carisma crecieron a tal nivel que hay quien piensa que Fernando de Aragón temió que le arrebatara el control de Nápoles. La relación con la corte se enfrió al punto de abandonar Italia. Regresó a España, se estableció en Loja y, a principios de agosto de 1515, se marchó a Granada, donde murió unos meses más tarde.

Referencias:

Jiménez Estrella, A. 2004. Don Gonzalo de Córdoba: el genio militar y el nuevo arte de la guerra al servicio de los Reyes Católicos. Chronica Nova 30, 191-211. Universidad de Granada. ISSN 0210-9611.

Ruiz-Doménec, J. E. 2002. El Gran Capitán. Retrato de una época. Península.

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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