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Historia de la medicina

¿Por qué había miles de huesos en el sótano de Benjamin Franklin?

Cuando comenzaron a restaurar su casa de Londres, se hallaron unos 15 cadáveres, 6 de ellos de niños.

Fue uno de los primeros en alzarse en contra la corona británica, inventó el pararrayos, las lentes bifocales… Fue periodista, diplomático, meteorólogo, se interesó por las corrientes oceánicas, la teoría de las ondas de la luz y fundó la Universidad de Pensilvania. Se llamaba Benjamin Franklin y podríamos decir que todo comenzó cuando fue diplomático de las colonias americanas en Londres. Allí alquiló un pequeño edificio de cuatro plantas, en el 36 de la calle Craven. En el sótano del mismo se encontraron más mil huesos. ¿Qué ocurrió?

Durante dos décadas, entre 1750 y 1770, Benjamin Franklin vivió en Londres. Luego regreso a Estados Unidos y lideró la independencia del país. El resto es historia. Unos años después, en 1812, la casa en la Franklin vivía en Filadelfia, fue derrumbada y el legado de esta figura se perdió. No es extraño entonces que en 1998, un grupo que se hace llamar Los Amigos de Benjamin Franklin decidió convertir la casa de cuatro pisos de Craven St. en un museo en honor a Franklin.

Un mes después de iniciadas las renovaciones, un trabajador encontró algo extraño: un pequeño pozo en una habitación del sótano sin ventanas. En el interior, sobresaliendo del suelo de tierra, había un fémur humano.  “De un pozo de un metro de ancho y un metro de profundidad, se recuperaron más de 1200 piezas de hueso”, restos de más de una docena de cuerpos, según comunicó en su momento la Benjamin Franklin House. Las investigaciones forenses mostraron que los huesos, seis de ellos de niños, databan de la época de Franklin.

Para muchos, el hecho de que Franklin fuera un masón, de hecho un Gran Maestro, significa que guardaba oscuros secretos en esta cámara. Pero la realidad, como ocurre a menudo, estaba más vinculada a la ciencia que a las especulaciones. En aquellos tiempos la anatomía estaba dando sus primeros pasos y encontrar cuerpos para estudiar era algo muy complejo, tanto como para crear un mercado negro de cadáveres. Un sótano, sin ventanas, era un lugar ideal para llevar a cabo lecciones de anatomía clandestinas. ¿Significa eso que Franklin dirigía esta “academia”? No, quien lo hacía era William Hewson, familiar de la casera de Franklin, Margaret Stevenson y actualmente conocido como el padre de la hematología. Hewson se había formado en Edimburgo (Escocia) con el famoso anatomista William Hunter y abrió su propio laboratorio en el sótano de la calle Craven.

Los restos humanos hallados por las reformas proceden de más de 15 individuos y muestran marcas de disección de instrumentos quirúrgicos. La ubicación de la casa habría jugado un papel fundamental: los cuerpos se podían sacar de contrabando de los cementerios y llevarlos al muelle en un extremo de la calle u obtenerlos de la horca que había en la otra esquina. Cuando terminaba de analizarlos, Hewson simplemente los enterraba. Pero, ¿sabía Franklin lo que ocurría en su sótano? Probablemente sí, aunque sería muy raro que hubiera participado de ellas. O quizás lo hizo solo como oyente.

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