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‘¡Ni villancicos ni leches!’ Los años en los que la Navidad estuvo prohibida

En el siglo XVII, los puritanos decidieron prohibir la Navidad en Gran Bretaña al considerarla una fiesta pagana alejada de la doctrina cristiana

Puritanos
Imagen: Getty Images

Hemos llegado a un momento de la historia en el que, sea uno cristiano o no, todos sabemos que el 25 de diciembre es el Día de Navidad. Esta festividad, que posee unas profundas raíces en otras celebraciones paganas como los Saturnales romanos, conmemora el nacimiento de Jesucristo y ha ido evolucionando hasta convertirse en un evento mundial con una serie de símbolos y tradiciones tan variados como definitorios. Pero, ¿y si os dijésemos que no siempre fue así? ¿Y si hubo un tiempo en el que aquellos que se consideraban ‘más cristianos que Cristo’ veían esta fiesta como una amenaza contra sus creencias y contra su fe?

 

Los puritanos contra la Navidad

Remontémonos hasta el siglo XVII, al año 1643 para ser más exactos. En la vieja Inglaterra, al igual que en el resto de Europa y en las colonias del Nuevo Mundo, la Navidad se había convertido en una fiesta de gran calado social que conservaba parte de sus elementos religiosos pero también servía como excusa para festejar y llevar a cabo prácticas que serían intolerables en cualquier otro momento del año. Ese día, los locales cerraban pronto y la gente se reunía en sus casas para comer y beber en abundancia, se hacían regalos materiales, decoraban las calles con coronas y símbolos absurdos y se dedicaban a cantar y celebrar hasta altas horas de la noche, tanto en público como en privado. Esta clase de conductas no gustó nada a los puritanos, una rama extremista del protestantismo que rechaza cualquier ligero desvío de la doctrina más severa y ortodoxa del cristianismo.

Ese año en cuestión, los puritanos llevaron al parlamento una propuesta para hacer del 25 de diciembre ‘un día más’ y prohibir cualquier tipo de celebración relacionada con la Navidad. Liderados por Oliver Cromwell, el mismo que había encabezado la Revolución Gloriosa contra el rey Carlos I, los puritanos defendían que en la Biblia no se especificaba que el 25 de diciembre fuese el día del nacimiento de Jesús (lo cual es cierto) y que todas las costumbres que el pueblo llano practicaba ese día eran más propias de la tradición pagana que de la verdadera fe cristiana.

Por extraño que parezca, los puritanos ganaron la votación y la Navidad fue oficialmente prohibida en todo Reino Unido. Al considerar el día 25 como una fecha cualquiera se obligaba a las tiendas y tabernas a permanecer abiertas, se prohibía cualquier clase de misa o ceremonia fuera de lo habitual y se implantaba una política de tolerancia cero contra todo lo que otrora definía la esencia de la Navidad: adornos, villancicos, grandes reuniones sociales, comilonas o beber un poco más de la cuenta. La prohibición de la Navidad entró en vigor en 1644 y no gustó nada a gran parte de la población, encontrando casos de tumultos e incluso de enfrentamientos entre puritanos y detractores de esta nueva norma por todo el territorio británico.

 

De vuelta a la normalidad

Como suele pasar cuando un grupo reducido intenta imponer sus ideas por la fuerza y por la ley a la sociedad, la táctica de los puritanos no funcionó como esperaban. Como obligaban a los mercados, tiendas y tabernas a permanecer abiertos ese día, la gente trasladó la celebración de sus casas a estos lugares y ese día se reunían para comer y beber juntos, cantar y celebrar ese ‘día más’ al que no podían llamar Navidad. La prohibición de la Navidad terminó en 1660, año en el que Carlos II recuperó el trono que había pertenecido a su padre y levantó esta norma, al menos en Inglaterra. En Escocia, la prohibición de la Navidad estuvo vigente durante 250 años y en el estado de Massachusetts, por entonces colonia británica, los puritanos lograron suprimir la Navidad entre 1659 y 1681.

Los años de la prohibición no hicieron sino reforzar el entusiasmo y la alegría que la gente sentía cuando llegaba la Navidad, anclando esta fiesta y todas sus tradiciones en el mundo anglosajón incluso con mayor fuerza que antes.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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