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Margarita de Valois: con ella llegó el escándalo

Ser ambiciosa, refinada, orgullosa, pasional, sensual e inteligente era un cóctel demasiado explosivo en la Francia del siglo XVI.

Margarita de Valois
Wikimedia Commons

Una noche de 1574, en la plaza de la Grève de París, una dama se acerca al patíbulo y convence a un centinela para que arranque una cabeza de la pica y se la entregue. Es Margarita de Valois, conocida como 'la reina Margot'. Y la cabeza, la de Boniface de La Môle, el último de sus muchos amantes, al que han ajusticiado por conspirar contra el hermano de Margarita, Carlos IX. Francia estaba entonces sumida en las violentas guerras de religión, así que la sangre no le era ajena.

Matanzas, traiciones, envenenamientos, decapitaciones, incestos y crímenes estaban a la orden del día.

La Môle (cuya cabeza s e contó que enterró Margarita en su jardín) fue uno de los más queridos amantes de la hija de Enrique II de Francia y Catalina de Médici, pero no el único. Mundana, desvergonzada, libertina... De Margarita de Valois (1553 -1615) se han dicho muchas cosas, y ninguna buena. Quizás porque ser ambiciosa, refinada, orgullosa, pasional, sensual e inteligente era un cóctel demasiado explosivo en la Francia del siglo XVI.

La mala fama de Margot superó a la de su madre. Para el abad Pierre de Bourdeilles era “una gran furcia, insaciable en su lascivia”.

La primera relación sexual de su vida la tuvo con su hermano Enrique, duque de Anjou . Eran adolescentes y, según apuntó en sus memorias , él le “enseñó a cabalgar”. Luego pasaría por su lecho el príncipe Enrique de Guisa, con el que se frustró un matrimonio deseado por ella, pero imposible.

Su madre y su hermano, Carlos IX, intentaron frenar sus desmanes casándola con el calvinista Enrique de Navarra, esperando, además, que la unión reconciliase a la Francia católica y la Francia protestante. Pero al poco de prometerse, el 23 de agosto de 1572, tuvo lugar la cruenta Noche de San Bartolomé. En esa jornada y las siguientes, murieron seis mil hugonotes (calvinistas) en París y casi cien mil en todo el país.

Aunque, además de la belleza, Margarita cultivaba también el intelecto, fue por entonces cuando empezó a crecer el rumor de su supuesto desenfreno sexual y su fama de escandalosa. Se la llegó a llamar 'la más escandalosa de todas las reinas' y hasta su hermano, Enrique III, en el baile del Louvre de agosto de 1583, le echó en cara en público su descarado comportamiento, citando a sus amantes y ordenándole marcharse de la corte.

Tras tal humillación y despreciada también por su marido, pretendió reinar sola en Francia y se alió con su primer amor, Enrique de Guisa . Él fue asesinado y ella hecha prisionera en la fortaleza de Usson, donde pasaría dieciocho años (all í escribi r ía sus memorias ) sin perder su h á bitos de seductora. De hecho, fue amante de su carcelero, el marqués de Canillac.

Muerto Enrique III, su marido abandonó el catolicismo para ser rey de Francia, pero ella no sería reina nunca, pues aceptó divorciarse para que él pudiera tener hijos con Gabrielle d’Estrées, a cambio de una suculenta renta que le permitió seguir manteniendo a sus amantes.

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