Los Médici al poder: el triunfo del capitalismo

Bajo el gobierno de los Médici, Florencia se convirtió en el principal centro del Renacimiento italiano. Pero su ascenso se debió al capitalismo más feroz.

Roberto Piorno
Capilla del Palazzo Medici

Lo que estaba ocurriendo en Florencia a finales del siglo XIV y comienzos del XV era una revolución social y económica en toda regla, merced a la cual la vieja aristocracia de la tierra estaba siendo literalmente barrida por la nueva aristocracia comercial. Ya no era la posesión de tierras la medida de todas las cosas; lo era el dinero. Y en este universo de capitalismo germinal, ningún lugar en Europa estaba tan bien posicionado como la capital toscana, por una sencilla razón: no había otro rincón en toda Europa donde hubiera tanto dinero. Buena parte de las monarquías europeas dependían del dinero florentino para subsistir. Sencillamente, Florencia era el banco de crédito con mayúsculas, y esa excepcional dependencia del florín toscano se traducía en poder y fortuna para la modesta metrópoli.

A finales del siglo XIV y comienzos de la centuria sucesiva el clan Albizzi manejaba a sus anchas –desde la sombra, a la manera genuinamente florentina– los resortes políticos y económicos de la ciudad. Pero las tornas estaban a punto de cambiar: una nueva época estaba a la vuelta de la esquina y una nueva familia de banqueros se asomaba en el horizonte dispuesta a disputarle el “trono” a los Albizzi. Se trataba de un clan que no había despuntado demasiado en los siglos precedentes, salvo por los “servicios” prestados a la ciudad ocupándose de la brutal purga de miembros del Partido Blanco en favor de sus archienemigos del Partido Negro. Gracias a estos discutibles méritos, los Médici, liderados por Averardo, comenzaron a hacer fortuna. El primero en recoger los frutos fue Giovanni de Médici, elegido Gonfaloniero (alférez) de Justicia en 1421 para regocijo de sus pares, que daban por hecho una política continuista y no recelaban aún de una dinastía demasiado débil como para ser un obstáculo peligroso para los Albizzi.

Un fabuloso patrimonio

Pero Giovanni tenía su propia agenda y se ganó el odio eterno de la aristocracia comercial y financiera florentina con la polémica aprobación de un impuesto del 7% sobre el capital. Entre tanto, el Banco Médici amasaba una fortuna y se convertía en uno de los motores económicos de la ciudad del Arno y, más importante aún, en uno de los factores determinantes en la redefinición de los equilibrios políticos. A su muerte en 1428, el patrimonio de la casa Médici se situaba ya en el umbral de los doscientos mil florines, lo que los convertía en una de las primeras familias de la República. No tardaría en quemar a toda velocidad las etapas para convertirse en la primera, la dinastía hegemónica y el clan banquero por antonomasia. Las finanzas de los Médici y la suerte en el futuro inmediato de la dinastía estaban más que seguras en manos del hijo de Giovanni, Cosme, uno de los hombres más brillantes, enérgicos y eficientes de la Historia de la casa Médici. El nuevo patriarca de la familia aprendió de su padre que la mejor manera de ejercer el poder era desde bambalinas; por eso, apenas desempeñó una magistratura menor como miembro del Consejo de los Diez, operativo sólo en tiempos de guerra. Cosme era mucho más hábil moviéndose desde la sombra, tejiendo redes de influencia que le permitieran situar a sus partidarios en los puestos clave del gobierno sin mancharse directamente las manos con la batalla de la cruenta política florentina. El dinero todo lo puede, y Cosme supo utilizarlo en su provecho, y en el de los suyos, mejor que nadie.

Más información sobre el tema en el Dossier Lazos de sangre: grandes familias italianas, escrito por Roberto Piorno. Aparece en el último monográfico de MUY HISTORIA, dedicado a Poder y lujuria en el Renacimiento.

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Etiquetas: Economía, Renacimiento

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