Los falsos retratos de Miguel de Cervantes

Son muchas las pinturas de Miguel de Cervantes, escritor de El Quijote, que han querido convertirse en su primer retrato oficial, pero hasta el momento todas son falsas.

Los falsos retratos de Miguel de Cervantes
Supuesto retrato del escritor Miguel de Cervantes atribuido a Juan de Jáuregui. Imagen: Wikimedia Commons.

Seguro que si te hablamos de Miguel de Cervantes Saavedra no solo reconocerías sus obras más destacadas sino que también podrías darnos detalles de su físico: era un hombre de rostro delgado, dirías, con una canosa barba recortada de forma triangular, de nariz grande y que llevaba unas vestimentas propias de ilustre escritor del Siglo de Oro.

Pero nada es lo que parece y muchas de las creencias que tenemos en nuestro imaginario colectivo con respecto al físico de Cervantes se las atribuimos a pinturas falsas, ya que ninguna de las realizadas y conocidas hasta el momento se le hizo al autor en vida.

 

Así era Miguel de Cervantes según descripciones oficiales

El la actualidad solo contamos con dos descripciones físicas del autor castellano. La primera data del año 1580 y aparece en el Libro de redención de los padres trinitarios. En ella se presenta a un Cervantes joven (“treinta y un años”) y nos cuentan de él que se trata de un hombre “mediano de cuerpo, bien barbado, estropeado del brazo y mano izquierda”.

La segunda nos la da el retrato más fiable y realista que tenemos hasta el momento, el realizado por el propio autor en el prólogo de su obra Novelas ejemplares (1613):

 

"Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena, algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies".

 

Por una carta de Lope de Vega se sabe también que Cervantes llevaba unos anteojos que “parecían huevos mal hechos”. Sin embargo, para muchos de los amantes del escritor estos datos resultaban insuficientes, lo que generó una auténtica obsesión en los siglos XVIII y XIX por conocer su verdadero rostro. ¿El resultado? La aparición de un gran número de retratos falsos.

 

La obsesión por conocer su verdadero rostro

El primer retrato falso aparece en el año 1738, en Vida y hechos del ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha, donde se puede ver un óleo de Cervantes realizado y firmado por Kent. Se trata de una imagen en la que aparece el autor escribiendo su obra más internacional, pero los trazos y colores empleados nacen de la descripción dada por él mismo en Novelas ejemplares.

En el año 1773, la Real Academia Española comenzó un gran proyecto editorial con el que pretendía realizar una edición especial de El Quijote, en ella debería aparecer un retrato del autor como broche de oro. Los académicos ya se habían puesto a investigar cuando llegó a sus oídos que el Conde de Águila poseía un retrato de Cervantes al óleo, pintado por Alonso del Arco. Pero la sorpresa no se hizo esperar: el cuatro era en realidad una copia del grabado de Kent.

Los falsos retratos de Miguel de Cervantes
Visita de Don Juan de Austria a Cervantes. Imagen: Instituto del Patrimonio Cultural de España.

 

Un retrato hecho de letras

Pero, sin duda, si tenemos que hablar de una imagen que reconocemos como el retrato de Cervantes, esa es la elaborada por el autor sevillano Juan de Jáuregui. Los detalles del descubrimiento se remontan a la primavera de 1910, cuando el artista valenciano y restaurador de cuadros, José Albiol, informa de la existencia de un retrato en el que en la parte superior aparecía escrito “Don Miguel de Cervantes Saavedra” y en la inferior “Juan de Jáuregui Pinxit, año 1600”.

La inscripción, junto a la fiel descripción del propio autor y la defensa que hacían de él personas de gran prestigio hizo que la prensa no tardase en comunicar que ¡por fin se conocía el retrato auténtico de Cervantes! Un hecho que no se tardó en desmentir al analizar el “don”, que nunca había utilizado Cervantes ni nadie al referirse a él, o la fecha del cuadro (Jáuregui tendría que haber pintado el lienzo con apenas 16 o 17 años).

Hasta el momento se cuentan hasta seis retratos falsos del autor que puso las bases de la narrativa moderna. Pero aún contamos con su retrato más especial, el retrato hecho de letras que nos regaló en sus novelas.

Este digo, que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje del Parnaso,... Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra.

 

Emma Fernández

Emma Fernández

Periodista especializada en ciencia y tecnología y graduada en Lenguas Modernas y sus Literaturas (Italiano).

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