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La venganza que dio origen a un clásico de la literatura

Todo comenzó en 1807, cuarenta años antes que Alejandro Dumas se basara en ella para escribir un conocido relato.

Conde de Montecristo
Bibliothèque Nationale de France

A inicios del siglo XIX, los conflictos entre el Reino Unido y la Francia de Napoleón se encontraban en pleno apogeo. La Guerra de la Tercera Coalición (Francia contra el resto de Europa prácticamente) hizo que cualquier sospecha de ayuda a los británicos fuera castigada de forma sumaria y sin juicio alguno. Fue en esa época cuando vivió nuestro protagonista: Pierre Picaud.  Este zapatero francés gozaba de buena reputación e ingresos y estaba por casarse con una joven, muy bella según los relatos, de su pueblo. A semanas de la boda, tres de sus amigos Loupian, Solari y Chaubert, decidieron gastarle una broma: “le enviaremos una carta al comisario y le diremos que Picaud es un espía de los ingleses. La policía lo arrestará y eso pospondrá su banquete de bodas durante algún tiempo”. 

 

Esa inocente chanza de unos amigos hizo que Picaud terminara en la cárcel y recién cuando pasaron 2 años supo de qué se le acusaba. saldría 5 años después y no porque sus amigos hubieran confesado. El pobre zapatero fue a parar a la prisión de Fenestrelle (en Turín, Italia), hoy reconocida como la estructura fortificada más grande de Europa y la construcción amurallada más grande después de la Gran Muralla China. Se trata de un grupo de tres fortificaciones de piedra que se extiende a lo largo de unos cinco kilómetros.

 

Entre los “huéspedes”de esta fortaleza, Picaud conoció a un religioso de nombre Torri, quien antes de morir le habló de un tesoro que había enterrado en Milán. Cuando Picaud salió libre fue a recuperarlo y con el dinero regresó a París, donde a lo largo de 10 años se dedicó a planear su venganza.

El primer paso fue asesinar a Chaubert, luego envenenó a Solari y finalmente se dedicó a arruinarle la vida a Loupian. ¿Por qué precisamente a él? Sencillamente no solo lo traicionó como amigo, también se casó con quien iba a ser su esposa y quien Picaud deseaba que aún le estuviera esperando. Así que a él le esperó la peor parte de la venganza. El plan se inició con la hija de Loupian y de su antigua novia. Picaud la engañó para que se casara con un criminal, envió a este a la cárcel, la hija de Loupian murió  debido a la deshonra. Luego confabuló con el hijo de Loupian para robar oro…y lo incriminó. Nadie creyó en la versión del jóven, ya que Picaud era rico. Finalmente quemó el negocio de Loupian (un restaurante) y lo dejó en la más absoluta miseria. Solo fue entonces cuando decidió matarlo.

 

Si el relato de la vida de Picaud guarda algunas similitudes con El Conde de Montecristo, una de las obras más conocidas de Alejandro Dumas, es porque el escritor francés se basó en ella para su relato. Uno que llegó a nosotros a través de los informes policiales de la época y también de la confesión de un cuarto amigo, llamado Allut, quien conocía la trampa que le tendieron a Picaud…pero no informó de ello. Lo que sí hizo fue actuar rápidamente: cuando vio que Loupian, Solari y Chaubert habían muerto, desenmascaró a Picaud…y lo mató. Un final que Dumas, afortunadamente, no incluyó en su obra.

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