La Batalla de la Montaña Blanca, victoria católica

Se libró el 8 de noviembre de 1620 cerca de Praga y fue uno de los combates más importantes de la primera etapa de la Guerra de los Treinta Años.

Batalla de la Montaña Blanca

La Batalla de la Montaña Blanca fue una de las primeras confrontaciones militares, y de las más decisivas, de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), contienda que tuvo lugar en Europa Central por motivos religiosos y, sobre todo, territoriales y en la que intervinieron la mayoría de las potencias europeas de la época. En dicha batalla, un ejército formado por unos 20.000 efectivos entre checos (protestantes) y mercenarios, bajo el mando del príncipe Cristián I de Anhalt, se enfrentó en las cercanías de  Praga a 25.000 hombres de los ejércitos combinados del Sacro Imperio Romano Germánico de Fernando II –dirigido este por el conde de Bucquoy–, de España y los Países Bajos españoles –los tercios– y de la Liga Católica de Alemania –comandado por el conde de Tilly–. El combate marcaría el final del llamado "período bohemio" de dicha guerra, al entrar las tropas imperiales en la capital de Bohemia –Praga– y someter a los protestantes.

A comienzos del siglo XVII, la mayoría de las propiedades bohemias –aunque bajo el dominio oficial del Sacro Imperio Romano Germánico– tenían una creciente población protestante a la que se le habían otorgado derechos y prerrogativas que le permitían diversos grados de libertad religiosa y política. En 1617, a la muerte del emperador Matías de Habsburgo, su primo Fernando, católico muy devoto y defensor a ultranza, por ello, de la Contrarreforma, fue nombrado su sucesor como cabeza del Sacro Imperio y también como rey de Bohemia. Esto produjo una profunda alarma entre los protestantes bohemios, que temían no solo perder su libertad religiosa sino también su relativa autonomía territorial. Así las cosas, empezaron los conflictos con la autoridad católica que iban a desembocar tres años más tarde en esta batalla, que influiría decisivamente en el destino de las regiones checas durante las siguientes tres centurias.

La rebelión comenzó en noviembre de 1619 de la mano de Federico V, elegido rey de Bohemia por los protestantes despojando al emperador de dicho título. Este no tardó en contraatacar: la guerra estaba servida. Después de conquistar la mayor parte del oeste de Bohemia, el ejército imperial se dirigió a Praga, la capital, en manos rebeldes. Los bohemios intentaron bloquear su paso; el príncipe Cristián logró adelantarse al ejército  católico y ganar una posición ventajosa en la Montaña Blanca –en realidad, una meseta baja–, pero tuvo poco tiempo para establecer parapetos defensivos. Y así, cuando el 8 de noviembre una pequeña fuerza imperial fue enviada a investigar, se encontró, para su sorpresa, con que los bohemios se retiraban. Tilly envió refuerzos y el ejército protestante comenzó a desmoronarse. Finalmente, la caballería imperial avanzó con 2.000 húsares bávaros empujando constantemente a las fuerzas bohemias hacia el Palacio de las Estrellas (al oeste de Praga), donde los rebeldes intentaron sin éxito establecer una última línea de defensa. El ejército bohemio no era rival para las tropas del emperador Fernando. La batalla duró solo una hora y en ella unos 4.000 protestantes resultaron muertos o capturados, mientras que las pérdidas católicas no llegaron a 700 hombres.