Gonzalo Guerrero, símbolo del mestizaje en América

Este arcabucero que luchó en Nápoles acabó naufragando en el Yucatán y hecho esclavo, aunque se ganó el respeto como guerrero del pueblo maya.

Gonzalo Guerrero
Estatua de Gonzalo Guerrero en Mérida, Yucatán.

Unos verán en él a un traidor a su patria y a sus compañeros de armas, un renegado que se olvidó de las creencias y la vida que había llevado al otro lado del océano. Para otros será un ejemplo de integración entre culturas, defensa de las convicciones y lucha por las creencias propias antes que por los pensamientos heredados. Puede que ambas versiones sean correctas, pero lo que es innegable es que la historia de este soldado español renacido como cacique maya resulta tan compleja como interesante y con ese toque de rebelde trágico de película que tanto gusta en Hollywood. Que se quite Tom Cruise y su último samurái, esta es la historia de Gonzalo Guerrero.

Dado que no se trata de un rey o un gran general sino de una persona que pasó desapercibida para la historia durante años hasta que el destino quiso situarlo bajo el foco, la información que se tiene de Gonzalo Guerrero antes de que partiera al Nuevo Mundo es bastante escasa. Se sabe que nació en Palos de la Frontera (Huelva) o alrededores a finales del siglo XV, probablemente en la década de los setenta. Tal vez movido por su apellido o siguiendo sus propios pasos acabó uniéndose al ejército y siendo arcabucero, por entonces una cuasi unidad especial dedicada al manejo de estas armas de fuego. Algunas fuentes lo sitúan en la conquista de Granada de 1492. Sometido el reino nazarí, Guerrero se enrolaría con el capitán Gonzalo Fernández de Córdoba (apodado “el Gran Capitán”) y combatiría en las dos campañas de Nápoles, donde sería testigo en primera fila de las reformas militares y nuevas estrategias implementadas por Fernández de Córdoba.

 

De arcabucero a líder maya

En 1510, Gonzalo Guerrero partió hacia las Indias como parte de la tripulación de Diego de Nicuesa, gobernador de Veragua (actual Panamá), para no volver nunca más a su España. Durante la travesía, su barco tuvo que desviarse de la ruta por una fuerte tormenta y terminó naufragando en las proximidades de Jamaica. Guerrero y otros 19 hombres consiguieron salvarse en un pequeño batel pero, sin agua ni comida, quedaron varados a merced de las mareas durante días hasta que la corriente los arrastró a Yucatán (México). La mitad de los supervivientes murieron durante la travesía y los que quedaron fueron hechos prisioneros por una de las tribus mayas que habitaban la península. Unos años después solo quedaban vivos Gonzalo Guerrero y el religioso Jerónimo de Aguilar, el resto habían sido sacrificados, devorados, asesinados o habían muerto a causa de las enfermedades y el agotamiento.

Guerrero y Aguilar habían sido esclavizados e iban pasando de las manos de un cacique a otro según el momento. Mientras que Aguilar seguía conservando su fe cristiana y se mantenía al margen de la sociedad maya, Gonzalo Guerrero fue asimilándola poco a poco y empezó a copiar su forma de vestir o sus costumbres. Se ganó la confianza del cacique maya Na Chan Can al enseñarle algunas de las técnicas de combate que había aprendido en sus años como soldado y que el líder indígena utilizaría primero contra las tribus rivales y más tarde contra los españoles. Se dice que Guerrero salvó la vida de Balam, el nacom (capitán) de Na Chan Can, y que por ello se le concedió la libertad y se le entregó como esposa a Zazil Há, hija del cacique con la que tuvo tres hijos (los primeros mestizos mexicanos).

Con tatuajes, perforaciones en nariz y orejas y ataviado como un auténtico guerrero maya, el español había dejado atrás su pasado y se preparaba para asumir su papel en ese nuevo mundo. Los primeros enfrentamientos con españoles tuvieron lugar en 1517 y 1518, durante las expediciones de Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva y en ellos los mayas utilizaron todas las técnicas y estrategias que Guerrero, ahora un respetado comandante, les había enseñado. El cambio en él era tal que cuando Hernán Cortés llegó a la isla de Cozumel en 1519 y mandó una expedición para rescatar a los dos náufragos, solo Aguilar respondió a la llamada del conquistador. Gonzalo Guerrero prefirió quedarse con su familia y el pueblo que le había acogido y del que ahora formaba parte.

Jerónimo de Aguilar y Hernán Cortés
Jerónimo de Aguilar encontrándose con Hernán Cortés. Imagen: Real Academia de la Historia.

 

Tras su desencuentro con Cortés, Guerrero dedicó el resto de su vida a luchar junto a los mayas y frenar el avance de los españoles. Ejemplo de esto es el intento de invasión de Chactemal por Francisco de Montejo, a quien Guerrero engañaría para que no llevara a cabo el ataque. En 1531 lideró a una más que numerosa hueste contra Alonso de Ávila y para 1532 todo el Yucatán se había levantado en armas contra los conquistadores, que tuvieron que huir y refugiarse en Honduras. Son muchos los historiadores que parecen coincidir en que fueron el liderazgo de Gonzalo Guerrero y los conocimientos y tácticas que enseñó a los mayas los que hicieron que la conquista del área maya por los españoles no se consumara hasta bien entrado el siglo XVI.

Gonzalo Guerrero moriría en 1536 en Honduras, cuando lideraba a las tropas del cacique Cicumba contra las del capitán Lorenzo de Godoy. Murió por una herida de arcabuz, arma que utilizó durante tantos años. Un informe del 14 de agosto de ese año firmado por el gobernador de Honduras habla del hallazgo entre los muertos de un hombre de piel blanca y espesa barba que lucía los tatuajes, peinado, ropas y perforaciones propias de un guerrero maya del más alto rango.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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