¿Cuál es el rey más feo de la historia?

Carlos II ‘El Hechizado’, último monarca de la casa Habsburgo, encarnó en su persona un buen número de problemas físicos y psíquicos.

Carlos II
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La endogamia (práctica por la cual los sujetos de una familia o un grupo tienden solo a tener descendencia entre ellos) fue la peor enemiga de los Habsburgo. La dinastía de reyes europeos se vería truncada por el nacimiento de un personaje singular de la historia de España, Carlos II –de sobrenombre 'El Hechizado'– último monarca de la casa Habsburgo, que encarnó en su persona un buen número de problemas físicos y psíquicos. 

Es por eso que, sin ánimo de frivolizar, para muchos ostenta el título del ‘rey más feo’: raquítico, enfermizo, epiléptico, estéril y con una lengua tan gruesa que apenas podía hablar. 

Carlos II ‘El Hechizado’ nació el 6 de noviembre de 1661 en Madrid y murió el 1 de noviembre de 1700. Fue coronado rey de España asombrosamente joven de 1665 a 1700 (con tan solo cuatro años de edad). Es por eso que, los primeros años de su reinado, el poder lo ostentó una regencia, la de su madre, Ana María de Austria. 

Intrigas e incompetencias durante su reinado 

El reinado de Carlos se inauguró, como decimos, con una regencia de diez años bajo la reina madre, la viuda de Felipe IV. No obstante, esta dejó que su gobierno fuera dominado por su confesor, el jesuita austríaco Johann Eberhard Nithard, quien más tarde sería derrocado, en 1669, por Juan José de Austria, un hijo ilegítimo de Felipe IV. 

En 1677 Juan José dirigió un ejército contra Madrid y se convirtió en el primer ministro de Carlos II. Este primer pronunciamiento, o golpe militar, fue el comienzo de una serie de catástrofes para la vida política de España y América Latina en los siglos XIX y XX; si bien el propio Juan José planeó algunas reformas prometedoras, murió en 1679. 

A partir de entonces, la alta nobleza dominó el gobierno con tanta eficacia como lo había hecho en los días de Felipe III, jugando intrigas, primero con el regente y luego con las dos esposas sucesivas del ‘incapaz’ Carlos II. 

La mayoría de estos aristócratas eran egoístas e incompetentes. Sin embargo, algunos —en particular Manuel Joaquín Álvarez de Toledo y Portugal, el conde de Oropesa— tenían una habilidad considerable.  

Sin embargo, provocaron una deflación catastrófica, si bien establecieron un comité de comercio que siguió políticas mercantilistas ortodoxas, fomentando el comercio y la industria. Incluso dieron un paso sin precedentes para investigar a la Inquisición y recomendar el derecho de apelación a los tribunales seculares. 

El problema de la sucesión 

De las dos fases del gobierno personal del rey, la primera estuvo muy marcada por la resistencia al imperialismo francés de Luis XIV, terminó con la paz de Rijswijk en 1697; la segunda, los últimos tres años del reinado, estuvo dominado por el problema de la sucesión, porque para entonces estaba claro que Carlos no tendría hijos. 

En la cúspide del problema de la sucesión, cuando los partidos austríaco y francés en la corte española estaban dispuestos a utilizar cualquier medio para ganarse el apoyo del desdichado rey, Carlos II defendió obstinadamente la corona y estaba decidido a preservar su integridad territorial.

Pero, en este último objetivo, fracasó, ya que su muerte condujo a la Guerra de Sucesión española y al desmembramiento de las posesiones europeas de España. 

Laura Marcos

Laura Marcos

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