El Gran Invierno de 1709: hambruna bajo la nieve

El invierno de 1708 a 1709 fue el más duro del que se tenía constancia en cinco siglos. Causó más de 1 millón de muertos por hambre o frío.

Cuando uno imagina cómo debía ser pasar un invierno en una granja o casona del Medievo y de la Edad Moderna, lo hace casi con espanto. Caminos vacíos, escasez de comida, campos muertos, desconocidos buscando un lugar donde meterse, bebés famélicos muriendo por el frío, ganado helándose dentro del granero… Año tras año el mismo castigo; aunque había ocasiones en que la cosa era incluso peor. El invierno de 1708 a 1709 fue el más frío del que se tenía constancia en los últimos 500 años y su gélido manto provocó una ola de muerte y pobreza por toda Europa.

Recordado como el Gran Invierno (The Great Frost en inglés o Le Grand Hiver en francés), fue un fenómeno meteorológico que extendió una ola de frío por toda Europa en la que se alcanzaron mínimos históricos que llevaban sin verse más de medio milenio. Su llegada fue relativamente repentina ya que, durante el último mes de 1708, las temperaturas podrían haber sido las de cualquier otro invierno. Sin embargo, la noche del 5 de enero de 1709 los termómetros se desplomaron y el científico británico William Derham llegó a medir -12ºC, siendo con diferencia la temperatura más baja registrada desde que diera comienzo a su estudio en 1697. Desde ese punto las temperaturas no hicieron más que seguir bajando y Europa entera quedó congelada.

Desde Noruega hasta Italia y de Francia a Rusia, el continente vivió una situación extraordinaria. Las grandes superficies de agua se congelaron hasta más de un metro de profundidad dando lugar a escenas tan curiosas como patinar en la laguna de Venecia, cruzar el mar Báltico a caballo sin miedo a que el hielo se resquebrajase o que las campanas de las iglesias se rompieran al hacerlas repicar. El frío era tal que los animales morían congelados dentro de los graneros, los ríos de media Europa se congelaron y mataron a la fauna y flora que vivía en ellos y hasta los árboles más robustos murieron. Los caminos quedaron sepultados bajo la nieve y ciudades como París pasaron meses sin poder recibir unos suministros que tampoco resultaban de gran utilidad ya que tanto la comida como la bebida e incluso el alcohol se congelaban y eran incomibles. La población, desde el noble más rico hasta el labriego más pobre, optaban por quemar su mobiliario para hacer un fuego que les reconfortara y no fueron extrañas las incursiones de lobos y otros animales salvajes  a los núcleos de población.

Laguna de Venecia congelada
Venecianos patinando en la laguna de Venecia durante el invierno de 1708. Imagen: Wikimedia Commons.

 

Francia, para quien 1708 no había sido un año de ensueño, fue probablemente el país más afectado por el Gran Invierno (se estiman 600 000 muertos). Las malas cosechas y la subida de impuestos para sufragar la Guerra de Sucesión en España habían empobrecido todavía más a una población que no fue capaz de afrontar aquel drama meteorológico. Hasta la corte de Luis XIV en Versalles sufrió con aquel frío. En total hubo más de un millón de muertos en toda Europa. El único que podría decirse que salió beneficiado del Gran Invierno fue Pedro el Grande de Rusia, a quien las duras condiciones climatológicas ayudaron en su lucha contra los suecos durante la Batalla de Poltava en junio de 1709.

Las bajas temperaturas no empezaron a remitir hasta bien entrado el mes de abril y las consecuencias del Gran Invierno se iban a hacer notar durante otros dos años como poco. Para el verano de 1709, todas las cosechas se habían echado a perder y los daños eran tales que ni siquiera se pudo plantar de cara al año siguiente. A la pérdida total de campos y ganados que dejaba al grueso de la población en una situación de hambruna mortal hay que sumar la aparición de una gripe epidémica que se extendió por el continente entre 1709 y 1710 y llegó hasta el Imperio Otomano. La violencia acabó por tomar los caminos de toda Europa y aparecieron bandas de salteadores (muchas veces los propios campesinos de la zona) que atacaban a los viajeros y carruajes en busca de algo que echarse al estómago.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

Continúa leyendo