Cuando Lope de Vega se hizo cura

Pero no dejó de tener amores adúlteros en público.

Hay personajes históricos que han llegado hasta nosotros con una fama inmerecida. Y luego está Lope de Vega y su fama de mujeriego, que no es que sea difícil de excusar, sino que el renombrado autor mantuvo relaciones amorosas en público incluso cuando había tomado los hábitos y oficiaba misas en Madrid. 

Un genio seductor

“Efectos de mi genio y mi fortuna,

Que me enseñasteis versos en la cuna”. 

Lope de Vega se dedicó a la poesía desde su infancia y acabó sus días convertido en uno de los máximos exponentes del Siglo de Oro y de la literatura en general. Desde su formación en instituciones como la Universidad de Alcalá hasta su muerte ordenado como sacerdote, Lope tuvo una vida tan prolífica en letras como apasionante y contradictoria. 

Retrato de Lope de Vega
Retrato de Lope de Vega atribuido a Eugenio Cajés. C. 1627 Museo Lázaro Galdiano. Madrid. Wikimedia.

Su intensa vida sexual es de sobra conocida. No en vano, el tema principal de la obra de Lope de Vega es el propio Lope de Vega y sus escándalos amorosos. Disimulados bajo una pátina de ficción, los personajes de sus obras no representan más que su biografía amorosa desde diversas interpretaciones. A veces incluso a través de gatos, tal y como recreó en “Gatomaquia”, un triángulo amoroso entre felinos que bien podrían contar su episodio con Elena Osorio. Este tipo de versos, compuestos en una prolífica obra que puede alcanzar las 2000 piezas, le dieron mucha fama y dinero en vida. Los romances y comedias se Lope fueron literatura popular que lo auparon a estrella de la literatura, con apodos como “el Fénix de los Ingenios”, cuya invención algunos atribuyen al mismísimo Cervantes. 

Lope de Vega se casó dos veces. La primera vez con Isabel de Urbina y la segunda con Juana Guardo. Parece ser que tuvo quince hijos sumando los legítimos y los ilegítimos. Y su lista de amantes podría ser tan extensa como su obra, lo cual todavía resulta más llamativo cuando conocemos que sus dotes seductoras no quedaron a un lado ni cuando se ordenó como sacerdote. ¿Qué le llevó a tomar los hábitos? ¿Cómo fue posible que tuviera amantes en público siendo cura?

Las contradicciones del autor y su contexto

A pesar de lo que se tiende a pensar, los siglos XVI y XVII ofrecían muchas libertades a aquellos que podían permitírselas en una sociedad que seguía siendo estamental. En concreto, la profesión de sacerdote no llevaba implícita una vocación y sentimientos como se supone que deben llevar hoy día. La carrera eclesiástica solo era una opción más para ganarse la vida en muchas ocasiones, tal y como ocurría con los segundones de las familias nobiliarias y otros tantos ejemplos como el de Lope de Vega, cuyas consecuencias en el clero católico recibieron una contundente respuesta a partir de 1517 con la Reforma protestante. 

A esta manera de entender la vida se unió una profunda crisis existencial y las contradicciones del propio autor para acabar recibiendo a feligreses desde el altar. Lope de Vega se ordenó sacerdote en 1614, cuando contaba 52 años. Los dos años anteriores había sufrido la pérdida de parientes cercanos como su mujer, Juana de Guardo y su hijo Carlos Félix. A pesar de su fama, éxito y habilidades sociales, Lope de Vega guardaba en su interior complejos, inseguridades, celos y desconfianza. Gran parte de estas duras sensaciones fueron transmitidas al papel en sus “Rimas sacras”, publicadas el mismo año que se ordenó como sacerdote: 

“Si el cuerpo quiere ser tierra en la tierra

el alma quiere ser cielo en el cielo”.

Casa de Lope de Vega 

Recreación de cómo pudo ser el estudio de Lope de Vega. Casa Museo Lope de Vega. Madrid. Wikimedia.

Un cura con amores públicos

El 29 de mayo de 1614 ofició su primera misa en la Iglesia de San Hermenegildo en Madrid. Esta labor podría responder a un arrepentimiento y crisis que se dejaron ver en las obras de este período, de un tono más filosófico y meditativo. 

Sin embargo, haciendo gala una vez más de su personalidad compleja, durante su actividad como sacerdote tuvo amores muy intensos y públicos con la actriz Lucía de Salcedo, así como con Marta de Nevares, una mujer casada que acabaría siendo su último gran amor. Quién mejor que el propio Lope de Vega para definir su situación: 

“Yo he nacido en dos extremos, que son amar y aborrecer; no he tenido medio jamás […] Yo estoy perdido, si en mi vida lo estuve, por alma y cuerpo de mujer, y Dios sabe con qué sentimiento mío, porque no sé cómo ha de ser ni durar esto, ni vivir sin gozarlo”. 

Referencias:

casamuseolopedevega.org

Cobo, I. 2019. LA vida amorosa del poeta (y sacerdote) Lope de Vega. elmundo.es.

Sánchez Jiménez, A. 2018. Lope: el verso y la vida. Cátedra

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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