¿Cómo se inventó la cafetera?

La cafetera es el más doméstico de los artilugios, pero ¿sabes cómo nació?

Cortado, solo o con leche: tomarse un café constituye un gesto cotidiano que forma parte indisoluble de nuestros hábitos culinarios, pero también de las prácticas comunes de socialización. A pesar de su presencia ubicua dentro y fuera de nuestros hogares, el café tan solo llegó a occidente hace 500 años.

Antes de que se convirtiese en una bebida común, el café ya se consumía en los países árabes. Los historiadores coinciden en afirmar que, a mediados del siglo XV, se tomaba café en Yemen a partir de los granos importados desde Etiopía que luego comenzaron a cultivarse en terreno yemenita. Tenía usos medicinales y también se utilizaba como estimulante. En los monasterios, los sufíes preparaban café en grandes recipientes y los bebían para mantenerse despiertos mientras oraban. Su uso se extendió poco a poco a otros países como Egipto, Siria y Turquía, donde se fundaron cafeterías para el consumo de la nueva bebida. Su capacidad para estimular los sentidos hizo que se la considerase embriagante y a la par que el vino y las bebidas espirituosas, lo que condujo a que ciertos sectores del islam buscasen prohibir su consumo.

Resulta imposible determinar quién fue el primero en inventar la cafetera, por la razón de que todo depende de a qué tipo de cafetera nos estamos refiriendo. Son muchos y muy diferentes los métodos de preparación de café que todavía hoy utilizamos, desde las máquinas de bar y las cafeteras italianas hasta el puchero y las cafeteras de émbolo. Es probable que los primeros modelos de cafetera fuesen simples cazos en los que hervir el agua con el café molido, como el cezve, la popular cafetera turca. El cezve es un recipiente de latón o cobre, dotado de un brazo largo que facilita la preparación de la bebida sin riesgo de quemarse, y que se utiliza todavía hoy para la preparación del café árabe.

Cafetera moka
Imagen: Wikicommons

El café llegó a Europa por mediación del imperio otomano y de las rutas comerciales marítimas a través del Mediterráneo. Las primeras tiendas de venta de café se abrieron en Francia en la segunda mitad del siglo XVII. Antes de la invención de las cafeteras, el café se preparaba bien por infusión, bien por decocción. La bebida solía prepararse tostando los granos y moliéndolos con un mortero. Luego, se hervían en agua durante unos quince minutos.

La invención de la primera cafetera se le atribuye al francés François Antoine Henri Descroizilles. En 1802, Descroizilles diseñó un ingenioso artilugio formado por dos contenedores entre los que se posicionaba un filtro agujereado y en cuyo interior se colocaba el café molido. Se vertía agua hirviendo en la parte superior y esta se filtraba a través del colador intermedio: se obtenía así un café por el método de percolación. Otros, sin embargo, atribuyen la invención de esta cafetera al arzobispo parisino Jean Baptiste de Belloy, a quien algunos acusan de haberse apropiado del diseño de Descroizilles.

Hacia el año 1830, Loeff inventó en Alemania la cafetera de sifón o vacío, formada por dos recipientes de vidrio conectados por un tubo. En el recipiente superior se colocaba el café y en el inferior el agua que, al hervir, pasaba a través del tubo al recipiente superior. Algunas décadas antes, el físico e inventor angloamericano Benjamin Thompson creó una cafetera de percolación mediante el sistema de goteo que se utilizó ampliamente entre los soldados del ejército bávaro.

Angelo Moriondo diseñó la primera máquina de café industrial en el último cuarto del siglo XIX que presentó en la Exposición General Italiana de 1884. Capaz de preparar 300 tazas de café por hora, su producción y uso extenso no se popularizaría hasta entrado el siglo XX. La alemana Melitta Bentz, por su parte, creó en 1908 un sistema por goteo de preparación de café que recurría al uso de filtros de papel para eliminar el sabor amargo de la bebida: el café americano no sería igual sin esta innovación. La moka o cafetera de rosca, una de las más populares en Europa, es una de las invenciones técnicas más recientes en la historia del café. La creó Alfonso Bialetti en los años 30 con un diseño que utiliza la presión del agua para producir un café percolado de sabor y consistencia similar al producido por las máquinas de bar.

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Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

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