Capitulaciones de Alfacar, preludio de la toma de Granada

Fueron firmadas por los Reyes Católicos y los alcaldes árabes de dicho municipio granadino el 22 de diciembre de 1491, poniendo fin al asedio del lugar.

Toma de Granada

En el contexto de la Guerra de Granada, las Capitulaciones de Alfacar fueron un documento suscrito por los representantes de los Reyes Católicos y Mohamed Alfoaty y Yuca Mocatil, alcaldes árabes de Alfacar, municipio situado en la parte central de la Vega de Granada y en la ladera sudoccidental de la Sierra de la Alfaguara. El pacto se firmó el 22 de diciembre de 1491 y puso fin al asedio y sitio por parte de las tropas castellano-aragonesas de la villa de Alfacar, un punto estratégico para el objetivo de conquistar la codiciada plaza de Granada (en el cuadro que ilustra este artículo, la toma de la capital del Reino de Granada por los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492, sólo diez días más tarde). Dicho documento, además de comprometer a los árabes a entregar la villa conquistada y liberar a los prisioneros cristianos, estableció el nuevo estatus de la población musulmana que residía allí. Por la parte cristiana, las capitulaciones fueron firmadas, por mandato del rey Fernando II de Aragón, por su secretario, Hernando de Zafra.

Las Capitulaciones constan de nueve puntos: 1. Se acoge a los habitantes musulmanes como “vasallos é súbditos é naturales”; se les dejan “sus casas é faziendas” y se les concede la permanencia en su ley y ser juzgados por sus autoridades “con consejo de sus alcadís”, con todas las garantías de justicia, honra, “amparo é seguro é defendimiento Real” como corresponde a servidores y vasallos. 2. A quienes quisieran pasar “allende”, se les da todo tipo de garantías, según el orden recogido en la capitulación de la ciudad de Granada. 3. Se les garantiza total libertad de movimientos dentro de los “nuestros Reynos e señoríos”, así como en las transacciones comerciales, disposición de sus haciendas, etc. 4. No pagarán en los “puertos” más derechos que los cristianos. 5. Se les perdonan todos los delitos, aun los de sangre, cometidos en el pasado. 6. Se les conceden franquicias, por tres años, para veinte casas “quales ellos nombraren”. 7. Asimismo, para sembrar "170 cadahes de tierra y un molino de aceite de los alcaides citados, sin las lleuar por las dichas tierras nin por el dicho molino cosa alguna”. 8. Se ordena la liberación de cuatro moros en poder de sendas personas principales. 9. Se asienta que el cadí Aben Muza y Alí Mocatil sean alguaciles de Alfacar con todos los privilegios.

Como puede observarse, sobre el papel resultaron unas condiciones de rendición sumamente generosas y tolerantes; otra cosa es lo que sucediera realmente una vez establecidas las nuevas autoridades, que no siempre se correspondía con lo previamente acordado. Fuera como fuese, las Capitulaciones de Alfacar fueron el preludio de la toma de Granada, que puso fin a diez años de guerra entre el reino nazarí e Isabel y Fernando, en el marco de la última etapa de la Reconquista de la península Ibérica por los reinos cristianos. Previamente, en noviembre, Boabdil ya había firmado las Capitulaciones de Granada, pero para hacerlas efectivas fue necesario que antes cayese Alfacar.

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