Batalla de Pavía 1525: Carlos V captura al rey de Francia

En el marco de las guerras italianas, las tropas españolas consiguieron una importante victoria que se saldó con la captura del rey de Francia

Un arcabucero llamado Roldán abrió la mano mostrando dos balas de plata y una de oro. El soldado español explica para quienes estaban reservados los proyectiles: la de plata para abatir a los nobles franceses, la de oro para el rey. Como muestra de buena voluntad, Roldán extendió la dorada al que debía ser su destinatario. Francisco I rey de Francia, herido y rodeado por un grupo de infantes de Carlos V, tendió la mano y agradeció el presente. Era el 24 de febrero de 1525. Era un enorme triunfo de las armas imperiales que durante un año postergó al monarca francés a la condición de prisionero.

La batalla de Pavía se desarrolla en medio de la lucha hispano-francesa por el territorio italiano, dentro de las conocidas como Guerras italianas de la primera mitad del siglo XVI. El emperador y rey de España Carlos V decidió en el verano de 1524 invadir el reino francés y avanzó hasta Marsella, ciudad que asedió durante más de un mes. Mientras, el monarca francés reunía un nuevo ejército de 35.000 hombres.

El asedio sobre la ciudad fue un fracaso y las tropas imperiales se retiraron, siendo perseguidas por el contraataque francés, quedando en la ciudad de Pavía un reducto de 1.000 españoles y 5.000 alemanes al mando de Antonio de Leyva. El 26 de octubre los franceses entran en Milán, ya abandonada por los españoles que habían evacuado sus 16.000 hombres a la ciudad de Lodi. El rey Francisco I en lugar de perseguirlos decide conducir a sus tropas hacia Pavía, un gravísimo error que pagará muy caro.

Asedio de Pavía

Estos 36.000 hombres del ejército francés tratarán de asaltar desde el 28 de octubre de 1524 la ciudad donde se refugian los españoles. Potentes bombardeos, asaltos, y hasta el intento de desviar el río Tesino para despejar y atacar la zona más débil de la muralla.

A partir de diciembre, las tropas imperiales contraatacan con pequeñas incursiones nocturnas y tremendamente efectivas que causan un gran número de bajas. Pero el bloqueo está agotando los suministros dentro de la ciudad. Aunque el principal problema será la falta de pagas a los soldados, que llevó a dos intentos de amotinamiento de las tropas alemanas. La solución llega el 12 de enero de 1525, cuando dos españoles consiguen atravesar la línea francesa y entran en la ciudad con 3.000 ducados que calman a las tropas. Junto al dinero también traen una noticia: el virrey de Nápoles, Carlos de Lannoy se está aproximando con 20.000 hombres para liberar Pavía.

A finales del mes de enero de 1525, y después de cuatro meses de asedio tenemos a Leyva con unos 5.000 soldados imperiales dentro de la fortaleza de Pavía, el ejército francés con unos 30.000 soldados y encabezado por el rey Francisco I que rodea la ciudad, y un nuevo contingente de 20.000 hombres del emperador Carlos liderados por el virrey de Nápoles, Carlos de Lannoy.

 La batalla se presenta con un número similar de unidades de infantería, una superioridad francesa en la artillería, y una superioridad aplastante en número y calidad de caballería pesada. Un mes después de su llegada, Lannoy escaso de dinero y temiendo un amotinamiento decide tomar la iniciativa. La noche del 23 al 24 de febrero, un bombardeo artillero para distraer a los franceses, permite a Lannoy llegar con sus tropas al que será el núcleo de la batalla.

Tapiz sobre la batalla de Pavía
Tapiz sobre la batalla de Pavía

Batalla de Pavía

La acción principal de la contienda tendrá lugar en el interior de un gran parque en el que se encuentran los franceses. El enfrentamiento comenzó de forma propicia para las armas francesas. Al menos una decena de cañones de Francisco I atacan la infantería y caballería del ala derecha imperial. Minutos antes los lansquenetes imperiales, la infantería mercenaria alemana, ya se estaba batiendo el cobre con la infantería suiza y parte de la caballería francesa.

A las 7:40, Francisco manda que cese el fuego, y lanza una carga masiva de caballería para arrollar el resto de las tropas imperiales que él cree prácticamente vencidas. En total, 900 hombres del bando francés agrupados en un solo cuerpo, frente a los 700 del bando imperial.

La carga francesa barre a la caballería imperial, muy inferior en número y calidad. Francisco se cree victorioso. Sin embargo, el marqués de Pescara reúne a varios cientos arcabuceros y desde un bosque próximo comienza a atacar desde al flanco derecho de la caballería causando decenas y decenas bajas y dando la vuelta a la situación.

Al mismo tiempo, los suizos del bando francés que desde hace más de 40 minutos combatían con los lansquenetes imperiales ceden y huyen hacia el sur, donde desde hace rato, Antonio de Leyva desgasta parte del campamento francés.

En este momento se produjo una de las pocas huidas de la infantería suiza. Los que habían sido considerados durante los últimos 50 años mejores soldados de Europa dan la espalda a las tropas imperiales. La mitad del cuerpo de los imperiales les persigue, y muchos suizos acaban ahogados en el Tesino. Mientras la otra mitad de lansquenetes de Carlos V acude al centro de la escena. Allí la caballería francesa ha caído y solo queda el rey Francisco y unos pocos fieles que aguantan frente a la caballería imperial y los arcabuzazos.

Pescara y los lansquenetes aprovechan para avanzar hacia la infantería enemiga. Las picas imperiales, apoyadas por los arcabuces, se acaban imponiendo a las francesas. Más al centro, 300 arcabuceros españoles ya han tomado los cañones franceses, y el resto de la infantería gala es arrollada con facilidad.

Captura de Francisco

La batalla terminó con una inmensa desproporción entre el número de bajas imperiales y las francesas. La mayoría de fuentes cuenta menos de 800 bajas en las tropas de Carlos V, por millares del bando francés, entre 3.500 y 15.000, según las crónicas.

Entre las bajas francesas está el propio rey francés que fue capturado y trasladado a España y no sería liberado hasta enero de 1526, después de suscribir el tratado de Madrid por el que Francia renunciaba a sus derechos sobre el Milanesado, Génova, Borgoña, Nápoles, Artois, Tournai y Flandes en favor del emperador Carlos. Unos compromisos que se esfumaron poco después de la liberación de Francisco.

Referencia: 

Albi de la Cuesta, Julio. De Pavía a Rocroi. Los tercios españoles Monográfico dedicado a Pavía en Desperta Ferro

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