Austerlitz: el genio de Napoleón

La batalla de Austerlitz encumbró a Napoleón como genio estratégico.

La batalla de Austerlitz es el episodio decisivo de la guerra de la Tercera Coalición Antinapoleónica, que enfrentó a la Francia de Napoleón (1769-1821) contra la potente Austria de Francisco II y la Rusia de Alejandro I, además de sus aliados: Inglaterra y Suecia. En Austerlitz (hoy denominada Slavkov na Brna y situada en Chequia), la “Batalla de los Tres Emperadores”, 75.000 franceses con 80 escuadrones de caballería, 90 batallones y 139 cañones se enfrentaron a 86.000 ruso-austriacos con 200 escuadrones, 113 batallones y 278 cañones.

Ante su inferioridad, Napoleón –reconocido como uno de los mejores militares de la Historia– echó mano de su ojo militar y de su astucia estratégica: hizo creer al adversario que estaba retirándose de Austerlitz, pero en realidad estaba preparando una trampa. Mientras los austriacos intentaban rodear a los franceses, el grueso del ejército napoleónico los embistió por el lado que quedaba descubierto, logrando aislar el ala izquierda enemiga y destruir su ala derecha. La llegada de la noche impidió que los franceses explotasen la victoria. Murieron 11.000 rusos y más de 5.000 austriacos, y las bajas entre los franceses ascendieron a 7.000 soldados. Austria abandonó la liga antinapoleónica y firmó la paz de Presburgo, que sin embargo los rusos se negaron a aceptar.

 

Victoria sobre seguro

Se dice que Napoleón odiaba la táctica y sólo pensaba en la estrategia. Sin exagerar, hay que decir que en Austerlitz repitió su genialidad militar como ya había hecho antes y haría después. Para él lo más importante era obtener una previsión de la batalla y conseguir ventaja por la elección del lugar y la disposición de sus tropas. El resultado del combate era sólo la consecuencia de estos movimientos previos, como sucedió en Austerlitz.

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