Así se pretendía viajar a la Luna en el siglo XVII

Desde gansos con mucha fuerza a cohetes de fuegos artificiales. La ficción y la ciencia se unieron en el nuevo reto para el ser humano.

El ser humano es explorador por naturaleza. Desde que existe nuestra especie siempre hemos avanzado sobre el territorio con la idea de resolver la obstinada curiosidad acerca de ¿qué habrá allí? Salimos de África para colonizar el mundo y aún seguimos conquistando fronteras cada vez más lejanas. Para los que vivieron en el siglo XVII, la época de los descubrimientos había sido el culmen de esta exploración humana. Podemos considerar que la guinda del pastel fue la hazaña de circunnavegar el mundo. Logrado este hito, las miradas se volvieron a otro objetivo: la Luna. Como ocurre hoy con los viajes espaciales más lejanos, allí donde no llega la ciencia, rellenamos el vacío con ficción. En el siglo XVII varios autores imaginaron viajes a la Luna y procuraron contestar a la duda recurrente: ¿qué habrá allí? 

Galileo, el telescopio y la revolución

Neil Armstrong fue el primer hombre en pisar la Luna. Y tras él lo hizo Buzz Aldrin, quien dio la mejor descripción de la Luna en menos palabras: 

“Magnificent desolation” (Magnífica desolación).

Pero, antes que ellos, muchos personajes ficticios llegaron a la Luna. Y otros autores, con mayor o menor apego a la ciencia, intentaron describir el único satélite natural que orbita alrededor de la Tierra. Algunas de estas historias, aunque fantásticas en su trama, sirvieron para divulgar nuevas teorías astronómicas y plantearon problemas técnicos reales acerca de cómo se podría realizar el viaje hasta la Luna. 

La revolución científica del siglo XVII llegó de la mano de un invento fundamental para el devenir histórico de la astronomía: el telescopio. Aunque, a decir verdad, tardó unos años en llamarse así. En primer lugar, el instrumento era conocida como “lente espía”.

Sin embargo, el italiano Galileo Galilei tuvo la ocurrencia de utilizar uno de estos artilugios para observar cosas más interesantes, a su razón, que la vida de sus vecinos. Pasó largas noches de 1609 con su telescopio enfocado hacia el cielo. Un año después, publicó “Sidereus nuncius” o “Mensajero sideral”, donde incluyó un apartado en el que describía la orografía de la Luna parecida a la parte terrestre de nuestro planeta, con montañas y valles. Estos descubrimientos de Galileo despertaron todo un mundo de nuevas concepciones y oportunidades. Tanto la ciencia como la ficción se afanaron en buscar respuestas: ¿estaría la Luna habitada? ¿cómo podríamos viajar hasta ella?

De la ciencia a la ficción y viceversa

Con anterioridad al siglo XVII habían existido historias sobre viajes a la Luna. Luciano de Samósata se considera uno de los grandes precursores de la ciencia ficción, pues en el año 160 ya imaginó un viaje para descubrir a los habitantes de la Luna, los selenitas, en referencia a Selene, la titán de la mitología griega que personificaba la Luna. No le faltó humor para titular la obra que recoge esta fantasía como “Historias verdaderas”. Dante en “La divina comedia”, o el poema “Orlando furioso” de Ludovico Ariosto son otros ejemplos sobre el tema anteriores al período que nos ocupa. 

El siglo XVII, aupado por la revolución social, trató los viajes a la Luna desde un punto de vista más científico, sin perder en ningún momento el uso de elementos ficticios. Johannes Kepler escribió “El sueño, u obra póstuma sobre la astronomía de la Luna”, ya que se publicó en 1634, cuatro años después de la muerte del astrónomo. Su obra fue el primer intento de difundir la teoría de Copérnico con la ayuda de la ficción. 

Hasta el siglo XVI se pensaba que la Tierra era el centro del universo y el Sol giraba alrededor de ella. Pero Copérnico defendió que era el Sol el que estaba fijo en un punto y la Tierra se movía. Este modelo heliocéntrico fue asumido por Kepler y reflexionó sobre los nuevos retos que ofrecía. Por ello, Duracoto, el protagonista de “El sueño”, intenta averiguar cómo se observa el cosmos desde un punto de observación en movimiento como la Luna. Así, además de ejercer como una especie de antropólogo del satélite estudiando su orografía y habitantes, Duracoto deja caer la idea nada inocente de que: 

“Levania [la Luna] les parece estar quieta a sus habitantes mientras que se mueven los astros, no menos que a nosotros los hombres nos lo parece la Tierra”. 

Viaje Luna Gansos
Domingo Gonsales viajando a la Luna tirado por gansos | Foto: Getty.

Unos años después se publicó “El hombre en la Luna, o un discurso de un viaje hasta allá”, del obispo anglicano Francis Godwin. Si la obra de Kepler procuraba apoyarse en la ficción para mandar un mensaje científico, Godwin hizo lo contrario, se apoyó en la ciencia para para contar una fantasía en la que el español Domingo Gonsales despegó desde Tenerife en un viaje de doce días hasta la Luna. Gonsales realiza este viaje espacial en un arnés tirado por gansos salvajes de una fuerza extraordinaria. 

Más cercana a la idea de un cohete estuvo la propuesta de Savinien Cyrano de Bergerac. El autor francés escribió en “El otro mundo” dos viajes estelares, uno al Sol y otro a la Luna. Para ello, cuenta que fabricó una máquina con grandes alas, a la que equipó con cohetes voladores como los que se usan en los fuegos artificiales. Al prender los cohetes, la nave salió disparada a gran altura hasta empujarlo a la superficie de la Luna.

La tecnología no hará más que avanzar desde entonces y evolucionar hacia artefactos cada vez más sofisticados, lo que influirá a su vez en la literatura de ciencia ficción, todo un género de retroalimentación que une ambos mundos para llevarnos cada vez más lejos. Hoy día se pone fecha a la llegada del hombre a Marte y el resumen de esta exploración ya lo tuvo claro Buzz Lightyear:

“Hasta el infinito y más allá”. 

Referencias:

Durán, X. 2019. Viajes literarios a la Luna. Mètode 103, 31-35.

Fernández Galán Montemayor, C. 2021. Los habitantes de la Luna: entre la ciencia, el mito y la literatura. Connotas. Revista de crítica y teoría literarias, 22, 59-81. DOI: 10.36798/critlit.vi22.348. 

Ordóñez, J. 2019. El viaje a la Luna en la era de Galileo. Historia National Geographic 187, 100 -113. 

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Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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