Análisis de la Declaración de Independencia de Estados Unidos

La Declaración de Independencia, documento firmado por las Trece Colonias el 4 de julio de 1776, supuso la ruptura de estas con la Corona británica.

Declaración de Independencia de EEUU
Imagen: Wikimedia Commons.

La Declaración de Independencia de Estados Unidos es, para muchos historiadores y especialmente para aquellos del mundo anglosajón, uno de los documentos más importantes de la Historia Moderna. Su proclamación supuso no solo la creación (tras la guerra) de los Estados Unidos de América sino que marcó el comienzo de la segunda gran revolución burguesa de la historia, posterior a la Gloriosa de 1668 en Inglaterra, y delineó el camino a seguir por una nación que se convertiría en la primera democracia ilustrada del mundo.

Nos disponemos a analizar un texto cuya importancia reside tanto en su valor histórico y las repercusiones de su publicación como en el valor político del propio documento.

 

Unas verdades evidentes

El principal objetivo de la Declaración de Independencia era, como su propio nombre indica, declarar la independencia de las Trece Colonias y romper aquellos lazos que los unían a la Corona británica y los sometían a su gobierno desde hacía años. Los elementos desencadenantes del proceso son, en fondo, los mismos que los de cualquier proceso independentista: con el tiempo la relación colonia-metrópoli se deteriora y los primeros empiezan a ver en sus gobernantes al otro lado del mar como simples interesados que les saquean y se aprovechan de ellos. La existencia de un sistema político y administrativo funcional suele llevar a las colonias a pensar que no necesitan a la metrópoli para organizarse y que les iría mejor por su cuenta ya que así mirarían solo a sus propios intereses.

Partiendo de esta base, la Declaración de Independencia es un documento que busca argumentar y reunir todos los motivos que justifican el delito de traición y rebelión que las Trece Colonias estaban cometiendo al separarse de Gran Bretaña, ya fuese a través de hechos objetivos o apelando a grandilocuentes causas de justicia y derecho. De hecho, el texto comienza señalando lo siguiente:

Cuando en el curso de los acontecimientos de la humanidad, se hace necesario que un pueblo disuelva los lazos políticos que lo han unido a otro, y que asuma entre los poderes de la tierra, la separada e igual situación a la que las Leyes de la Naturaleza y de la Naturaleza de Dios les da derecho, un respeto decente a las opiniones de la humanidad requiere que declaren las causas que los impulsan a la separación.

Tras señalar la necesidad de justificar sus actos, el texto plantea una serie de “verdades evidentes” y categóricas con una intención universal, sin entrar en su propio caso o en otro ejemplo histórico conocido, queriendo así hacer de la Declaración de Independencia un documento contra la tiranía en general y planteando unos principios derivados del pensamiento ilustrado que ya en la época habrían sido aceptados por una considerable mayoría de la población en cualquier país occidental. Es en este primer apartado donde introducen la célebre afirmación de que “todos los hombres son creados iguales, que su Creador les otorga ciertos Derechos inalienables, entre los que están la Vida, la Libertad y la búsqueda de la Felicidad”. Con todo, asuntos como el de la continuación del modelo esclavista apenas suscitaron debate entre los fundadores de los Estados Unidos.

Esta primera parte del documento limita la dirección que tomarían las colonias tras su independencia con afirmaciones como que “los gobiernos son instituidos por los hombres, derivando sus justos poderes del consentimiento de los gobernados”. Toda la idea de la independencia se asentaba en que Gran Bretaña oprimía a las colonias y que estas estaban en su legítimo derecho de liberarse de su tiranía:

Cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, que persiguen invariablemente el mismo Objeto evidencian un plan para reducirlo bajo el Despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, deshacerse de ese Gobierno y proporcionar nuevos Guardianes para su futura seguridad.  

El documento insiste en dos ideas de forma cuasi permanente. Por un lado, pretende erigir a sus firmantes como los defensores y guardianes del pueblo y de valores tan atractivos (y abstractos) como la libertad, la felicidad o la lucha contra el mal. Por otro, presenta la intentona independentista como un último recurso, necesario e inevitable, ante los continuos y prolongados abusos por parte de la Corona británica, que habría demostrado no tener intención de corregir su comportamiento y que habría empujado a las Trece Colonias a la rebelión.

Declaración de Independencia de EEUU
Imagen: Wikimedia Commons.

 

Los pecados del rey Jorge III

Dejando atrás esta primera declaración de intenciones y autojustificación, la segunda parte del texto se compone de una enumeración “objetiva” de todas las afrentas e insultos cometidos por la Corona británica y por el rey Jorge III contra las colonias, que serían las que les llevaron a declarar su independencia. El listado se compone de 27 hechos cometidos por el rey Jorge y su gobierno que probarían sus “repetidos perjuicios y usurpaciones, todos con el objetivo directo del establecimiento de una Tiranía en los Estados”.

Las quejas de los colonos se podrían enmarcar en las categorías de políticas, económicas y militares.

Las primeras hacen referencia a los constantes obstáculos impuestos por Gran Bretaña al sistema legislativo de las colonias con el fin de entorpecer su desarrollo y correcto funcionamiento. Podríamos destacar hechos como la negativa del rey a ratificar leyes aprobadas por los organismos legislativos coloniales, la manipulación del sistema judicial, la disolución de las Cámaras de Representantes o la prohibición de nombrar a nuevos representantes debido al crecimiento de la población y la expansión por nuevos distritos. En materia económica las quejas vendrían por los excesivos impuestos y tasas establecidas, las limitaciones comerciales que les impedían vender sus productos en mercados más competitivos y las trabas para la naturalización de extranjeros que llegaban a las colonias queriendo asentarse y trabajar. En el aspecto militar las colonias protestaban por la presencia permanente de tropas inglesas aun en tiempos de paz, sus constantes provocaciones contra los pueblos nativoamericanos cuyas represalias pagaba el pueblo, la impunidad con la que abusaban de su autoridad y cometían crímenes y la desmedida respuesta de las supuestas fuerzas del orden a la más mínima señal de protesta o contradicción con el orden impuesto por los británicos.

La enumeración de los agravios terminaba explicando cómo sus “repetidas peticiones habían sido respondidas solo con repetidos insultos” y que era precisamente esta situación y los desaires del rey Jorge III los que llevaban a las colonias a romper lazos con Gran Bretaña.

 

Conclusión y firma

La Declaración de Independencia de los Estados Unidos concluye insistiendo en que las colonias intentaron recomponer los lazos que les unían a Gran Bretaña haciéndoles llegar los problemas que vivían y su descontento con la situación pero que, a falta de respuesta y de intención verdadera de cambio, se veían obligados a “anunciar su Separación, y sostenerlos, como sostienen al resto de la humanidad, Enemigos en la Guerra, Amigos en la Paz”. El último párrafo hace efectiva la ruptura de cualquier lazo político con Gran Bretaña, devolviendo la capacidad de decisión en aspectos como el comercio o las alianzas militares al nuevo gobierno de los autoproclamados Estados Unidos de América.

El documento termina con la firma de los principales representantes (entre ellos los padres fundadores) de las entonces Trece Colonias (Georgia, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Massachusetts, Maryland, Virginia, Pennsylvania, Delaware, Nueva York, Nueva Jersey, New Hampshire, Rhode Island y Connecticut).

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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