En colaboración con Acción Cultural Española/Museo del Prado

Los desnudos del Museo del Prado

Durante la Edad Moderna, los desnudos en el arte debían estar justificados por la historia o la religión, y muchas obras que después vestirían el Prado estuvieron ocultas durante años en las salas privadas de los Austrias españoles.

Rubens, Tiziano, Goya… Los desnudos en el Museo del Prado son frecuentes, pero no siempre estuvieron expuestos como hoy en día. Como se detalla en el libro El desnudo en el Museo del Prado, editado por la Fundación Amigos del Museo del Prado, los desnudos han sido una representación típica en el arte a lo largo de toda la historia de la humanidad. Pero, por supuesto, debido a la poderosa naturaleza del sexo, los desnudos han sido perseguidos por la moral hegemónica de determinadas épocas.

De las magníficas esculturas y pinturas grecorromanas, llegamos a la Edad Moderna y a la persecución por la moral cristiana, que trata el amor en un sentido espiritual y enmarca una moral sexual definida. Por tanto, en estos siglos, los autores debían justificar sus piezas de desnudo bajo un pretexto: los desnudos siempre debían estar relacionados con una temática religiosa o histórica. Por ello, muchos de los desnudos de ninfas, cortesanas, atletas… estuvieron ocultos durante mucho tiempo en las salas privadas de los Austrias españoles. Mucho después, serían expuestas en el Prado y hoy podemos disfrutar de ellas.

 

Las tres gracias (1630 – 1635)

 

Y si pareciere que los desnudos en el arte debían tener un pretexto para ser representados, a los autores les era de gran ayuda justificarlos como un homenaje a la cultura grecorromana. Las tres gracias, del genio Rubens, es para muchos uno de los cuadros más hermosos del museo, con las hijas de Júpiter y de Eurymone – Aglae, Eufrosina y Talía–  simbolizando diferentes conceptos de la antigüedad.

Además, en el espacio bucólico, Rubens sitúa a Cupido sujetando una cornucopia de la que sale agua y una guirnalda de flores. Los desnudos, en primer plano, están listos para ser admirados por el espectador, sin ningún rubor. El pintor muestra un detallado conocimiento de la anatomía femenina: un canto a la belleza y a la sensualidad.

Esta pintura no fue un encargo sino una iniciativa personal del pintor después de su segundo matrimonio, lo cual nos dice mucho del estado de ánimo del autor cuando la elaboró. Es muy probable que los rasgos de su esposa estén representados en la mujer de la izquierda.

 

Adán y Eva (1507)

Alberto Durero camufla una vez más estos desnudos bajo el pretexto de un relato bíblico para mostrar el cuerpo humano. Estos dos trabajos de pintura nórdica, a tamaño real, son muy destacables. La composición de los cuerpos, como explica en su análisis la página oficial del Museo del Prado, busca “un equilibrio entre italianismo y germanismo”. Las dos pinturas fueron un regalo de la reina Cristina de Suecia a Felipe IV, al que llaman 'el rey coleccionista'.

 

La maja desnuda (1795 – 1800)

Probablemente un punto de inflexión en la representación de los desnudos fue la Maja desnuda de Goya; por una vez, la que ahí estaba representada era una mujer mundana y su desnudo no tenía ninguna interpretación más que la ausencia de ropa, y su justificación no era más que el puro placer y erotismo de la imagen.

Las Venus tendidas son una composición típica en el arte de la modernidad, y la maja sigue esta misma tipología, pero esta vez, sin referencias a Cupido o a las características esenciales de la diosa, lo que era un tema típico durante el Renacimiento. Respecto a su identidad, las leyendas han transitado por los amores de Goya: desde la duquesa de Alba hasta Pepita Tudó. Su creación se sitúa ya en los comienzos de la Edad Contemporánea.

En el Museo del Prado podemos encontrar otros desnudos, como los bocetos de Alonso Cano; y otras representaciones que aluden a la mitología, con fines que no siempre son el erotismo o el canto a la belleza (Las representaciones de Saturno devorando a un hijo de Rubens, y las suyas de Goya, El nacimiento de la Vía Láctea, y otros desnudos que muestran la pasión de Jesucristo).

Laura Marcos

Laura Marcos

Nunca me ha gustado eso de 'o de ciencias, o de letras'. ¿Por qué elegir? Puedes escribirme a lmarcos@zinetmedia.es

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