Machu Picchu, la ciudad más allá de las nubes

La antigua ciudad inca fue descubierta el 24 de julio de 1911 por el estadounidense Hiram Bingham.

El sendero parece cada vez más estrecho, descuidado e inseguro si no se tiene cuidado de dónde se pisa. Las paredes de piedra resbaladiza no terminan de proporcionar los puntos de apoyo necesarios y el agotamiento pesa más y más debido a la travesía de varios días y la aparente falta de oxígeno propia de esas alturas. Las últimas fuerzas que el cuerpo puede reunir están huyendo en el preciso momento en que el camino acaba y el paisaje se abre: un impresionante valle de esmeralda con los restos de una civilización antigua y sabia. Machu Picchu, la ‘Montaña vieja’.

Redescubierta al mundo por el profesor de Yale Hiram Burngham en 1911, la ciudadela inca es uno de los complejos arquitectónicos más impresionantes que se conservan y un foco de miradas y turistas que la visitan cada día. Próxima a la ciudad de Cuzco y al Valle Sagrado, Machu Picchu se encuentra a casi 2.500 metros de altura en un paraje natural único caracterizado por las montañas que rodean y protegen la ciudad. En 1983, la UNESCO declaró al ‘Santuario histórico de Machu Picchu’ lugar Patrimonio de la Humanidad.

Los historiadores sitúan la construcción del recinto en el siglo XV, cuando el primer líder inca del periodo Tahuantinsuyo (1438-1470) ocupó la quebrada de Picchu. Pachacútec ordenó la construcción de un asentamiento civil y religioso que probablemente ocupó la élite de la sociedad inca y que trajo un aumento considerable de la explotación agrícola y la ocupación de las zonas cercanas tras la construcción de Machu Picchu. Diferentes teorías también apuntan a que podría haber actuado como residencia de descanso del líder inca, santuario e incluso fortaleza.

La toma de Cuzco por parte de los españoles y el hecho de que el gran grueso de los agricultores de Machu Picchu fueran colonos procedentes de otros lugares obligados a ir allí causaron una gran despoblación y la pérdida de relevancia del asentamiento, que siguió poblada y controlada por tropas españolas, aunque no hay pruebas de que estas ocuparan la ciudad o permanecieran allí. Desde entonces, y aunque las secciones agrícolas del complejo siguieron siendo utilizadas, la zona urbana debió ser abandonada poco a poco e invadida por la vegetación de la zona.

El lugar donde se construyó la ciudad y el ambiente misterioso que la envuelve hicieron que las leyendas y sobrenombres del tipo ‘la ciudad perdida’ fueran muy comunes y utilizados para aumentar la fama del asentamiento inca. Sean verdad o no, parece obvio que Machu Picchu es uno de esos lugares en los que la historia antigua cobra vida, la imaginación se dispara y ve fantasmas y tesoros por los rincones y los ojos se fascinan por la belleza de un lugar tan vivo y exuberante.

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