El periodo de Amarna

Los restos de la ciudad fundada por el faraón Amenofis IV revelan un periodo único en el panorama artístico del Antiguo Egipto.

La bibliografía y las publicaciones sobre el Antiguo Egipto son inabarcables, pero sobre todos los mitos que rodean a esta cultura existe una realidad que ha llegado en gran parte gracias a los restos materiales y arqueológicos. Lo cierto es que los egipcios eran una sociedad apacible que vivía tranquila y producía un arte despojado de cualquier significado que no fuera el mero disfrute.

También sabemos que los egipcios eran politeístas, es decir, basaban su concepción religiosa en la adoración de varias figuras o dioses. Cada uno de ellos se encargaba de una virtud o labor concreta. Además, no se adoraba a todos los dioses de igual modo, ya que dependiendo del momento o necesidad se adoraba a una deidad u otra en mayor o menor medida.

En Egipto, desde la época predinástica, siguen una religión de carácter politeísta y positivista. Los dioses comienzan siendo elementos de la naturaleza y posteriormente pasan a ser seres antropomórficos que se interrelacionan con los humanos. Algunas de estas deidades egipcias son, por ejemplo, Osiris, Isis, Ra, Orus…

Por lo que respecta a las creencias de los egipcios sobre la vida terrena y ultra terrena, la muerte de un ser querido se produce cuando el componente físico y el espiritual se separan, pero el alma abandona al difunto momentáneamente, ya que regresa al cuerpo para poder dirigirse a la vida eterna. Pero, antes de eso, ha de someterse a un juicio para ver si el difunto es merecedor de dicha eternidad. Y en el mundo egipcio, todo gira en torno a esta creencia: la de ser eterno y perdurar.

Lo cierto es que conocemos por los textos que al menos un personaje de la historia egipcia fue condenado a no existir: Amenofis IV. Se ha borrado todo su rastro, incluso se enterró la ciudad que él fundó: Amarna.

Amenofis IV y el monoteísmo

En la dinastía XVIII accede al trono Amenofis IV. Al proclamarse produjo en el reino unos cambios revolucionarios. Algunos dicen que fue un visionario, defensor de las religiones monoteístas, ya que cuando accedió al trono proclamó una religión con un único Dios. Pero lo cierto es que muchas de las cosas que sabemos sobre él están basadas en novelas.

Era un hombre pragmático, que reina en un momento en el que el poder estaba en manos de las castas sacerdotales. El faraón, de hecho, tan solo conserva un poder nominal, algo que no sucedía en las dinastías anteriores, en las que el faraón era considerado como un dios en la Tierra. Por eso, toma el control de todo y nombra un único Dios: Atón, dejando de lado el culto de las dinastías anteriores al dios Amón.

En el octavo año de su mandato, manda construir una nueva ciudad: Amarna, donde ubica la nueva capital del imperio. Estos hechos supusieron un gran cambio en el mundo artístico: se han encontrado obras con temáticas que en otros periodos no hemos visto, como por ejemplo el arte privado. En este vídeo te contamos todas las maravillas y peculiaridades de este periodo único en la historia del Antiguo Egipto.

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