Hispania: restos y ecos de un pasado glorioso

La geografía española está salpicada de obras públicas y teatros construidos a la sombra del Imperio romano. Si Mérida fue una de las ciudades más importantes de Hispania, Córdoba disfrutaba por su parte del mayor teatro de la península

Mérida
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Mérida, referencia para el estudio de la Hispania romana

La datación de la Domus del Anfiteatro de Mérida en el siglo I no es precisa, dadas las repetidas modificaciones sufridas a lo largo de sus más de tres siglos de existencia. Las habitaciones de la casa –tan amplia, que avala la hipótesis de que eran dos viviendas comunicadas por un pasillo– estaban pavimentadas con mosaicos. A un lado de la entrada, la cocina; al otro, las habitaciones conocidas como “de las pinturas”, pues sus paredes muestran representaciones geométricas. El triclinium (comedor) principal cuenta con mosaicos que representan escenas de la vendimia, a Venus y a Cupido. En otra sala, el triclinium de recepción, los mosaicos plasman escenas marinas en las que aparecen distintos peces: merluzas, morenas, meros... Hay unas termas en un edificio adjunto, pero no se sabe a ciencia cierta si pertenecían a la casa. Tras su abandono, en el lugar en el que se encontraba la casa se ubicó una necrópolis.

El Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, obra de Rafael Moneo, cuenta con una impresionante colección arqueológica y es referencia imprescindible en el estudio de la Hispania romana. Inaugurado en 1986, se alza a escasos metros del Teatro Romano. La nave principal está formada por una serie de arcos que reproducen en ladrillo la forma y las dimensiones del Arco de Trajano de Mérida. El museo alberga, entre otras piezas, esculturas de Ceres y el busto de Septimio Severo; utensilios de la vida cotidiana de los romanos (cerámica, vidrio, monedas...) y una colección de lápidas, esculturas y mosaicos.

 

Las huellas de Roma llenan Mérida, Córdoba, Cartagena, Zaragoza y otras muchas ciudades de nuestra geografía

Teatro de Mérida
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Córdoba, el mayor teatro de Hispania

Las excavaciones arqueológicas que se venían realizando en el jardín posterior del Museo de Arte Romano y Etnológico de Córdoba confirmaron en su día la existencia de un teatro romano.

Se descubrieron vestigios de su fachada derrumbada y elementos de las escaleras y de los espacios públicos de acceso. Las dimensiones de su cávea (cada una de las dos zonas en que se divide la gradería), de 124,23 metros de diámetro (seis metros menor que el Teatro de Marcelo en Roma), hicieron del de Córdoba el mayor teatro de Hispania y uno de los de mayores dimensiones de todo el Imperio.

El teatro ha sido datado entre los siglos XV a.C. y V de la era cristiana, y, según los expertos, era de una magnitud y proporción similares a los teatros de Roma. Lo curioso es que comenzó a construirse cuando aún no se habían terminado estos. Para construir el graderío se aprovechó el desnivel del terreno. En el exterior, una serie de tres terrazas daba acceso a los distintos niveles de gradas. Restos de estas terrazas se hallan hoy bajo un patio del museo y parte de los escalones que conectaban la terraza baja con la media pueden contemplarse en una de las salas de exposición. Los estudios actuales apuntan a que en la actual Plaza de Jerónimo Páez debía de ubicarse la orchestra (zona de los músicos), y en la hoy calle Marqués del Villar, la scena (donde tenía lugar la representación).

 

El Museo del Teatro Romano de Cartagena es obra del arquitecto Rafael Moneo y se inauguró en el año 2008

Córdoba
Restos de un templo romano en Córdoba. Imagen: iStock Photo

 

Cartagena, gracias a Augusto… y Moneo

La ciudad cartaginense de Qart Hadasht fue conquistada por los romanos en el año 209 a.C., pasando a llamarse a partir de ese momento Cartago Nova. Desde entonces, se convirtió en una de las poblaciones más importantes de la Hispania romana, compitiendo incluso con Tarraco, en la Tarraconense, gracias a su situación privilegiada en la costa del Mediterráneo.

En el año 44 a.C., la ciudad fue elevada al rango de colonia romana con el nombre de Colonia Urbs Iulia Nova Cartago; poco después, el emperador Augusto inició un ambicioso plan de romanización y urbanización de la ciudad. La más valiosa de las joyas arqueológicas de la antigua Cartago Nova es su teatro romano, descubierto en 1988 cuando se pretendía construir en su solar el Centro Regional de Artesanía. El 11 de julio de 2008, tras cuatro años de obras y casi 20 de trabajos arqueológicos para rehabilitarlo, abrían sus puertas a la vez el Teatro Romano de Cartagena y el Museo del Teatro Romano, diseñado este último por el arquitecto Rafael Moneo. En el Museo se exhiben las piezas encontradas durante las excavaciones. Han pasado 20 siglos y ahí está de nuevo el teatro que comenzó a construirse en tiempos del emperador Augusto.

Cartagena
Cartagena. Imagen: iStock Photo

 

Caesar Augusta: impronta romana a orillas del Ebro

La Comunidad de Aragón es particularmente rica en yacimientos romanos. Así, junto a Cotorrita se encontraba Contrebia Belaisca, ciudad destruida a mediados del siglo I a.C. y cuyo yacimiento es famoso por sus bronces con inscripciones grabadas. Asimismo, en el paraje conocido como La Corona, en Fuentes de Ebro, se alzaba una pujante ciudad de nombre desconocido que fue arrasada por los combates entre las legiones de Sertorio y Pompeyo (82-72 a.C.). En el yacimiento se han descubierto varias viviendas e importantes restos de la organización viaria. En el año 44 a.C., Marco Emilio Lépido, gobernador de Hispania Citerior, fundó la colonia Victrix Iulia Lepida, que luego pasó a llamarse Victrix Iulia Celsa. Desde 1976, se han sacado a la luz barrios enteros de la villa, además de almacenes, tiendas, un mercado y una panadería.

Fundada por el primer emperador romano, del que tomó su nombre, Caesar Augusta (Zaragoza) fue un importante centro judicial y administrativo. Bajo la catedral de La Seo se han descubierto restos del más importante templo de una ciudad en la que abundaron las lujosas residencias.

A orillas del Jalón y a escasos kilómetros de Calatayud se localizan los restos de Bilbilis, donde se han hallado tanto una gran zona comercial como un teatro, con un aforo de nada menos que 4 500 espectadores. En las Altas Cinco Villas, en el término municipal de Uncastillo, se encuentra el que quizá sea el más completo conjunto urbano de época imperial de la provincia de Zaragoza: Los Bañales. De su foro subsisten dos columnas monumentales y el basamento de otras, pertenecientes al pórtico de la plaza.

En Tarazona también han aparecido restos arquitectónicos, pero lo más significativo es una cabeza de Augusto tallada en sardónice. En los años 50 se localizó la Villa de La Malena (Azuara), cuyo esplendor data de mediados del siglo IV. Además de estatuas y pinturas murales, en su ornamentación destacan varios ASC mosaicos polícromos.

Zaragoza
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Materno Cinegio

La Villa de Materno Cinegio forma parte de un importante yacimiento arqueológico, el de Carranque, próximo al límite provincial entre Toledo y Madrid. Tres son las construcciones reconocibles en el sitio: los restos de una basílica, un supuesto ninfeo y la Villa de Materno. Esta ocupa 1 200 metros cuadrados y cuenta con numerosas habitaciones y salas decoradas con mosaicos de excelente factura, como el del Océano. Tal complejo forma parte de la denominada pars urbana, esto es, la parte construida y dedicada a la vivienda, alrededor de la cual se encontraban las bodegas, los almacenes y las cuadras. Se accedía al pórtico de la villa por dos torreones laterales; sus salas principales eran el triclinium (comedor), el oecus (sala de recepciones) y el cubículum de Materno, todos pavimentados con bellos mosaicos. Entre estos, destaca el que representa, en el oecus, una escena de caza protagonizada por Adonis y un jabalí, además de por Venus, que muestra a Marte el combate. De todas formas, el mosaico de la fuente de Océano es el que concita más admiraciones. Pero ¿quién fue Materno Cinegio? Libanio habla del prefecto Cinegio, inductor de la política de represión y destructor de los templos paganos durante el gobierno del emperador hispánico Teodosio. El citado autor sostiene que su fanatismo procedía de la in­ uencia de su esposa, Acantia, cristiana devota. Materno Cinegio ocupó el cargo de prefecto de Oriente entre los años 384 y 388, en que murió.

 

Los mosaicos polícromos de La Olmeda están entre los más bellos del Occidente tardorromano

 

Pollentia, el teatro griego que era romano

La ciudad romana de Pollentia, denominada en mallorquín Pol.lèntia, está situada al noreste de la isla de Mallorca, en el municipio de Alcudia. Se trata de una de las dos ciudades, la otra fue la actual Palma, fundadas por el cónsul Quintus Caecilius Metellus, jefe de la expedición romana que dominó la isla en el año 123 a.C. A partir del siglo IV, la villa romana inició su decadencia; sobre todo tras las invasiones de vándalos y bizantinos. Además de las tres casas que se pueden visitar (Casa dels Dos Tresors, Casa del Cap de Bronze y Casa Nord-oest), destaca el único fragmento de la muralla romana que se conserva en Pollentia y que data del siglo III. Ahora bien, el elemento más representativo de todo el conjunto es el teatro romano, que fue construido a finales del siglo I y poseía una capacidad para 2.000 personas. Se encuentra ubicado a las afueras de la ciudad en dirección sur, cerca del sitio donde con toda probabilidad había de localizarse el puerto en época romana. En un principio, fue considerado un teatro griego; sin embargo, excavaciones realizadas en 1952 llevaron a establecer su datación definitiva. El teatro, horadado en la roca aprovechando el desnivel natural del terreno, conserva buena parte de su estructura, formada por la cávea, la orchestra y la scena.

Pollentia
Pollentia. Imagen: iStock Photo

 

La Olmeda, los mosaicos más bellos

Quien visita la villa romana de La Olmeda, en Pedrosa de la Vega (Palencia), se topa con un universo aristocrático, culto y refinado que sirvió de refugio a gran parte de la cultura y el arte de Roma cuando el Imperio tocaba a su fin. Sin duda, a ello contribuyen sus mosaicos polícromos, que están entre los más bellos de todo el Occidente del mundo tardorromano. Por su tamaño (171 metros cuadrados) y por su calidad y espectacularidad, destaca el mosaico de la sala principal, en el que aparecen Aquiles y Ulises. Los inicios de la villa, una de las más completas y ricas legadas por la Hispania romana, se remontan a fines del siglo I, si bien fue habitada sobre todo en las postrimerías del siglo III. Durante el siglo IV, la villa fue reedificada de nueva planta y en otro lugar; a finales de esa centuria, en tiempos de Teodosio, alcanzó su momento de esplendor. Los honestiores que residieron en la villa de La Olmeda cubrieron los suelos de sus estancias con los más hermosos mosaicos. A finales del siglo V o quizá ya en el siglo VI, la residencia fue abandonada precipitadamente. Aún se desconocen las causas de la violencia y destrucción que manifiesta la villa; lo cierto es que muchos de sus habitantes no quisieron recuperar los abundantes utensilios que quedaron abandonados entre las ruinas. Por eso, en sus excavaciones se encontraron útiles de bronce o hierro bajo muros caídos o entre niveles de techumbre y cenizas. Tras permanecer cerrada durante más de tres años para restaurarla, la villa romana de La Olmeda se reabrió en febrero de 2009.

La Olmeda
Mosaico de La Olmeda. Imagen: Wikimedia Commons