¿Qué dios del Olimpo ganaría en una pelea?

En la ‘Ilíada’, además del colosal enfrentamiento entre aqueos y troyanos, Homero nos relata una terrible lucha entre los principales dioses del Olimpo

Dioses del Olimpo
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¿Drácula o el monstruo de Frankenstein? ¿Don Quijote o el Caballero Verde? ¿Luke Skywalker o Harry Potter? ¿Las Spice Girls o los Back Street Boys? La pregunta ‘Quién ganaría, X o Y’ es una de las más repetidas y divertidas de plantear en casi cualquier escenario y nos permite coger a personajes históricos o ficticios muy dispares y ponerlos frente a frente en un ring hipotético en el que combatir según nuestras propias normas. En este caso, recurrimos a los mitos y leyendas de la Grecia Clásica para comprobar cuál de las muchas deidades que habitaban el monte Olimpo es la más fuerte.

 

¿Cómo decidir quién gana?

La mitología griega está llena de batallas impresionantes y héroes de fuerza sobrehumana, por lo que resulta un campo muy fértil para estas peleas hipotéticas. Desde Hércules, matador de monstruos, pasando por Perseo o Jasón y hasta llegar al divino Aquiles, el de los pies ligeros, la cultura de la Grecia Clásica es una de las más prolíficas en cuanto a campeones y luchadores se refiere.

En el caso de sus dioses, son muchas las leyendas e historias que se conocen de ellos y que podrían ayudarnos a discernir cuál es la respuesta más exacta a la pregunta que aquí hemos planteado, pero hemos decidido basarnos exclusivamente en la información y los hechos proporcionados por la Ilíada. En el relato homérico, que narra la cólera del Pelida Aquiles y su venganza contra Héctor durante el asedio de Troya, los dioses son personajes tan importantes como los mortales. La Ilíada nos muestra a unos olímpicos imperfectos, partidistas y dispuestos a todo para defender sus intereses egoístas, siendo habitual que intercedan por los héroes de uno u otro bando e intenten decantar la balanza hacia el lado que más les interese. Es precisamente la guerra entre aqueos y troyanos lo que nos proporciona un marco ideal para el enfrentamiento de las deidades, ya que estas se encuentran divididas entre las que quieren dar la victoria a los guerreros de Agamenón y aquellas que prefieren defender a Príamo y sus troyanos.

Aun cuando no todos los dioses participan en la colosal pelea que tiene lugar casi al final de la historia, el relato de Homero nos sirve para hacer nuestro propio podio divino.

Tetis suplicando a Zeus
Tetis suplicando a Zeus que haga sucumbir a los aqueos por haber ofendido a su hijo Aquiles. Imagen: Wikimedia Commons

 

Campeones entre los dioses

Resulta fácil de imaginar quién ocupa el primer puesto de este ranquin. Zeus Crónida, padre de los hombres y los dioses y señor del Olimpo es, sin ninguna duda, el dios más poderoso de todos cuantos habitan el Olimpo. Esta afirmación se repite en numerosas ocasiones a lo largo de la Ilíada y ningún otro dios parece atreverse a contradecirle ni a poner en duda su poder. Es más, hay un momento en la narración en el que Zeus prohíbe a los demás dioses interferir en el desarrollo del combate y les amenaza diciendo que, aun cuando todos los dioses del Olimpo se unieran contra él, seguiría siendo capaz de derrotarlos.

El segundo puesto es para Poseidón, señor del mar y de los terremotos y hermano mayor de Zeus. En la Ilíada, Poseidón empieza jugando un papel más bien pasivo pero su rencor hacia los troyanos, cuyo rey le contrató para construir una gran muralla y luego decidió no pagarle, le lleva a combatir del lado de los aqueos y es uno de los dioses más temibles de cuantos luchan frente a las murallas de Ilión. Poseidón es el único que hace un amago de plantar cara a Zeus e incluso lo amenaza, defendiendo que él también es hijo de Cronos y Rea y que su poder no debe ser menospreciado. Si bien no llega a enfrentarse con el señor del Olimpo, Poseidón causa estragos entre los troyanos y hace huir a Apolo simplemente proponiéndole luchar contra él.

A partir de ahora, los puestos que corresponden a cada dios empiezan a ser más subjetivos ya que el texto no deja tan claro el poder de cada una de las deidades, sino que nos cuenta quién gana en cada uno de los choques que tienen lugar entre ellos.

Atenea
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El tercer puesto se lo concedemos a Hera, esposa de Zeus y reina del Olimpo. Si bien es cierto que son pocas las ocasiones en las que Hera desciende a Troya y participa activamente en la batalla, es uno de los personajes más importantes de la historia ya que son sus artífices y argumentos los que suelen provocar que la acción ocurra de una manera o de otra. La ventaja de Hera no parece estar tanto en su fuerza o destreza, sino en su inteligencia y capacidad para manipular y orquestar planes que escapan a la vista del mismísimo Zeus. Además, ella también es hija de Cronos por lo que, si nos atenemos a las palabras de Poseidón, el ser descendiente del titán le concedería más poder que a los dioses de la segunda generación del Olimpo.

El cuarto puesto es para la genial Palas Atenea, otro de los personajes principales del lado de las deidades tanto por sus intervenciones en las batallas como por el papel que juega en el trágico combate entre Héctor de Troya y el mirmidón Aquiles. Atenea es la diosa de la guerra y de la estrategia, por lo que era lógico pensar que ocuparía un puesto bastante alto en este ranquin tan particular, pero uno se sorprende cuando lee la Ilíada por el inmenso poder del que hace gala ‘la diosa de ojos de lechuza’. No solo consigue que los aqueos tengan sus momentos de mayor gloria frente al enemigo troyano sino que da un buen rapapolvo (dos, para ser más exactos) a Ares, dios de la guerra, y a Afrodita, diosa del amor.

El quinto puesto podríamos dárselo a Febo Apolo, el que hiere de lejos, dios de las artes y de la belleza masculina. Si bien tiene muchos dioses por delante, es el responsable de la terrible plaga que azota el campamento aqueo al principio de la Ilíada y su terrible arco de plata consigue llenar de terror el corazón de sus enemigos. También hay que reconocerle, por ejemplo, que fue capaz de engañar a Aquiles y alejarlo del combate para salvar a los troyanos y que será él quien le cuente al príncipe Paris la debilidad del Pelida y guíe su flecha para matarlo.

El de Apolo es el último puesto que podemos asignar con cierta precisión, aun no siendo el último de los dioses que interviene en la Ilíada. Hefesto, el dios cojo y herrero de los dioses, hace gala de un poder apabullante al ahuyentar con su fuego al río Escamandro, que intentaba matar a Aquiles. Ares, que se desenvuelve bien y deja un rastro de cadáveres cuando lucha contra los mortales, es derrotado en dos ocasiones por la ya mencionada Atenea. Afrodita es una diosa que poco o nada tiene que ver con la guerra y que, si decide combatir, es para intentar salvar la vida de su amado hijo Eneas. La pobre Artemisa, diosa de la caza, queda retratada como una niña llorona cuando, instantes después de llamar cobarde a Apolo por no querer luchar contra Poseidón, Hera la insulta, la agarra y zarandea, le arrebata su arco y sus flechas y la fuerza a huir llorando hasta refugiarse en el regazo de papaíto Zeus.

Otros dioses como Hermes o Hades apenas aparecen y no participan activamente en la batalla, por lo que no podemos medir su fuerza.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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