¿Cuáles fueron los doce trabajos de Hércules?

El semidiós más famoso de la mitología griega tuvo que encargarse de las doce tareas encomendadas por el rey Euristeo tras matar a su esposa e hijos.

Hércules
Imagen: iStock Photo.

El de Hércules es tal vez el nombre más conocido de los que la mitología griega nos ha dejado. Hijo de Zeus y la mortal Alcmena, poseía la fuerza y la habilidad de un dios por lo que tuvo una vida llena de aventuras y grandes hazañas que le convirtieron en el campeón de la humanidad y paradigma del héroe clásico. Pero no todo fue bueno en la vida de este bruto fortachón. Los doce trabajos de Hércules, sus proezas más conocidas y que le permitieron labrarse un nombre, empezaron con un trágico y sangriento suceso.

Tras derrotar al reino de Orcómeno en combate a Hércules se le concedió la mano de Megara, hija del rey de Tebas, con quien tuvo dos hijos. Pero Hera, celosa de quien fue fruto de la relación adúltera de su marido con una simple mortal y a quien ya había intentado matar enviando unas serpientes a su cuna, provocó en el semidiós un ataque de locura en el que Hércules mató a Megara y sus dos hijos. Consumido por la culpa de sus actos, acudió al oráculo de Delfos y este le ordenó ponerse al servicio de su primo, el rey Euristeo, y cumplir todos sus encargos para pagar por su crimen. Sabiendo de la trayectoria de Hércules llevando a cabo las tareas más imposibles, Euristeo mandó a su nuevo siervo a unas misiones que pondrían a prueba al mismísimo hijo de Zeus.

Matar al león de Nemea

La leyenda dice que ninguna hoja, por afilada que estuviese, podía atravesar el dorado pelaje del león de Nemea, una terrible bestia que había devorado a muchos guerreros. Hércules usó un garrote para debilitarlo y luego lo estranguló con sus propias manos. Tras darle muerte, utilizó una garra del propio león para arrancarle la piel y vestirla como una armadura impenetrable.

Hércules y la hidra de Lerna
Hércules contra la hidra de Lerna. Imagen: Wikimedia Commons.

 

Matar a la hidra de Lerna

La hidra era una serpiente gigante con nueve cabezas a la que le crecían otras dos más cada vez que le cortabas una. Hércules se vio superado por este monstruo hasta que su sobrino (y amante) Yolao sugirió cauterizar las heridas abiertas antes de que las nuevas cabezas brotaran. Hércules derrotó así a la hidra y sus restos ascendieron al firmamento y formaron una nueva constelación.

Capturar a la cierva de Cerinea

Consagrada a la diosa Artemisa, la cierva de Cerinea era un escurridizo animal que corría tan rápido que era capaz de superar hasta a las flechas del mismísimo Hércules. El héroe griego la persiguió sin descanso durante un año entero, impresionando a Artemisa y haciendo que la diosa le permitiera llevarse al animal bajo la promesa de devolverla, cosa que hizo.

Capturar al jabalí de Erimanto

De gran tamaño y mayor capacidad destructiva, el jabalí de Erimanto era un animal salvaje que en sus carreras destrozaba cuanto había a su paso, causando estragos en los campos de toda Grecia. Aconsejado por el centauro Quirón, quien entrenó al mismísimo Aquiles, Hércules hizo que el jabalí cayera en una trampa al quedar atrapado en una inmensa montaña de nieve que el semidiós había apilado con ese fin.

Limpiar las cuadras de Augías

Las cuadras del rey Augías eran conocidas por su tamaño y por la fuerza de sus corceles, pero también por llevar siglos sin haber sido limpiadas. El desafío de Hércules consistía en limpiar las cuadras en una sola noche, para lo que desvió el curso de dos ríos cercanos haciendo que fluyeran por las cuadras y dejándolas limpias a su paso. A cambio, Hércules recibió algunos de los mejores caballos de Augías.

Matar a los pájaros del lago Estínfano

Estas aladas criaturas devora-hombres vivían en el impenetrable lago Estínfano y solo salían de él para cazar. Hércules recibió la ayuda de la diosa Atenea, quien le entregó un instrumento cuyo sonido haría que los pájaros huyeran volando del lago. Al levantar el vuelo, Hércules utilizó su poderoso arco para acabar con todas y cada una de estas criaturas.

Hércules y el toro de Creta
Hércules luchando contra el toro de Creta. Imagen: Wikimedia Commons.

 

Capturar al toro de Creta

Este imponente morlaco vivía en una carrera eterna y descontrolada en la que arrasaba con todo a su alrededor sin que nadie pudiera pararlo. Hércules se plantó frente al toro y, haciendo gala de su fuerza divina, lo agarró por los cuernos y consiguió frenarlo el tiempo suficiente como para golpearlo y dejarlo inconsciente. Tras esto, el toro sería liberado y seguiría causando destrozos hasta que el héroe Teseo le dio muerte.

Capturar a las yeguas de Diómedes

Diómedes era el rey de Tracia y, en su locura, había criado a cuatro hermosas yeguas a las que alimentaba con la carne de sus invitados. Hércules derrotó al rey en combate y lo lanzó a sus yeguas para que lo devoraran, aprovechando el breve instante de satisfacción tras el festín para atar sus bocas y así poder domarlas sin peligro.

Robar el cinturón de Hipólita

Hipólita, reina de las temibles guerreras amazonas, tenía en su poder un cinturón que le regaló el dios de la guerra Ares, su padre. Hércules viajó hasta Temiscira dispuesto a hacer frente a cuantas enemigas hicieran falta con tal de conseguir el cinturón pero Hipólita, impresionada por las hazañas y la fuerza de Hércules, se lo entregó voluntariamente.

Robar el ganado de Gerión

El décimo trabajo de Hércules consistía en robar el rebaño de ovejas y vacas de Gerión, un gigante de tres cuerpos y tres cabezas que vivía en la isla de Eritea. Hércules consiguió el carro del dios Helio para cruzar el desierto de Libia y, al llegar a Eritea, derrotó a los secuaces de Gerión y mató al mismísimo gigante usando una flecha bañada en el veneno de la hidra.

Las labores de Hércules deberían haber llegado hasta aquí ya que fueron diez y no doce las pruebas exigidas por Euristeo. Sin embargo, frustrado por el éxito que había tenido en todas ellas, el rey dijo que ni la hidra de Lerna ni las cuadras de Augías contaban porque en el primero había contado con la ayuda de Yolao y en el segundo le habían pagado por cumplirlo. Así, Euristeo ordenó a Hércules que llevara a cabo dos pruebas extra antes de ser liberado de sus servicios.

Robar las manzanas del jardín de las hespérides

Las manzanas doradas eran uno de los mayores tesoros del mundo griego, codiciadas tanto por dioses como por mortales y guardadas en un jardín secreto bajo la atenta vigilancia de las ninfas hespérides. Hércules descubrió la ubicación del jardín obligando al Anciano del Mar a revelársela y engañó al titán Atlas para que cogiera las manzanas (él sí podía porque era el padre de las hespérides) mientras Hércules sujetaba los cielos en sus espaldas. Cuando tuvo las manzanas, Hércules consiguió que Atlas volviera a sujetar los cielos mientras él huía.

Hércules y Cerbero
Hércules desafiando a Cerbero. Imagen: Wikimedia Commons.

 

Sacar al perro Cerbero del Hades

El último trabajo de Hércules consistía en bajar al Inframundo y llevarse a su guardián Cerbero, el perro de tres cabezas. Con la ayuda de Hermes y Atenea, Hércules bajó a los infiernos y se encontró con Hades en persona, a quien convenció de que le dejara llevarse a Cerbero siempre que para ello no utilizara ningún arma. Hércules se lanzó contra la criatura y la atrapó agarrando las tres cabezas al mismo tiempo.

Cuando Euristeo vio a Cerbero en su palacio quedó paralizado por el miedo y, habiendo cumplido con éxito los doce trabajos, no tuvo más remedio que liberar a Hércules de sus servicios y considerar que este había expiado su culpa por el crimen cometido. Durante estos doce trabajos, Hércules había acabado con los monstruos que aún poblaban la tierra y había hecho del mundo un lugar en el que el ser humano podría prosperar y vivir en paz. Es por esto por lo que Hércules es considerado el campeón de la humanidad.

Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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