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Todo sobre Hefesto, el dios herrero, cojo y feo

Hefesto era el dios del fuego y la herrería en la mitología griega. Su aspecto grotesco y su cojera hicieron que los demás dioses lo despreciaran

Hefesto
Imagen: WIkimedia Commons

Los dioses de la cultura clásica griega son considerados el epíteto de la perfección. Deslumbrantes, con cuerpos definidos y rasgos seductores, todos y cada uno de ellos muestran una serie de virtudes que los convierten en seres superiores a las que adorar. ¿Todos? No, hay uno que desentona en ese panteón de deidades; uno cuyo aspecto físico le ocasionó el rechazo y las burlas de sus semejantes. Se llamaba Hefesto y era el mejor herrero de la Hélade, tanto en el plano mortal como en el divino.

 

Empezando con mal pie

Existen varias versiones, en general bastante parecidas pero con ciertas diferencias, sobre el origen de Hefesto, dios del fuego, de la herrería y los artesanos.

La historia más conocida establece que fue hijo de Hera, que lo concibió en solitario como una celosa venganza contra Zeus por haber tenido a Atenea (que nació de su cabeza, adulta y vestida con armadura, después de que el Crónida se comiera a Metis). Otra versión afirma que fue hijo de Zeus y Hera, como tantos otros dioses. En cualquier caso, lo que sí queda claro es que el pobre Hefesto nació siendo tremendamente feo y lisiado, siendo representado algunas veces con los pies al revés, lo que llevó a Hera a expulsarlo del Olimpo. También se dice que fue Zeus quien lo arrojó al vacío después de que este liberase a Hera, quien estaba encadenada entre el cielo y la tierra por haber intentado derrocarlo. La caída haría que Hefesto arrastrara una fuerte cojera el resto de su vida.

En cualquier caso, Hefesto cayó durante un día entero y fue encontrado por la nereida Tetis (madre de Aquiles) y la oceánide Eurínome. Las mujeres se apiadaron de él, lo cuidaron como si fuera su propio hijo y le dieron refugio en Lemnos, una isla de origen volcánico. Fue allí donde Hefesto, suponemos que con todo el tiempo del mundo, aprendió el oficio de herrero y artesano, llegando a convertirse en un maestro cuya habilidad no tenía parangón. Cuando su fama llegó hasta el Olimpo y los dioses comenzaron a demandar sus servicios, Hefesto aprovechó la situación para ganarse el favor de sus familiares y poder volver a la morada de los dioses, pero Hera se opuso. El cojo comenzó a mandar regalos entre los que destacaba un trono de oro para su madre, un asiento digno de una reina que la dejó paralizada cuando se sentó en él.

Los demás dioses suplicaron a Hefesto que liberase a la señora del Olimpo, pero este se negó hasta que le concedieron una serie de exigencias entre las que se destacaba que se le entregara a Afrodita, la diosa del amor, como esposa.

Ares y Afrodita
Imagen: Wikimedia Commons

 

Forjas, infidelidades y mujeres de arcilla

De vuelta en el Olimpo, Hefesto se convirtió en el herrero oficial de los dioses y los grandes héroes de la mitología clásica. Entre sus trabajos más conocidos se encuentran la égida de Zeus, la armadura de Atenea, el casco y las sandalias aladas de Hermes, la armadura y el escudo que Aquiles usó al final de la Guerra de Troya y al autómata Talos, un gigante de bronce que protegía la isla de Creta. Generalmente se cree que su forja estaba en Lemnos, donde aprendió el oficio, aunque con el tiempo fueron muchos volcanes los que se asociaron con él, entre ellos el Etna en Sicilia.

Si bien Hefesto era afortunado en lo relacionado con el trabajo, no tenía tanta suerte en temas amorosos. Su esposa, Afrodita, le había sido entregada por Zeus pero la compatibilidad entre ambos era más bien nula. La diosa del amor tenía por amante (uno de los más recurrentes, aunque no el único) a Ares, dios de la guerra, y se reunía con él a escondidas cada vez que Hefesto se iba a trabajar a la fragua. Helios, el dios Sol, los descubrió y fue a contárselo al cornudo herrero, que decidió cubrir el lecho con una red de oro irrompible, atrapar a los amantes y exponerlos ante los demás dioses. Afrodita y Ares prometieron dejar de verse, pero escaparon y rompieron la promesa en cuanto fueron liberados.

Otro caso curioso en el que Hefesto jugó un papel importante fue en el del nacimiento de Pandora, una mujer de arcilla que Zeus le encargó para vengarse de Prometeo. El titán había robado el fuego del Olimpo para entregárselo a los hombres y, como castigo, el dios le entregó a Pandora como esposa a su hermano Epimeteo. Como regalo de boda, Pandora entregó un ánfora que contenía todos los males y enfermedades del mundo, que serían liberados para desgracia de la raza humana.

Pandora
Imagen: Getty Images
Daniel Delgado

Daniel Delgado

Periodista en construcción. Soy de los que puede mantener una conversación solo con frases de ‘Los Simpson’ y de los que recuerda sus viajes por lo que comió en ellos. Es raro no pillarme con un libro o un cómic en la mano. Valhalla or bust.

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