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San Jorge: de dragones, caballeros y libros

Una historia que se extendió desde Turquía y se convirtió en leyenda.

Alrededor del 300 d.C., San Jorge, santo patrón de Inglaterra y Portugal, matando al dragón. Obra de arte original: grabado del siglo XIX (Foto de Hulton Archive / Getty Images)
Alrededor del 300 d.C., San Jorge, santo patrón de Inglaterra y Portugal, matando al dragón. Obra de arte original: grabado del siglo XIX (Foto de Hulton Archive / Getty Images)

Todo comenzó hace más de 1700 años. Alrededor del año 275 nacía en Capadocia, Turquía, Jorge, un romano hijo de Geroncio (oficial del ejército romano) y Policronia. A la muerte del progenitor, madre e hijo se trasladan a Lydda, actual Lod, en Israel, donde Jorge es educado en la fe cristiana y se alista en el ejército. Muy pronto asciende hasta llegar a tribuno (líder de tribu o grupo) y se lo destina a Nicomedia poco después de cumplir la mayoría de edad se enroló en el ejército. Debido a su carisma, Jorge no tardó en ascender y, antes de cumplir los 30 años fue tribuno y comes, siendo destinado a Nicomedia (actual Turquía) como guardia personal del emperador Diocleciano, quien sería determinante en el futuro de Jorge.

En el año 303, este emperador emitió un edicto autorizando la persecución de los cristianos por todo el imperio. Algunos la consideran la mayor persecución a esta religión: en total habrían muerto más de 3500 personas y muchas más habrían sido torturadas. Pero la mayoría logró huir del edicto. Teniendo en cuenta que los cristianos representaban hasta un 10 % de la población del imperio y que esta en aquellos tiempos se situaba en 45 millones, los asesinados no fueron tantos. Aunque hubo uno que fue determinante.

Como guardia personal del emperador, Jorge fue obligado a participar de las persecuciones, pero confesó que él también era cristiano. Se le torturó para que renegara de su fe pero no hubo caso y, según la historia, el 23 de abril de 303 se lo decapitó. Allí comenzó la leyenda. Su cuerpo, enterrado en Lod se convirtió en sitio de peregrinaje y su culto comenzó a expandirse hasta llegar a Europa, tan pronto como 100 años después  y en el 494 el papa Gelasio I lo canoniza.

En el siglo XI se registra la primera mención a Jorge y el dragón. Según los relatos en la ciudad de Silca (Libia), vivía un gran dragón que causaba daños entre la población y los animales. Con el propósito de reducir sus ansias de sangre, los habitantes de la zona sacrificaron animales primero y luego enviaban a un habitante del pueblo como sacrificio, hasta que le habría tocado el turno a la hija del rey local y San Jorge se enfrentó a la bestia y la mató.

 

Esta gesta lo convirtió muy pronto en patrón en diferentes países (Inglaterra, Portugal, Bulgaria, Ucrania, Etiopía, Georgia…) y en numerosas ciudades, entre ellas muchas españolas, como Cáceres, Santurce (Vizcaya), Santurdejo (La Rioja), Alcoy y Banyeres de Mariola (Alicante), o Golosalvo y Madrigueras (Albacete).

Su relación con los libros es coincidencia de calendario. En 1925, el escritor valenciano Vicente Clavel Andrés logra que su idea de un día del libro se apruebe en la Cámara Oficial del Libro de Barcelona debido a que ese día coincide con el nacimiento o muerte de escritores como Miguel de Cervantes, William Shakespeare, Inca Garcilaso de la Vega, Josep Pla o Vladimir Nabokov.

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