Safo de Mitilene, la primera poetisa de Grecia

Inmoral para algunos, un icono del lesbianismo para otros, Safo rompió los esquemas tradicionales de la literatura clásica griega.

Safo es una de las escritoras más famosas de la historia. Un personaje del pasado que ha recibido mucha atención y cuyos versos han hecho de ella una autora entre la realidad y la leyenda, tan admirada como repudiada por según quién la leía y la (mal)interpretaba con los ojos de otros tiempos. A pesar de todo, lo que más destaca de todo lo que rodea a Safo es que tengamos la suerte de poder leer sus palabras hoy día: las únicas de una mujer en toda la literatura griega. 

Busto de Safo

Busto de Safo. C. siglo V. Museos Capitolinos. Wikimedia.

La otra mitad de la historia

La historia de las mujeres supone un pasado todavía muy oculto en el que es difícil adentrarse con éxito en la búsqueda de datos, pues la historia se ha escrito a menudo olvidando la otra mitad del ser humano. Sin embargo, más vale tarde que nunca y cada vez más voces rescatan del olvido a las mujeres. Con todo, Safo de Mitilene es una de las mujeres más renombradas de la Antigüedad y sobre ella han corrido ríos de tinta. Pero, a pesar de esta atención, no tenemos muchas certezas acerca de su vida. De Safo solo podemos asegurar una cosa, la más importante: fue una de las primeras poetisas de la historia.

La literatura que nos legó la antigua Grecia forma parte de nuestra base cultural. Muchos especialistas reconocen en la Ilíada y la Odisea el inicio de la literatura occidental. Los clásicos lo son porque siempre parecen estar escritos para el que los lee, da igual dónde y cuándo, porque recogieron los temas universales de la humanidad. Muchos son los autores conocidos y estudiados: Homero, Hesíodo, Platón, Ovidio, Aristóteles, Eurípides, Sófocles, Esquilo... De entre todos ellos, solo tenemos a una mujer: Safo. Con esta aplastante diferencia uno podría pensar fácilmente que las mujeres no escribían en la antigua Grecia, sin embargo, aunque con menos oportunidades y libertades que los hombres, según Irene Vallejo: 

“De algunas, quedan fragmentos rotos de poemas; de la mayoría, apenas un nombre. Esta es mi lista provisional de escritoras casi borradas: Corina, Telesila, Mirtis, Praxila, Eumetis también llamada Cleobulina, Beo, Erina, Nóside, Mero, Ánite, Mosquina, Hédila, Filina, Melino, Cecilia Trebula, Julia Balbila, Damo, Teosebia”. 

¿Qué sabemos de Safo?

Muy poco. Según escribió ella misma, Safo era bajita, morena y poco atractiva. Desconocemos su lugar y fecha de nacimiento. Se suele situar en Mitilene, tal y como hemos titulado en este artículo, pero otros autores piensan que pudo ser en la ciudad de Ereso. La cronología se marca alrededor del 620 a. C. y lo que parece indudable es que Safo fue originaria de la isla de Lesbos y perteneció a una familia aristocrática, quizás la única opción para que una mujer de la antigua Grecia pudiera dedicarse a escribir. Tenemos los mismos problemas para ubicar su muerte, de la que desconocemos cómo y dónde tuvo lugar, solo se apunta que ocurriría en 568 o 563 a. C. Otros investigadores se limitan a ubicar su obra en el siglo VI a. C. para evitar errores. 

Sabemos también que se casó (o fue casada para ser más exactos con el contexto) y tuvo una hija. Hasta aquí vivió el proceso habitual en toda mujer griega. Sin embargo, parece ser que su matrimonio acabó y cambió su vida como ama de casa por otras actividades que han generado muchas dudas y controversias. Algunos investigadores creen que Safo dirigió un grupo de chicas jóvenes: 

“Thíasoi femeninos, una especie de clubes religiosos donde las adolescentes, bajo la dirección de una mujer carismática, aprendían poesía, música y danza, honraban a los dioses, y tal vez exploraban su erotismo poco antes del matrimonio”.

¿Qué hizo famosa a Safo?

De los versos de Safo se entiende que se enamoró de algunas de sus alumnas. Esta circunstancia ha hecho de Safo presa de malinterpretaciones a lo largo de la historia. De un lado, aquellos que se escandalizan con sus versos, tomándola como una prostituta o, como mucho, dirigiendo un prostíbulo. El papa Gregorio VII ordenó quemar todos los ejemplares de sus poemas por inmorales. Por otro lado, Safo está considerada un icono del lesbianismo. 

Como suele ocurrir, la historia no está escrita en blanco o negro, sino que es una continua y cambiante escala de grises. Hay que entender los versos de Safo en el contexto de la antigua Grecia, donde se creía que el amor era una de las principales fuerzas educadoras. Son muy conocidas las relaciones homosexuales pedagógicas entre los varones griegos, sin embargo, cuando es una mujer la que cuenta este tipo de relaciones todo se malinterpreta como un disparate. 

Pero Safo dejó una impronta indeleble en la poesía clásica. Por su condición de mujer, ella no escribía poesía épica como Homero. No asistía a los banquetes, no participaba en las competiciones deportivas, ni mucho menos en la política. ¿Sobre qué podía escribir entonces una mujer griega? Sobre el amor. Los textos de Safo son un canto a la alegría y a la angustia de las pasiones amorosas. Sus palabras, del siglo VI a. C., rompieron los esquemas del momento: 

“Dicen algunos que nada es más hermoso sobre la negra tierra que un escuadrón de jinetes, o de infantes, o de naves. Pero yo digo que lo más bello es la persona amada”. 

Este es el legado más importante de Safo. Platón la consideró la “Décima Musa” y los pocos versos que conservamos de ella son un tesoro que nos permiten leer una de las primeras poesías europeas. 

“En un fragmento de apenas una línea que, por azar, ha llegado hasta nosotros, leemos: «yo afirmo que alguien se acordará de nosotras». Y, aunque aquella posibilidad parecía rozar lo imposible, casi treinta siglos después seguimos escuchando la voz tenue de aquella mujer bajita”. 

Referencias:

Ferrer Valero, S. 2011. La primera poetisa griega, Safo (siglos VII – VI a. C.). mujeresenlahistoria.com.

Redacción. 2019. Safo de Lesbos, la poeta cuya idea sobre el amor y la sexualidad está vigente 2.600 años después. bbc.com.

Vallejo, I. 2019. El infinito en un junco. Siruela. 

Fran Navarro

Fran Navarro

Historiador y escritor (esto último solo lo digo yo). El destino me reservaba una carrera de ensueño en el mundo académico, pero yo soy más de divulgar, hacer vídeos y contenidos culturales para que mi madre se entere bien de lo que hablo. De entre las cosas menos importantes de la vida, los libros son lo más importante para mí. Y como no hay nada mejor que conocer bien un asunto para disfrutarlo al máximo, hice el máster de Documentos y Libros, Archivos y Bibliotecas. Para esto y todo lo demás tengo Twitter: @FNavarroBenitez.

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