¿Quiénes fueron los 10 000 Inmortales persas que combaten en la película ‘300’?

En la película ‘300’ aparecen unos enigmáticos guerreros que lucharon contra los espartanos en la batalla de las Termópilas. Vestían de negro, ocultos tras una máscara metálica, portando sables de aspecto japonés. Eran los 10 000 inmortales persas. En este artículo nos preguntamos si existieron alguna vez y por qué se apodaban ‘inmortales’.

 

El cómic de Frank Miller llamado 300 se adaptó a la gran pantalla en 2006, con el largometraje homónimo de Zack Snyder. La película narra la batalla de las Termópilas (año 480 a. C.), una de las más famosas del mundo antiguo. El enfrentamiento formó parte de la segunda guerra médica, que enfrentó al ejército griego con los temibles persas, que tenían la ambición de invadir Grecia, tras haber sido derrotados en la batalla de Maratón diez años antes.

La superioridad numérica de los combatientes del Imperio aqueménida persa era aplastante. Se calcula que lucharon más de 70 000 soldados, bajo las órdenes de Jerjes I. El bando griego, en cambio, contaba solo con unos 7000 hombres, provenientes de varias poleis griegas que se aliaron para hacer frente al invasor, incluyendo a los famosos 300 soldados espartanos, de cuya cifra toman el título tanto la novela gráfica como la película.

Los fieros guerreros de Esparta, mucho mejor entrenados y con armamento y escudos más avanzados, se plantaron en el paso de las Termópilas (un angosto desfiladero ubicado al norte de Delfos), donde lograron resistir contra los persas durante varios días, bajo el mando del rey Leónidas I de Esparta, que se sacrificó junto a sus fieles soldados.

Pero a pesar de su coraje y experiencia en la lucha, los griegos eran muy pocos contra semejante enemigo. Tras el comienzo de la batalla, las tropas griegas se redujeron a 3000 unidades, después de que gran parte del ejército aliado decidiera retirarse. La batalla terminó con la victoria de Jerjes I, que echó mano, para derrotar a sus duros contrincantes, de una unidad especial: los Inmortales.

 

Los Inmortales persas, la unidad de élite del Imperio aqueménida

Con el nombre de Inmortales es como se refirió el historiador griego Heródoto (c. 484 - 425 a. C.) a la guardia real del Imperio aqueménida. En su obra Historia, describe a los Inmortales como una unidad de élite, fuertemente armada, que cumplía la función de ejército permanente y guardia imperial. Estaba compuesta principalmente por persas, aunque también había elamitas, procedentes de la región del extremo oeste y suroeste del Irán actual, y medos, originarios del noroeste.

Según narra Heródoto, el nombre de la unidad surgió de la costumbre de que, por cada miembro retirado (muerto, enfermo o gravemente herido) otro soldado cubría su puesto de forma inmediata. Con el sistema de reemplazos inmediatos se mantenía la entidad fuerte y estable, con la cifra exacta de 10 000 hombres.  

Algunos historiadores contemporáneos han cuestionado la denominación de Inmortales recogida por Heródoto, que únicamente aparece en su obra, argumentando que confundió la palabra persa antigua anûšiya (traducible como “seguidor” o “compañero”) con anauša (“inmortal”). Sea una interpretación errónea del nombre o no, la unidad sí que existió, como atestiguan los testimonios del historiador griego Jenofonte (ca. 431 a. C. - 354 a. C.) y el escritor macedonio Polieno (siglo II), que mencionan a estos formidables guerreros, elegidos entre los mejores.

El aspecto de los Inmortales, muy distinto del que muestra ‘300’

Las máscaras plateadas que llevan los actores que encarnan a los Inmortales en 300, recuerdan a las mengu, las piezas de armadura facial de los guerreros del Japón feudal. Los trajes de cuero y tela negros, sumados al par de sables, estilo wakizashis japoneses, que porta cada soldado, remiten claramente a la estética samurái. Algo muy alejado del aspecto real que podrían tener los Inmortales persas, según los testimonios y representaciones que han llegado hasta nosotros.     

Lejos de ser personas abominables con rostros deformes, como fueron caricaturizados en 300, los Inmortales contaban con una presencia, cultura y formación militar superiores.

El aspecto que tenían es descrito así en la Historia de Heródoto:

La vestimenta de estas tropas consistía en la tiara o gorro de fieltro suave, túnica bordada con mangas y corazas, cota de malla en forma de escamas de pez y pantalones; por armas, llevaban escudos ligeros de mimbre, carcajes colgados debajo de ellos, lanzas cortas, arcos poderosos con flechas de caña y dagas colgando del cinturón, al lado del muslo derecho.
Guerreros persas de la época aqueménide
Fuente: Wikicommons

 

El origen de este cuerpo de élite persa se remonta al reinado de Ciro II (apodado “el Grande”), fundador del Imperio aqueménida, cuyo reinado abarca del 550 al 530 a. C. Mucho antes de luchar en las Termópilas, la unidad de los Inmortales desempeñó una importante labor en la conquista de Egipto a manos de Cambises II, en el 525 a. C., y en la invasión, por parte de Darío I, padre de Jerjes I y antecesor suyo en el trono, de antiguos reinos de la India, como Punyab y Sind (actual Pakistán) en el 520 a. C., así como Escitia, una rica región que abarcaba Asia central y partes de Europa del Este, en el 513 a. C.

Y es que, aunque no fueran inmortales, la guardia real siguió viva durante mucho tiempo, hasta la disolución del Imperio aqueménida, después de que Alejandro Magno venciera a los persas, comandados por Darío III, en la batalla de Gaugamela, el 331 a. C. Tal era el prestigio de los Inmortales que el propio Alejandro mantuvo la guardia como parte de su corte.

Siglos después, el posterior Imperio sasánida (224-651 d. C.) constituyó su propia unidad de élite, también de 10 000 soldados, solo que estos los conformaron cuerpos de caballería, mientras que los Inmortales aqueménidas eran una tropa de infantería.

En homenaje a su glorioso pasado, la Guardia Inmortal del Imperio de Irán fue el nombre con el que se conoció a la guardia personal de Mohammad Reza Pahlavi, el último Sah de Irán, desde 1942. La unidad estuvo operativa hasta la revolución iraní de 1978-1979, que culminó con el derrocamiento de la dinastía Pahlavi, dando paso a una república islámica bajo gobierno del ayatolá Ruhollah Khomeini.

 

Referencias:

Charles, M. B. 2011. Immortals and Apple Bearers: towards a better understanding of Achaemenid infantry units. The Classical Quarterly, 61(1), 114-133.

Heródoto. 1992. Historia (traducción y notas de Carlos Schrader). Gredos, Madrid.

Jensen, E. 2021. The Greco-Persian Wars: A Short History with Documents. Hackett Publishing.

Kanellopoulos, G. et al. 2020. The Persian Immortals: A classical case of self-organization. American Journal of Physics, 88(4), 263-268.

Waters, M. W. 2020. The Achaemenid Persian Empire. The Oxford World History of Empire: Volume Two: The History of Empires, 111.

Luis Cortés Briñol

Luis Cortés Briñol

Formado en filosofía y antropología, con un barniz en biología, neuropsicología y bioestadística. Soy escritor, guionista y documentalista. Intento introducir la filosofía allá donde voy, aunque no hace falta (pues está en todas partes). Vivo en una biblioteca.

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