¿Quién fue Hipócrates?

El famoso médico griego Hipócrates de Cos dio nombre al juramento que aún hoy pronuncian los doctores

Su nombre significa en griego «el que domina los caballos». Más de 2400 años después de su nacimiento, a Hipócrates se le conoce como el padre de la medicina occidental y responsable del juramento hipocrático, un manifiesto de la ética médica al que deben fidelidad los doctores actuales. También fue impulsor de un método científico basado en la observación y el formulador de teorías médicas, especialmente del sistema de los humores, que prevalecieron durante siglos en la práctica diagnóstica y terapéutica occidental.

La real existencia histórica de Hipócrates, sin embargo, supone un punto controvertido en la historia de la medicina. Si, por un lado, abundan las referencias secundarias a la vida y pensamiento de Hipócrates, apenas se disponen de evidencias directas del famoso galeno de Cos. Se sostiene que vivió entre los siglos V y IV a.C., y que recibió su formación médica de su padre Heráclides y de otros médicos, como Heródico de Selimbria. También se afirma que profundizó sus conocimientos terapéuticos en el asclepeion, el famoso templo dedicado al dios de la sanación Asclepio en el que se dispensaban tratamientos curativos. Sin embargo, algunos de los biógrafos a través de los que nos han llegado noticias de su vida, como los también médicos Sorano de Éfeso y Galeno, escribieron sobre Hipócrates siglos después de que este hubiese vivido. Este hecho, por tanto, enturbia en parte su perfil histórico.

A Hipócrates se atribuye un cambio significativo en el pensamiento médico antiguo. Sustituyó la atribución a los dioses de las causas de enfermedad por la influyente teoría de los humores. Según el sistema humoral, en el cuerpo estaban presentes cuatro humores: la sangre, que era húmeda; la flema, fría y húmeda; la bilis amarilla, caliente y seca; y, por último, la bilis negra, que se consideraba fría y seca. Cada uno de estos humores se asociaba a una serie de características somáticas y a la propensión de determinadas cualidades de carácter (la cólera, la melancolía, la fuerza, etc.). La prevalencia de un humor u otro podía provocar, además, desequilibrios en la salud.

Juramento hipocrático
Imagen: Wikicommons

Hipócrates proponía que, mediante el equilibrio de los cuatro humores en su justa proporción, se lograba un estado de salud duradero. Las propuestas terapéuticas de la medicina hipocrática se basaban más en la dieta, el reposo y los baños que en la asunción de medicamentos. El galeno también le atribuía a los diferentes alimentos y bebidas una naturaleza en correspondencia con los cuatro humores y sus características específicas. De esta manera, mediante la ingesta o la supresión de determinadas sustancias, se podía reequilibrar la proporción entre los cuatro fluidos esenciales del cuerpo hasta lograr la eucrasia, el perfecto balance.

Aunque el pensamiento hipocrático contemplaba la utilidad de algunas intervenciones directas sobre el cuerpo del paciente, como la cauterización, la escisión y el uso de artilugios mecánicos para ayudar en la recuperación de roturas de huesos, en su sistema teórico eran la dieta, el medio ambiente y el modo de vida los elementos que ocupaban un lugar relevante para garantizar la salud de las personas. El sistema médico hipocrático ponía énfasis en la prognosis, es decir, en la capacidad del médico para determinar la evolución de la enfermedad. De igual forma, daba una gran importancia a la recogida de casos clínicos que sirviesen para ampliar el conocimiento médico.

Los pormenores de la medicina hipocrática se exponen en una de las obras médicas más relevantes de la antigüedad a la que Hipócrates dio nombre. Bajo el título Corpus hipocrático, se reúnen unos setenta libros, entre los que se incluyen los que llevan por título Epidemias, Enfermedades de las mujeres, Sobre las fracturas, Aires, aguas y lugares y el propio Juramento hipocrático, que sistematizan los principios sobre los que se asientan su práctica médica.  Actualmente, la academia ha aceptado que la redacción del Corpus, que no está exenta de inconsistencia internas, es fruto del trabajo de varios autores.

El modelo humoral hipocrático trascendió el mundo antiguo y fue adoptado tanto por la medicina islámica como europea. La práctica extendida de las sangrías y de las purgas que proliferaron como método terapéutico durante el medievo y la edad moderna, de hecho, derivan de la teoría hipocrática de los humores.

Erica Couto

Erica Couto

Historiadora y aprendiz de batería. Literatura y cine de terror las 24 horas. Las ruinas me hacen feliz

Continúa leyendo